lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Para ser novelista?

Para ser novelista de John Gardner muestra algunas de las características esenciales que debe poseer el escritor, aquél que ha decidido ser un novelista serio, un artista sin compromiso y enteramente dedicado a su arte y no simplemente alguien que puede publicar una historia de vez en cuando. Sin embargo, este estudio que nos plantea cómo se debe emplear adecuadamente el lenguaje, desarrollar un tema de manera interesante, no forzar a los personajes, entre otras particularidades para la creación de una novela, no es precisamente algo revelador.

Me parece que este libro es más bien un repertorio para parecerse a un escritor o para animarse a serlo. Apuesto más por el talento que en cierta clase de inteligencia especial y ciertas características que no determinan la profesión de escritor. Para serlo, hay que nutrirse de todo, más allá de la influencia de buenos libros de grandes escritores, no hay que marginar conocimiento o experiencia alguna.

Es importante no tomar este libro como la verdad absoluta para convertirse por arte de Gardner en un escritor, ni desanimarse si no se posee más de una característica o si aún no hay respuesta a la interrogante de cómo puedo saber si soy escritor o no, pues ya se sabe que los grandes escritores nunca tuvieron este manual entre sus manos, al contrario, nadie les dijo cómo, simplemente fueron alimentando de palabras páginas y páginas de buenos libros.

Quizás la virtud más importante de Para ser novelista es la de consultar qué cualidades se tienen y, si se tienen algunas, cómo desarrollarlas, incluida la paciencia.

El Augurio

Desde lo más alto de las colinas del Tollan, apenas se veía la silueta definida de Atlacatl, un caballero coyote, recorriendo a toda velocidad la verde alfombra que rodeaba la ciudad Tolteca. Con la contracción de sus pulmones por el agitado va y ven del oxígeno, y con el sudor recorriendo su piel canela tostada por el dios Sol, el joven guerrero se presentó ante Ceyaotl, el líder militar más importante de los Toltecas, con un mensaje en la lengua.

-Oh, gran guerrero, he regresado del largo viaje que se me encomendó hacia tierras del sur y he de informarle que no será nada fácil conquistar nuevos territorios -aún agitado señaló Atlacatl.

-¿Por qué caballero coyote? -preguntó con firmeza Ceyaotl.

-Me he infiltrado entre esas sociedades y me han descubierto, pero en cambio me han devuelto la libertad porque quieren que nuestros imperios se unan.

-¡Cómo! -sorprendido cuestionó el líder militar.

-Sí, gran guerrero. Quieren que todos los imperios nos unamos porque en un futuro, hacia no muchas lunas, vendrán otros guerreros por el mar e invadirán nuestras tierras y se llevaran nuestras riquezas.

-¡Pero qué dices Atlacatl! Esos son inventos de la gente del sur. Seguro te han seguido y ellos nos atacarán primero, intentarán hacerse de nuestro imperio, ese era el augurio, ¿no entiendes? ¡Una trampa! -exaltado, expuso Ceyaotl.

-No gran guerrero, nadie me ha seguido y, con su perdón, creo en el augurio que me han hecho saber y que he traído hasta usted.

-¿Cómo?

-Sí, ellos llevan años estudiando profundamente el futuro, han recurrido a los dioses a los filósofos a…

-¡Calla! -interrumpió con un grito el gran guerrero-. Pensé que eras mi más fiel guerrero y que eras leal a nuestra cultura, a nuestras tierras, a nuestro imperio.

- Y lo soy Ceyaotl -repuso el joven guerrero coyote.

-No pienso escucharte más. ¡Citlalmina! -gritó Ceyaotl, llamando a otro guerrero- Ordena que inicien los preparativos para un sacrificio. Ofrendaremos a un guerrero coyote a los dioses para que nos protejan en nuestra próxima conquista hacia tierras del sur.

-Como usted ordene -dijo Citlalmina y se retiró.

-Lo que he dicho es verdad, pero si mi sangre, mi corazón y mi cuerpo sirven para proteger a los guerreros y nuestro imperio, orgulloso estoy de ser ofrendado a los dioses.

Esa misma noche ofrendaron a Atlacatl y partieron hacia tierras del sur en busca de nuevos territorios.


(cuento animal)

domingo, 16 de noviembre de 2008

NOTA EXTRA:

Debo hacer una plana con la palabra extranjeros mil veces.

1000 Héroes Extrangeros

Nunca he entendido porque nuestras pobres mentes están totalmente controladas por la industria. Sé que no tiene mucho que ver con el tema, pero mientras comenzaba mi ensayo (después de haber medio leído lo de Campbell), me puse a ver los comentarios de mis compañeritos de clase, y note algo curioso. Todos, o casi todos, encontraron similitudes con súper héroes o personajes de ciencia ficción muy reconocidos, pero casi todos extranjeros. Entonces vino a mí cabeza como un rayo; ¿Por qué no mencionar al Mil Tamales? Así es, efectivamente, ese luchador tranza, ratero y poco inteligente que estafa al pueblo en el cual es gobernador. Aparece en la revista Chamuco, algunas veces viene otras veces no. Casi nadie lo conoce, y por más que me esforcé, no hallé imagen alguna en la red. Supongo que en el fondo me hace feliz conocer cosas que, aunque no suene como mal, vale bastante la pena.

Y bien, volviendo al tema de los héroes, primero tendríamos que ver cuál es el concepto de héroe;

Héroe: Persona admirada por sus hazañas y virtudes.

Viendo esa definición, notaremos que en ningún caso aparece que debe tener ciertas características. No estipula que debe de volar, no tener súper poderes. Tampoco que debe tener un alter ego exitoso, ni que sea millonario. A lo que voy, es que desgraciadamente, estamos tan acostumbrados a relacionar la palabra héroe con tantas cualidades, convierte las cosas importantes en nulas. Por decir un ejemplo, un padre de familia que tiene dos trabajos, o dobla turnos, no es más que un padre de familia que dobla turnos, y no un héroe.

También en nuestro pensamiento admite que deben provenir de una deidad o de otro planeta, cuando eso es totalmente falso. No es que me ponga sentimental, pero si analizamos a los mexicanos, al final todos vamos a terminar siendo héroes no reconocidos. Es como leí en una revista de Día Siete; “fuimos hechos para brillar, pero nadie se deslumbra”. Para mí la palabra héroe debe de tener obligaciones, entrega, compromisos. No necesariamente debe de ser una persona intachable, o sin errores. Todo lo contrario. Debe de ser altamente humana primero que todo, porque solo los humanos podemos llenarnos de sueños, se ilusiones, de esperanza.

Ahora enfoquémonos un poco en el mito. Las diferencia entre lo que pasó, y lo que dicen que pasó. Yo tomo como ejemplo esa película de Frank Miller llamada “300”. Me interesó bastante el tema, y decidí hacer una breve investigación acerca del tema. En primer lugar encontré que no era trescientos soldados, porque cada espartano tenía a su servicio dos guardas. Y los Arcadios no salieron huyendo, de hecho se retiraron por orden de Leónidas. A lo que quiero llegar es a la pregunta obligada; ¿Dónde empieza el mito y donde acaba la realidad? ¿Son realmente las personas héroes o la gente los vuelve héroes? ¿Hacen extraordinarias o hacen cosas comunes extraordinariamente bien? Esa y otras interrogantes que no puedo responderme, me llevan a la conclusión de que héroes es solamente una breve palabra, no es con concepto total. Ese concepto abarca demasiado. Tanto que no me siento capaz de definirlo como tal.


Nota: Esta nota no tiene nada que ver con los ensayos, es solo para dejar en claro que nucna puse mi nombre en los demás trabajos. Soy Enrique Gómez, 1986.

Gracias por las clases profesor Guillermo. Espero haya disfrutado su cerveza.

¿Solo para ser novelista?

Básicamente, Gardner nos dice que el mejor prospecto para escritor podría ser un trotamundos. Y lo digo porque tiene la mayoría de las características que pide; deseos de compartir experiencias con los demás, llevar al máximo las cosas, fe, locura.

Pero fuera de mi especulación poco graciosa, creo que a diferencia de Calvino, Gardner se acerca más a la realidad en cuanto a que solo una persona con grandes capacidades, y no necesariamente intelectuales desde mi punto de vista, tiene el don de poder llevar a cabo una historia que valga la pena. Porque es como decía Oscar Wilde; “cualquier hombre puede hacer historia, pero solo un gran hombre puede escribir una”. Creo que es bastante conciso, y bien me puede parecer que concuerdo con Gardner casi totalmente. No es lo mismo que una persona que vive encerrada en su casa, jugando videojuegos, viendo programas de Televisa y Televisión Azteca, comiendo frituras, y cosas así por el estilo, que una persona que se la pase viajando por pueblitos de México, que lea a Nervo y Benedetti, que coma lo que pueda y que camine sin prisa. Obviamente la segunda persona va a tener un mejor resultado que la primera. Y no es que yo este marcando extremos, porque tampoco se trata de eso. Simplemente pienso que para que sea posible crear, debemos experimentar tanto cosas buenas como cosas malas, tener vivencias de anécdotas increíbles y tener un acervo anticultura con un repertorio completo de la programación televisiva de los sábados. Y es que se necesitan los dos aspectos. Porque no todo es negro o blanco, todo debe tener sus matices, y sobre todo muy marcados dentro del arte, y la escritura en este caso.

También me pareció interesante el hecho de que se mencione en el texto el hecho de que debemos compartir vivencias. Supongo que eso es una gran palanca y una buena influencia, que termina siendo recíproca entre quien la cuenta y quien la escucha, ya que si yo, por poner un ejemplo, decidí ir a conocer la ruta Maya, cuando regrese de mi viaje se lo contaré a alguien más, y este a su vez va a contarme de las grutas de Cacahuamilpa, y a los dos nos darán más ganas de ir en busca de lo desconocido, todo lo contrario a que si las dos personas ven lo mismo, hacen lo mismo, comen lo mismo y escuchan la misma música. Creo en verdad que eso es un error, porque así será definitivamente difícil, obtener una variante. Y recordemos que las anormalidades (no dañinas), en el comportamiento de las personas, son las que hacen surgir nuevas ideas, destazando así lo establecido con una navaja innovadora, cortando cuellos antiguos y descontinuados.

Para finalizar diré que apoyo bastante la idea de Gardner no solo para ser novelista, sino para poder realizar cualquier tipo de escritura que valga la pena leerse, y contarse. Al final, las cosas van a tener su importancia no por lo que digan, sino por su excentricidad y rareza, porque es eso lo que verdaderamente embruja al lector, las cosas no comunes.

BESOS DE PIEDRA

(Basádo en el mito de Medusa y en la obra de Emilio Carballido)
Cada noche, desde hacía muchas, se acurrucaba en un rincón de su hogar y, en solitario, lloraba desconsoladamente. Sus motivos bien podrían llenar una vasija grande, pero el mayor de todos los procurantes de su llanto lo podía tomar con una sola mano, la cual acercaba al corazón y se lamentaba. No conocía el amor.

Lo había rozado, percibido, pero cuando alguien se acercaba a ella, evocaba en su mente y las emociones se desvanecían sin tan sólo llegar a sentir un profundo beso que apaciguara su alma. Salvo algún pequeño detalle, ella no podía considerarse una mujer de rasgos poco atractivos, su belleza trascendía lo mortal, no obstante, esa capacidad de morir que los humanos le habían legado, era el origen mismo del mal que le acontecía. Era esa esencia la que le auguraba un final, aún sin contar los años para ella, y, esa misma cualidad, era la que había creado el cúmulo de sentimientos enfrentados y confusos en su interior, un ápice de humanidad al que ahora se aferraba con fuerza, intentando no se le escurriera entre sus manos bronceadas.

Sus hermanas, Esteno y Euríale, no tenían esos problemas. Ellas disfrutaban con su compañía mutua y se jactaban de su inmortalidad. Además, se mofaban de su tercera hermana al no sentir esos irrefrenables deseos no cumplidos de amar sin mesura. Ellas eran mucho más crueles, aunque la historia hiciera de Medusa la más conocida. Una fama que bien podría haber desestimado, que no le interesaba lo más mínimo, pero que al tiempo, le supuso la atracción del hombre que conseguiría rozar su piel y hacerle sentir el escalofrío más penetrante de toda su vida. Aquel momento llenó un segundo de la intensidad más vibrante que pudiera haber sentido Medusa, en una sola fracción del tiempo que le regaló, toda su vida se sintió compensada, su humillación frente a sus hermanas subsanada, todos sus males evaporados en un santiamén. Aquel hombre se llamaba Perseo, el portador de un amor que no correspondió jamás pero que fue suficiente para hacer de él un héroe.

Medusa había pasado mucho tiempo deseando el tacto de cada uno de los musculosos hombres que se acercaban a su guarida, aún con la intención de matarla. Pero su mirada hacía de ellos firmes estatuas de piedra, quedaban literalmente petrificados. Se trataba de una mujer de envidiable belleza y, sólo las serpientes que brotaban de su testa, hacían de ella un monstruo a tener en cuenta. Sin embargo, poseía unas magníficas alas de oro que adornaban su desnuda y esbelta espalda, unos ojos penetrantes, cuello escamoso y manos de bronce. Su mirada era la perdición de todos aquellos que la contemplaban, el deseo de cada uno de ellos se tornaba horror cuando, tras observar sus senos, advertían los sibilantes reptiles y luego miraban sus ojos, ahí se perdían y quedaban petrificados en la más fatal de las posturas, reflejando el temor, el asco incluso, en sus poses de muerte improvisada. Cuánto lamentaba Medusa el triste final que a todos los hombres les esperaba al entrar en su territorio. Esteno y Euríale, por contrario, no caían rendidas a la seducción y, en más de una ocasión, Medusa pensó que sus apetencias sexuales bien podrían verse complacidas entre ellas, que gozaban de una complicidad y coqueteo fuera de lugar. Además, su carácter casi divino, que les privaba de la muerte, hacía de ellas unos seres invulnerables y, todos los guerreros que osaban atacarlas, sabían de antemano a la muerte irremisible a la que se encomendaban. Muchos de ellos eran ancianos que se enfrentaban a sus últimos días y querían ser recordados como seres gloriosos que fueron en sus tiempos bélicos, muertos en la batalla con la espada en alza. Así, olvidados, sin una estatua erigida en su nombre que les conmemorase, optaban por un suicidio que no parecía tal. Se enfrentaban a las gorgonas y quedaban esculpidos en una pose de furia y determinación, monumentos a sí mismos que solamente contemplarían aquellos que buscaran su misma suerte. Pero Medusa, ella era diferente...

Cuando vio al primero de los hombres acercarse en posición de ataque, ella no quiso paralizarle como lo hizo, pero su naturaleza se ocupó de ello. Entonces, se acercó con sigilo, con el siseo sobre su cabeza y los ojos enturbiados por unas diminutas lágrimas. Con una mano acarició la cara del pétreo humano y se quedó mirándole a los ojos. A continuación, la otra mano se acercó a su torso desnudo y lo tocó con suavidad, admirando la firmeza de sus pectorales. Sus manos bailaron sobre la estatua en un sinfín de ocasiones, sus labios incluso tuvieron la tentación de besarle y lo hicieron, pero solamente sintió la frialdad de la piedra en su carne. Así, uno tras otro fueron apareciendo en busca de su cabeza y, todos y cada uno de ellos, acabaron pereciendo de igual forma que el primero. La sala que precedía a la entrada de su hogar, ahora era un museo de esculturas humanas en las más variadas posturas. De esta manera, descubrió la perfecta armonía en la que se disponían los músculos, admiró con atención y respeto la anatomía humana, deseó que aquellos cuerpos no fueran únicamente roca muerta. Necesitaba sentir la carne, la dureza esponjosa de aquellos brazos, la caricia sensual de los besos que ella imaginaba le daban.

Perseo se adentró en el territorio de las gorgonas sin ser visto. Los regalos que le ofrecieron aquellos que mantenían un odio exacerbado hacia las hermanas, habían supuesto una gran ventaja a la hora de introducirse en las estancias de Esteno, Euríale y Medusa. Las dos primeras fueron franqueadas sin problema alguno, Perseo llevaba puesto el casco de Hades que le procuraba invisibilidad. Las ninfas también obsequiaron al joven con unas sandalias voladoras, con lo cual jamás se oyeron sus pisadas hasta que no fue demasiado tarde para aquella que recibiría la muerte de sus manos. Con el escudo mágico que Atenea le había prestado, Perseo recorrió la gruta mirando el reflejo en su curvatura, de esta manera la mirada, aún casual, de las gorgonas, no le dejaría en el estado en el que tantos anteriores a él habían fallecido. Por último, cuando Medusa ya sólo se encontraba a unos pasos, Perseo desenvainó la afilada hoz de Hermes y se dirigió con paso firme y silencioso hacia su objetivo, la única mortal de las tres hermanas. Medusa le oyó, y con el sonido de sus pasos pudo deducir el peso y estructura del hombre, la firmeza de su carácter y el destino que le esperaba. Al principio se sorprendió de su valentía y, más aún, de sentirlo tan cerca, más que cualquier otro que hubiese pisado aquella zona. Dejó que se acercara, aún a sabiendas que aquello podría costarle la vida. Procuró parecer despistada y no mirar hacia el lugar donde apenas sonaban sus pies caminando en dirección a ella. Sintió el chillido apagado de la hoja rozando su vaina. Cuando estuvo realmente cerca, Medusa se volvió con los ojos cerrados y besó a Perseo mientras le abrazaba con fuerza. Entonces, el muchacho hizo lo esperado, la apartó con un empujón y separó su cabeza del resto del cuerpo. Allí acabó todo.

Cuando Perseo recogió la cabeza, su sorpresa fue mayúscula al percatarse de la expresión de sus facciones: los ojos cerrados y una amplia sonrisa que evocaba deseo. El héroe escupió sobre el suelo y marchó. Al llegar a los pies de Polidectes, el pretendiente de su madre Dánae que obligó al muchacho a realizar tal prueba, todos los presentes se preguntaron el motivo de la cara sonriente que se dibujaba en la cabeza sin vida de Medusa. Perseo, intentando desviar la atención sobre tal detalle, comenzó a narrar los pormenores de su hazaña. La historia nunca supo que Medusa murió por el amor que nunca tuvo, por el deseo de sentir el contacto ajeno, imbuida por el lado humano que le otorgaba su mortalidad. Perseo calló aquel beso y lo escondió donde nadie pudiese encontrarlo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

hércules: la vida de un héroe

a propósito de la muerte de hércules hemos preparado un pequeño reportaje, sobre la vida de este atleta que ha ganado más medallas de oro que el resto del país en toda su historia. ya nadie se quiere acordar de él, pero es de esos hombres que tienen una cualidad que los hace diferente a los demás, y los dioses, que se sienten intimidados, no se los perdonan.

1. hércules nació en el lugar equivocado a la hora equivocada. le deprimió que su extraordinaria fuerza no se valorara lo suficiente. no le motivaba ganar por octavo año consecutivo el título del hombre más fuerte del mundo. dejó de hacer ejercicio y sus músculos se tornaron en pura grasa. se pasaba toda la tarde frente a la televisión. se metió de profesor de educación física y en las noches se masturbaba pensando en sus alumnas.

2. todavía se pone más triste
su infancia fue amarga. era el hijo bastardo de un renombrado hombre de negocios. su madrastra siempre lo odió y le hizo la vida de cuadritos. cuando era bebé, lo llevó al monte para dejarlo ahí pero él con su fuerte manita le agarró un dedo y no la soltó. se lo tuvo que traer de regreso, pero ella con sus uñas le dejó una cicatriz en la cara que nunca se le quitó.

3. la época dorada
a los 17 años se fue a las olimpiadas y ganó 8 medallas de oro. tuvo en su nación un recibimiento de héroe. pero no le duró mucho, no tenía un aspecto lo suficientemente “agradable para la televisión”. además, el comité olímpico le prohibió volver a participar, dijeron que “aventajaba con demasiada facilidad a los demás competidores” y le dieron un reconocimiento especial y lo mandaron a casa. dice en una entrevista: fue la época más feliz de mi vida (y se ríe).

4. el final “feliz”
cuando su padre murió, heredó una pequeña fortuna, nada despreciable (la arpía de la madrastra nada pudo hacer). se compró una casa, en la que vivió junto a una de sus alumnas que necesitaba de alguien de quien apiadarse, y así se la pasó, hasta morir.

5. nostalgia
está en su casa, viendo las siete medallas . “alguna vez fui héroe, sí señor, una vez fui héroe. y cuántos pueden decir eso”.

viernes, 14 de noviembre de 2008

¿Para El Próximo Milenio? (¿No era para el pasado?)

“Seis propuestas para el próximo milenio”, si bien esto no escurriera de ego por parte del señor Calvino, podríamos pensar que las cosas expuestas en este libro son exactamente las que tenemos que hacer para recibir un premio alfaguara o un nobel. Yo por el contrario a lo que todos piensan (como casi siempre), creo que tratar de escribir un libro con instrucciones para, valga la redundancia, escribir otro libro, sería como intentar hacer un manual para enamorar a una persona. No es que diga que todos los libros que exponen y guían en la realización de tal o cual cosa, o arte, no sean validos, simplemente estoy tratando de marcar la paradoja que revolotea en mi cerebro cuando Calvino nos pide que tengamos “exactitud” o “rapidez” para hacer un mejor trabajo, cuando eso sería como haber intentado pedirle a Picasso que se apresurara para pintar Guernica. Por eso yo peco (por que parece un pecado no concordar con las ideas de los que enseñan), de ir en contra de los esquemas, digo, una cosa es que alguien de recomendaciones y puntos de guía para realizar obras de arte (que quizás es lo que hace el autor pero yo no lo capto así) y otra cosa es que se nos ordene seguir un patrón, lo cual me molesta en sobre manera, simplemente por que, como ya lo he dicho antes, a mí nadie me va a convencer de que un libro de hace cincuenta años sea literatura actual. Lo más seguro es que yo sea tachado de inculto, o hasta de ignorante, al considerar más como literatura actual un libro de cuentos breves de esos que prestan en el Metro de la Cuidad de México, a un libro de Cortázar que murió el año en el que yo nací. Yo entiendo que los genios tienen que adelantarse a su época, pero tampoco son dioses (si es que existen), como para poder gobernar los esquemas de lo establecido. Y también está mal que lo diga, pero creo que una mente innovadora vale más que una sabia, hablando específicamente del arte. Es como lo que escuche una vez, y claro, adaptado y transmutado a mi retorcida mente; los artistas van subiendo una montaña llena de niebla, y mientras suben, van perdiendo visibilidad. Y ya, conforme avanzan y avanzan, llegan a la cima, pero se dan cuenta de que por la niebla, no son capaces de ver nada que no sea su propia nariz.

Es verdad que tenemos que voltear al pasado para entender el presente y construir un futuro, pero el pasado no tiene, ni nunca tendrá, la capacidad de alterar el futuro.

Tomando en cuenta un párrafo que dice; “es una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía”. Haciendo alusión a lo que se supone debemos escribir en el nuevo milenio. Creo que un aspirante literato tomarías su cuaderno y su pluma y la lanzarías por los aires y luego encendería la televisión al leer lo complicado que resulta escribir.

Yo pienso que la escritura no debe ser para nada complicada, ni debe tener tantas obligaciones. Al contrario, pienso que debe de ser algo simple, humilde y concreto. Creo que una historia, ya sea novela cuento por citar un par de ejemplos, cumple su función cuando a partir de una idea se desarrollan acciones y consecuencias, se resuelve o no y al final nos expresa algo. Es todo. No tiene ni debe de contener esquemas de ningún tipo, por que eso limita al creador, que en ese momento sí es Dios, por que puede hacer y deshacer a su antojo.

Para finalizar y sintetizar mis ideas brevemente, solo me limitaré a decir; ¡jode a los cronopios!

miércoles, 12 de noviembre de 2008

LA FIESTA


Era el mes de diciembre Ismael cumplía dieciocho años, para celebrar se había hecho un tatuaje de una serpiente en el cuello. Al igual que su amigo Sergio, quien tenía uno en el antebrazo en forma de tigre. Ismael pidió permiso a sus padres y organizó una fiesta en la casa que tenían en Valle de Bravo. Su madre antes de que se fuera lo condicionó diciéndole que lo dejaría hacer la fiesta siempre y cuando cuidara la casa y permitiera que su hermana Mariana asistiera. Ante la primera petición Ismael aceptó sin chistar, pero después de no lograr convencer a su madre de que Mariana se quedara con ellos. Sus amigos empezaron a llegar alrededor de las nueve de la noche. Cenaron, bailaron y cantaron. El humo del cigarro era asfixiante y no permitía distinguir a los que se movían frenéticamente al ritmo del punchis punchis. Después de media noche además de vino circuló mota y cocaína. Sergio le avisó a Ismael que la victima de esa noche estaba bastante drogada y la tenía desnuda en el cuarto que se encontraba al lado de la alberca. Que tenía la capucha por si despertaba no los reconociera. Sergio entró primero y salió jadeando. Más tarde Ismael abrió la puerta y se dispuso a manosear y a violentar aquella mujer. Inhalaron tres líneas de coca. Sergio llegó con el mercedes. Adentro de la cajuela depositaron el cuerpo. Con las manos ensangrentadas Ismael manejo hasta la carretera llegaron a una barranca y Sergio le dijo que parara. Entre Ismael y Sergio sacaron el cuerpo lo descuartizaron. Ismael tomó la cabeza de la victima y la despojó de la capucha. Se horrorizó al ver que era su hermana y arrojó la cabeza hacía las fauces del barranco.

martes, 11 de noviembre de 2008

Seis propuesta para el nuevo milenio, Italo Calvino

Nosotros los escritores realmente ¿por que escribimos? ¿Por el dinero? (Son muy pocos los escritores que realmente viven de sus libros.) ¿La fama? ¿El ser reconocidos? ¿El tener poder? Pienso que escribimos para no ser olvidados y dejar huella en este mundo, dejar una historia, un trabajo literario digno que después de muchos años la gente siga leyéndolo, sigan comentándolo, que siga ahí a pesar de lo que pase.
Calvino pensaba que la literatura seria algo así como gran diccionario donde estuvieran contenidos los conocimientos, los mitos, las historias, las memorias de los seres humanos.
Calvino establece la relación entre literatura y vida; o dicho de otra manera cómo a través de la literatura es posible reflexionar sobre la existencia; asumir una actitud vital.
El principio es entrar a un mundo verbal, cruzar el umbral del lugar en el mundo, y entonces iniciar ese viaje heroico que es escribir y contarlo de la mejor manera posible
Tiene que tener exactitud, levedad, rapidez, visibilidad, multiplicidad.
Levedad: no es algo concreto es una forma de ver, un deseo, una voluntad de creación literaria. Por ello recurre a la fantasía como posibilidad de generar imágenes novedosas.
Lo que calvino nos propone es quitar peso a las figuras humanas, los cuerpos celestes y las ciudades; el arte de nuestra escritura quiere dibujar una realidad más íntima y sutil. Aun la cosa más pesada puede crear la más leve.
La levedad estimula la imaginación y la fantasía para construir historia inusitadas.
Rapidez: hoy en día estamos tan acostumbrados a que todo vaya tan rápido que es difícil atrapar al público, por eso Calvino nos propone que vayamos al grano, al personaje y sus conflictos, mientras más rápido lleguemos al conflicto es mejor para le publico lector.
Exactitud: la evocación de imágenes nítidas, memorables, utilización de un lenguaje
Preciso, necesita un diseño definido y calculado del trabajo literario que permita expresar los matices del pensamiento y de la imaginación.
Visibilidad: necesitamos resaltar nuestra capacidad para imaginarnos visualmente lo que nuestros personajes ven, lo que se imaginan, lo que recuerdan, lo que sueñan, lo que narran. Es ver la historia imaginada dentro de la historia imaginada. Son imágenes cargadas de significados
Multiplicidad: cada acontecimiento, evento, acto, aventura etc. Es repercusión de algo más, obviamente sin olvidarnos del equilibrio de las cosas. Todos los personajes tienen que estar ligados de una u otra forma. Calvino nos propone que siempre debemos estar en constante adquisiòn de conocimientos, mientras más conocimientos mejor.
Para finalizar pienso que todos deberíamos tomar muy en cuenta estas seis propuestas, puesto que día a día el publico tiene menos tiempo de leer y nosotros como escritores tenemos que buscar las formas de hacer ver que los pequeños munditos en los que viven no son los únicos, hay todo un inmenso mundo más allá y nosotros podemos mostrarles el camino.

A. Mabel Salmeròn Puente 1997

Joseph Campbell, el héroe la realidad y la realidad del héroe

Hace unos cuantos días mientras regresaba de la escuela con mi novio y un amigo suyo nos pusimos a platicar sobre lo que es la realidad.
Un diccionario nos dice: Existencia real y efectiva de algo. Pero nos deja en las mismas, ¿Qué es una existencia real? ¿Quién nos dice que es realidad y que es fantasía?
“En realidad todo puede ser posible o todo puede ser posible en la realidad”
Que ironía… cada quien percibe su realidad de las cosas, hoy en día vivimos en nuestros pequeños munditos de irrealidad (o fantasía). Cada quien ve lo que quiere ver.
Hemos llegado a pensar que cada uno de nosotros es el centro del universo, que es un héroe.
Pero quienes son los héroes en realidad, me parece que fueron dotados con superpoderes otorgados por los dioses para combatir una fuerza maligna o salvar a una damisela en peligro, incluso a todo un pueblo, una nación o al mundo entero.
Pero nadie le pregunto al héroe si quería hacerlo, nadie le dijo que iba a ser fácil que tal vez tuviera que sacrificar muchas cosas, incluso su propia vida para poder cumplir con el objetivo que se le ha encomendado.
La realidad del héroe es que es sacado de su mundo y lo ponen a cumplir un objetivo que tal vez tenga que ver con él, pero muchas veces era algo ajeno a su mundo, a él.
La literatura nos puede transportar a mundos que nunca antes se nos habían imaginado, mundos fantásticos, con varitas mágicas, trolls, soldados en formas de cartas de poker, sirenas, hadas que son princesas, incluso animales que hablan y se entienden con los seres humanos. Todo lo que la imaginación nos permita crear.
Hemos sido cortados por las mismas tijeras, los mismos miedos que aquejaban a nuestros antepasados lo siguen haciendo, como la lluvia.
Tenemos tanta tecnología pero eso no nos quita que cuando comienza a llover todos corremos como cucharas asustadas para buscar en donde refugiarse y bajamos la velocidad de los autos.
A nuestros antepasados les daban miedo todos los fenómenos naturales, no sabían que es lo que los había provocado, cuando algún hombre decidía enfrentarlo o hacer algo al respecto todos los demás lo miraban como un héroe.
Campbell pasa por todo tipo de mitos que nos llevan a sus héroes. A conocer sus historias, su aciertos y sus desaciertos, la cruda realidad que tuvieron que enfrentar para poder llegar hasta donde están.
Hoy en día los héroes ya no tienen superpoderes, ni capas y ya no enfrentan a terribles monstruos con miles de dientes y muchos tentáculos. Hoy nos enfrentamos a otro tipo de monstruos que nos atemorizan con sus reformas, leyes luchas en las cámaras donde trabajan.
Hemos progresado tecnológicamente, nuestras se han ido moldeando conforme nuestras sociedades avanzan, es nuestra tarea crear nuevos monstruos y héroes que nos ayuden a concebir nuestra realidad.

A. Mabel Salmeròn Puente 1997

Para ser novelista

Hace varios años, sentada en la banca de la escuela la maestra nos comenzaba a entregar los libros que ese mes nos correspondía leer, puso el mío en la banca de mala gana, ya casi era la hora de salir. Sonó el timbre, guarde el libro en mi mochila y salí disparada del salón.
Ese libro en especial estaba realmente grande, tenia 148 paginas, un poco disgustada decidí comenzar a leerlo, se trataba de la vida de un burro, la vida siempre lo trato mal, cuando llega a la adultez su vida da un giro y se queda en una granja donde todos lo cuidan y lo quieren.
(La verdad, después de tantos años, solo tengo pequeños recuerdos de aquella época.)
Ese fue mi primer acercamiento con las letras; al mes siguiente y el siguiente y el siguiente continué leyendo los libros que la escuela nos proporcionaba… desde entonces leo.
Al entrar a la SOGEM, llego un nuevo libro a mis manos, para ser novelista, de John Gardner.
Como la mayoría de los libros que son buenos, te deja zumbando sus ideas en la cabeza.
Me dejo pensando en que algo a lo cual yo tengo cierto temor, a leer en publico, a que critiquen tu obra y la hagan mierda, Lo hagas bien o lo hagas mal siempre van a criticar tu obra, siempre le van a encontrar algo, ya sea bueno o malo.
No hay que tener miedo al que dirán o el que van a pensar de ti, de todas formas la gente siempre va a hablar, hagas lo que hagas. Bueno o malo. Entonces para que privarse, hay que escribir lo que nos venga en gana.
Definitivamente no todos nacemos para ser escritores, nosotros que hemos privilegiados con eso hay que saber aprovecharlo y explotarlo al máximo, puede que al inicio no seamos tan buenos como quisiéramos, puede que en nuestra primera novela sea malísima, pero si nos dejamos vencer y trabajamos y trabajamos algún día pueda ser una gran novela o un buen trabajo literario.
Como todo libro hay cosas que te gusta y otras que no tanto, siento que como que te va diciendo que es lo que debes de hacer exactamente pero al final pues tu puedes elegir como lo vas a hacer.
Pienso que de nosotros va a depender como se va a ir desarrollando nuestro trabajo literario, no debemos dejar que nada nos apabulle y siempre debemos seguir adelante como escritores.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997

lunes, 10 de noviembre de 2008

El Laberinto del Minotauro

Tenía el gastado tatuaje de un toro, estaba dibujado en lo que alguna vez fue un correoso pecho. Pero las mujeres y los excesos lo habían convertido en una bola de grasa libidinosa. Lo llamaban “El Minotauro”. Empezó como ratero de esquina, rodando entre las calles en lo que se consiguió un par de adictas con las cuales mercaba, hasta que se volvió chichifo. Le fue tan bien que puso un “teibol” llamado “El Laberinto”, y era famoso por tener muchos cuartos y muchas mujeres, con todo tipo de fantasías y de giros. Había de todo ahí dentro, putas, homosexuales, orgías, filias, de todo. Dicen que quien entraba ya nunca salía. Era famoso por los maratones de vicio. Uno, dos, hasta tres días duraban las fiestas ahí. Llenándose cada noche, el Minotauro se hizo de fama, y de poder. Tanto que todos los dueños de los otros negocios tenían que mandar a sus mejores prostitutas y a sus mejores gays cada nueve semanas. Literalmente, el Minotauro se los comía. Hasta los más pervertidos le tenían miedo a sus prácticas sexuales. Lo que el hacía no era humano. Se escuchaban primero gritos de placer en su cuarto oscuro, para volverse progresivamente alaridos de dolor y de terror. Nadie salía de ese cuarto, nadie. Además de un monstruo grotesco debido a su aspecto, se comentaba que las personas con las que el intimaba, nunca volvían a verse jamás. Ni por el laberinto ni por ningún otro lugar.

Esta situación lleno de odio a un bailarín amateur, al que por nombre apodaban “Deseo”. Y es que no había mujer que se resistiera a sus atributos. El padre de Deseo, harto de pagar con sus mejores mujeres al Minotauro a cambio de poder seguir en el negocio, pensaba cual sería una forma inteligente para deshacerse del Minotauro, que ya tantos negocios le había quitado.

Así que llegada la semana número nueve, Deseo decidió incluirse en el pedido para así poder llegar hasta el Laberinto y asesinar al Minotauro, sabiendo que necesitaría algún tipo de ayuda interna. Así pues y como por azares del destino, en una presentación conoció a Ariana, una desnudista joven y adicta, con la cual entabló una conversación que lo llevó a saber que ella trabajaba para el Minotauro, y al igual que el, lo despreciaba por haberla metido en aquel mundo de excesos.

Como el golpe de una aguja por la vena del brazo, Ariana quedo enamorada de Deseo, y se ofreció a darle las especificaciones de una salida de emergencia, para que una vez perpetuado el asesinato, pudieran escapar juntos. Como el Minotauro no era muy inteligente, y gracias al peculiar decorado del Laberinto, Ariana le dijo a Deseo que para encontrar dicha salida de emergencia, siguiera una serie de pistas hechas a base de la diminuta ropa interior de Ariana. Algo como hilos multicolores tirados en el piso, no serían coa extraña dentro del lugar, con tantas cosas tiradas por el piso, no era sospechoso.

Una vez llegada la nueva mercancía, el Minotauro pidió que le llevaran a todos a su cuarto oscuro. Una vez en la entrada, uno por uno fueron entrando, y los gritos sofocados invadían el pasillo por fuera. Todos pasaron por el umbral de la puerta a dicho cuarto, hasta que solo quedó Deseo. Una voz al interior bastante viciada, lo llamo por su nombre. Deseo entró sin miedo, tomó una daga que traía escondida entre sus botas negras, y acuchilló al Minotauro, que cayó al piso tan solo alumbrado por una tenue luz roja, la cual se confundía con la sangre derramada. Rápidamente Deseo salió corriendo, siguiendo ávidamente las pistas colocadas en los pasillos. Cuando sentía que no podía correr más, divisó una puerta verde al fondo de un largo pasillo, al atravesarla estaba Ariana, fumándose un cigarro. Con una breve sonrisa y antes de salir juntos de aquel infierno, conocido como el Laberinto, Deseo la tomó de la mano y mientras se iban le decía al oído; lo hice.

Animal totémico

Animal totémico

Cuando era pequeña mis pesadillas no dejaban que durmiera bien, en mis sueños siempre mataban a mi padre ante mis ojos, yo entraba a un laberinto por la mañana y para el anochecer aun no lograba salir, y cuando al fin lo conseguía lo primero que veía al salir era a mi padre amarrado en una silla estaba ya muy mal herido, casi a un grado de la inconsciencia yo trataba de correr hacia él, pero como siempre ocurre en los sueños por más que corría y corría nunca lograba avanzar nada, de pronto a lo lejos veía acercarse una silueta, nunca he logrado verla bien, siempre traía un cuchillo en la mano, se acerca hacia donde estaba mi padre y sin más ni más lo mataba, le pasaba el cuchillo por el estomago y yo veía que todas sus tripas se salían de su lugar, iban a dar al piso, ante mis ojos lo mataban y yo no podía hacer nada.
Cuando eres pequeña y le cuentas este tipo de sueños a “los grandes” ellos nunca te creen, dicen que solo es una pesadilla que pronto pasara que vuelvas a la cama e intentes dormir de nuevo.
Pero cuando volvía a mi cuarto veía la misma silueta borrosa que acababa de matar a mi padre en mis pesadillas.
Por aquellas épocas una prima llego a vivir a la casa, durante las primeras noches casi no tuve el sueño que me atormentaba, pero conforme avanzaron los días mi pesadilla volvía a retomar su fuerza y me volvía a torturar, mi prima se dio cuenta de que por las noches sufría mucho, había algo que perturbaba la pequeña mente de su prima.
Intento hablarme, preguntarme que es aquello que por las noches me azotaba y no me dejaba dormir.
Trate de explicarle mi sueño, pero cuando eres un niño de cómo unos seis años no sabes expresarte del todo bien, me entendió muy poco.
Esa noche pude dormir un poco más tranquila.
Al día siguiente cuando llegue de la escuela, me encontré con una grata sorpresa, había un obsequio para mí, pero no me dejaron abrirlo hasta que fuera la hora de dormir.
Era la primera vez en mucho tiempo que anhelaba que llegara la hora de dormir.
El reloj marcaba más o menos las nueve cuando ya tenia puesta mi pijama, ya habia cenado y mis dientes ya estaban lavados, estaba ansiosa por abrir el regalo, al fin me dejaron abrirlo, cuando lo abrí tuve una gran decepción, solo era un simple peluche blanco en forma de chango, me hubiera gustado que fuese otra cosa, pero bueno un nuevo juguete.
Lo acomode en mi cama y me dispuse a tener mi tormento de todas las noches, pero esa noche ocurrió algo diferente, mientras caminaba por el laberinto había una sombra que me ayudaba a caminar, Salí mucho antes del laberinto, pero lo demás continuaba igual.
En la mañana siguiente me sentía un poco más segura que de costumbre.
Conforme avanzaban las noches, mi pesadilla iba haciéndose cada vez menos tenebrosa, en uno de los últimos sueños que recuerdo que tuve en aquella época, mi chango de peluche me ayudaba a salir del laberinto temprano, mi padre aun no estaba golpeado y con su ayuda logre desatarlo y juntos, los tres, huimos de aquel lugar, poco a poco mi vida fue tomando su curso normal.
Han pasado los años y yo aun duermo con mi chango de peluche que me ayuda a enfrentar las pesadillas que parecen casi reales.
Pues porque de ese solo ha sido una pequeña temporada de pesadillas infantiles.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997

domingo, 9 de noviembre de 2008

Caìn y Abel

Caín y Abel

El Señor les pidió a Caín y Abel que le hicieran una ofrenda, los dos hermanos encantados aceptaron.
Muy temprano a la mañana siguiente se dispusieron a buscar el mejor lugar para poner el altar.
Después de caminar y buscar por largo rato se sintieron cansados,
-hay que descansar por unos instantes-
El sol estaba en lo más alto, era agotador, se acomodaron al pie de un árbol para refrescarse y al poco rato se quedaron dormidos.
Cuando despertaron el sol ya se estaba ocultando, vieron que los rayos del sol se reflejaban en un lago, nunca antes lo habían visto, era una vista muy hermosa, se alegraron y decidieron que ahí era el lugar perfecto para poner la ofrenda.
Decidieron entonces que seria bueno hacer una sola ofrenda para que no hubiera resentimientos entre hermanos.
Tenían todo listo para la ofrenda, el vino, las crías primogénitas de sus ovejas, los mejores frutos. Todo estaba en su lugar, solo esperaban a que llegara El Señor para que pudiera verla.
El sol era agotador, se sentaron debajo de los árboles para refrescarse y esperar a que El Señor llegara, voltearon a ver su ofrenda, estaban satisfechos de ella, había sido el mejor trabajo que habían hecho juntos, se abrazaron, estaban orgullosos de haber trabajo juntos, se sentaron y vieron que una botella de vino había sobrado, al igual que al día anterior el calor era insoportable, decidieron entonces que un traguito para refrescarse no les caería mal…
Un trago para Caín, otro para Abel, un trago para Caín, otro para Abel, y de trago en trago la botella se fue acabando, jamás en su vida habían bebido, nunca se habían sentido así.
Ya tenían mucho tiempo esperando y El Señor no llegaba, decidieron entonces ir a buscarlo, se sentían muy alegres, iban abrazados y cantando, ya andando por el camino Abel resbalo, Caín ayudo a levantarlo, a lado del camino había una vara y la tomaron para poder caminar para no volver a resbalarse, rieron de nuevo y siguieron andando, cantaban y cantaban, daban gracias por haber sido hermanos, Abel volvió a resbalar y cayo al piso,
Caín riéndose un poco le dijo que se levantara, le tendió el brazo para que se levantara, pero Abel no se movió, Caín un poco desconcertado se acerco al cuerpo inerte, vio que un pequeño charco de sangre escurría detrás de él, se quedo atónito, por el susto se le bajo la borrachera y comenzó a llorar al ver que su hermano estaba muerto, se lamentaba cuando Dios se acercaba por el camino, Caín al verlo se escondió detrás de unos matorrales que estaban por ahí.
Dios vio la terrible escena, pensó entonces cuales eran las posibles situaciones que podían haber ocurrido ahí, llego a la concusión de que Abel había matado a su hermano, se sentía celoso, siempre se había quejado de que a Abel lo querían mucho más.
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Cuando al fin encontró a Caín le pregunto por su hermano.
Caín se sentía muy triste y herido, le contesto Dios de una forma que nunca antes lo había hecho.
- ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?"
Dios dijo -¿Qué has hecho? La sangre derramada de tu hermano pide justicia, de ahora en adelante la tierra estará maldita por causa del pecado de Caín, ahora cada vez que siembres la tierra esta se acordara de la injusticia.
Abel sintiéndose mal por la muerte de su hermano huyo desconsolado para nunca volver.


A. Mabel Salmeròn puente 1997

Cosa Totémica (No es animal)

Para los que no me conocen les da igual, siempre igual. Soy solo un vago, sin oficio ni beneficio, mal hablado, feo, y muy extremista. Para mí la muerte siempre ha sido emblemática. Y me ha acompañado en los últimos dos meses. He visto a tres personas muertas en lo que va del último mes. Dos parientes míos, y un desconocido después conocido. Allí estaba yo, con mi novia sobre la cama y algo de tentación en el ambiente. No quiso hacerlo, las mujeres siempre tienen un sexto sentido. Por algo no quiso hacerlo esa tarde. Poco después de la frustrante negación, escuché como mi familia llegó precipitadamente a la sala del piso de abajo. Escuché llorar a mi madre, realmente desconsolada. Recordé que una de mis tías, llamada Amparo, había estado hospitalizada desde hace un mes más o menos, por causa de un derrame cerebral, llevaba ya muchos días con zondas en la cabeza, en la boca, en la nariz. Con pañal de adulto y medio cerebro a la vista de los doctores que ya de plano la habían desahuciado. Recordé eso, y aseguré a mi novia que esa sería seguramente la causa del llanto de mi madre. Al bajar vi a mi hermano mayor, tratando de controlar la histeria de mi madre; “Luis Rey está muerto”, fueron las palabras que se quedaron grabadas en mi mente acerca de ese suceso. Luis Rey, mi tío, hermano de Amparo. El mismo que en año nuevo vino a mi casa completamente ebrio, drogado y exaltado. Provocando a mi padre y culpándolo de ser egoísta por no darle trabajo como laminero. Gritándole a mi padre que al estar muerto mi abuelo, él tenía la obligación de mantenerlo. Ese día mi hermana perdió el control y se puso completamente fuera de juicio, tuvieron que detenerla entre mi madre, mi otra hermana y yo. Discutía con mi tío - ya déjanos en paz – gritaba ella. La bofetada que tuve que darle no sirvió para regresarla a sus cabales, más bien para que me pusiera la espinilla morada. Nada más. Él, ese mismo tío, el que robaba a mis parientes, el que le fanfarroneaba a los policías con una credencial de prensa vencida. El mismo que me pidió cincuenta pesos y nunca me los regresó. Ahora, está muerto. Le metieron dos balas de nueve milímetros por la nuca. La autopsia reveló que estaba atascado de cocaína y alcohol. Lo encontraron por San Lorenzo Totolinga, la una de las colonias más horribles de Naucalpan. Era él, por el cual mi madre lloraba desconsolada. Mi padre al ser el mayor tenía que darse aires de fuerte. Ha sido la única vez que lo he visto llorar. Lloraba mientras mi abuela se despedazada dando alaridos que me serán difícil olvidar. Afortunadamente, al mandarnos a reconocer el cadáver, solamente los familiares directos pueden entrar a la morgue. Pasó mi tío Carlos. Fumé demasiado esa noche. Fue larga. Verlo ahí, recostado en el féretro, inerte, ya sin vida, fue inevitable no pensar en la muerte. Dormir fuera del velatorio en un auto de carga. Hasta esperar el amanecer y ver como la familia entera se desmorona. Seguir el ataúd y tratar de poner cara de fuerte, cuando en realidad yo me estaba haciendo mierda.

Después de esa ocasión, supe que la muerte nos ronda, que nos acecha. Y no siniestramente como en un cuento de Poe. Nos acecha de manera real, tangible. No podemos evitar que las cosas terminen, porque son el comienzo de lo que viene.


Pocos días después, es curioso ahora que lo recuerdo, mi novia tampoco quiso hacer el amor ese día. Las mujeres presienten. Iba llegando a casa, cuando tuve que mandar a mi novia en taxi porque mi tía había muerto. Después de estar sesenta días en estado vegetativo, un infarto cerebral acabo con su sufrimiento. No fue agradable para mí ver los restos de hilo y carne que adornaban su cabeza. Aunque su cuerpo lucía tranquilo, no pude evitar pensar en el dolor y sufrimiento que representa el estar postrado en una cama, sin poder comer, hablar, llorar, reír o hacer cualquier cosa, ¡cualquier cosa!

Finalmente, el tercero. Curioso que de nuevo entra mi novia en escena. Regresaba de dejarla en su hogar cuando mi hermano, que jugaba el papel de dama de compañía esa noche, me sugirió pasar por unos cigarrillos al “Oxxo”, yo acepte ir por los cigarros, pero no a ese lugar, con una vez que me asaltaron me basto para no querer regresar. Sugerí entonces ir por otros a otro local, pero al tomar una vuelta “U” en rojo, pasaron algunos segundos y un choque sin frenos ocurrió tras nosotros. De no habernos pasado el semáforo, el golpe hubiera quedado en mi lado del coche, y no sé que hubiera pasado. Al frenar nosotros corrimos hacía los autos chocados, una combi y un auto compacto. Del auto compacto solo yacía el cadáver de un vecino al cual no reconocí en ese momento, solo vi un cuerpo sin vida atrapado entre los fierros del coche. No vale la pena entrar en detalle de cómo llego la gente, la policía, la chusma. De cómo rompí el parabrisas con el bastón de nuestro auto, de cómo me pregunto si no me tocaba, si hay un destino o si la vida solo es una tirada de dados.

Por estos pequeños detalles. Creo que no tengo animal totémico. Tengo un símbolo, un escudo. La muerte. Para mí la muerte es lo más real, lo más verosímil y lo único seguro en está vida. Es algo con lo que yo me identifico, algo que considero cíclico. Todo tiene un principio y un final. Todo nace y todo muere. No tengo mucho que decir al respecto, sería redundar en lo mismo, creo que la muerte también es simple, lo complicado es lo que viene a posteriori, y finalmente, la única forma de evadir a la muerte, es inmortalizarse de alguna manera. Espero que las letras me ayuden en eso.

EUGENE EL SAPO




He aquí la historía de Eugene: un sapo. Un sapo además muy millonario, y, además, ciego. Eugene se quedó ciego hace poco cuando inspeccionaba en su fábrica de pegoste, en la cual trabajan arañas, libélulas, larvas y demás animalillos viscosos. Eugene descubrió un mosquito aún vivo en una telaraña y ¡Pum! De repente el mosquito le pico en un ojo, luego en otro y lo dejó ciego. Eugene quiso llorar pero ya no tenía ojos para llorar siquiera, así que se resignó a compartir su pena con su esposa Marla, la rana, y su amiga y brazo derecho Mona, la libélula.

-Tengo una prima, Artasia, que puede ayudarte- dijo sonriendo- ella es un hada, y he escuchado que cura todos los males… deja le llamo por teléfono-. Así que Mona llamo desde su telepatimóvil (que no se llamaba así precisamente por estar en las patas, aunque lo estaba), y después de unos minutos de hablar con su prima Artasia les dijo a sus amigos – ¡Lo he conseguido! Ella vendrá y no sólo eso, si no que traerá un par de ojos- y ahí la carita de la feliz libélula se descompuso un poco- pero lo que tal vez no te guste es que… tu sabes que las hadas no trabajan usualmente con los animales e insectos… son seres muy especiales… sin embargo, por el cariño que me tiene, ella ha accedido, accedio a darte un par de ojos… pero exigió a cambio… tu fortuna- dijo quedito Mona, y los ojos de Marla se abrieron tan grandes como les fue posible, y al voltear a ver a su marido, que no era capaz ni de hacer el mismo gesto, le dio tal pena que le dijo – Querido, es más importante que seas aquel sapo que eras antes, un sapo feliz. Eso no puedes comprarlo, anda…- Y Marla lo besó con ternura en esos enormes parpados cerrados de sapo. Entonces, el señor sapo Eugene, pensando que podría volver a armar todo desde abajo como antes, accedió.

El martes siguiente Eugene se había preparado para la llegada del hada. Se sabía que el trato era que estuviera sólo en su recámara y ella entraría por la ventana, entonces, Eugene le daría en un saco con toda su fortuna y el hada le daría a cambio sus nuevos ojos.

No muy lejos de ahí estaba el sapo Parcon, a quien le mataba de envidia pensar en la fortuna de Eugene desde siempre, y quien se había enterado del incidente y de los planes de Eugene por medio de un hueco que hizo en una de las paredes de la recamara del millonario sapo. Así que fue con Mona, la libélula, para cobrarle un favor que le debía hace tiempo – Tu, vas a pagarme hoy aunque no quieras- le dijo dejando salir una peste a moscas podridas de su verde bocota- tu sabes que un día te liberé de esta boca y prometiste hacer lo que fuera en el momento en que lo requiriese, este es el día- ordenó. Pero el Sapo quería que Mona le ayudara a entrar a casa de Eugene para quitarle su dinero, y, de verdad Mona no se sentía capaz de hacer eso. Sin embargo una promesa era una promesa.

Entró el sapo por la puerta fingiendo ser el hada -¿No ibas a entrar por la ventana? preguntó Eugene, y Parcon con voz fingida le ordenó callarse, pues un hada, decía el, hacía lo que ella quisiera y nadie tenia que preguntar nada. Eugene dudó, pues ni se escuchaba ni se percibía como un hada, pero al tocar las alas de Mona, pegada a la espalda de Parcon, le otorgó el dinero. – En la noche abrirás los ojos- dijo Parcon y Eugene sonrió. Parcon salio feliz de la casa y Mona fue a llorar en cuanto pudo a orillas del estanque.

El hada entró a la casa poco tiempo después, por la ventana. Le dijo que traía sus ojos y al preguntar por el saco, Eugene la llamó farsante, y le contó que el hada ya había llegado antes y había llevado consigo el saco. El hada, sintiéndose agredida salió volando de ahí enseguida, muy molesta y aventó los ojos al estanque molesta.

Sobre el río vio debajo a su prima y le quiso ira a contar sobre el horrible incidente con el sapo. – No vuelvas a pedirme jamás un favor así de nuevo, ese tipo es un patán- le dijo- ¡Quiso mentirme! Seguramente su avaricia no le permitió soltar su fortuna- y no pudo continuar por el imprevisto llanto de su prima, seguido por la explicación de lo que había ocurrido. Así que el hada muy apenada, contó que había tirado los ojos al río, pero que cumpliría aún así la oferta, iría por ellos a su casa y regresaría, mientras la libélula iría a casa de Eugene.

La libélula le contó todo a Eugene quien se aventó al agua a buscar sus ojos sin poder Mona discutir en ello. La libélula fue a buscar ayuda, pero Eugene ya estaba lejos cuando regresó. Nadie supo de él, y por más que lo buscaron parecía que el sapo ciego se había perdido en la profundidad del estanque.

El hada, de camino de regreso, vio a un horrendo sapo pelear por arrastrar un sapo de camino y se precipitó hacia él. Le quitó el saco y, castigándolo, lo convirtió en un mosquito. Después siguió su camino hacia el estanque, donde todos buscaban al sapo perdido, que hasta la mañana siguiente salió con los ojos puestos del estanque.

-Pero… ¿Cómo? ¿Qué ha sucedido?- decía Marla, besándole la verrugosa de la cabeza con gran felicidad.-Me he peleado con un enorme monstruo toda la noche- dijo- el me gritó que si buscaba unos ojos y me los ofreció a cambio ganarle en una pelea-. Todo el estanque escuchaba maravillado la historia –Yo acepté y peleamos hasta el amanecer. Después me dijo que admiraba mi valentía y me dio los ojos que me había traído el hada diciendo que con esos ojos podría ver el peligro-.

El hada, maravillada con la historia le regresó el gran saco al Eugene, quien al ver que un mosquito se acercaba a toda prisa al hada, se lo embullo de un bocado, pescándolo con la lengua viscosa.

Desde ese día el estanque fue un feliz lugar para vivir, donde nunca hubo ningún problema, por que Eugene siempre avisaba el peligro antes que ocurriera
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Narcisa

Leonardo Bastida Aguilar

La espesura del vapor de agua asemejaba a los bosques nebulosos de las altas montañas. Montserrat colocó su mano sobre el espejo y le comenzó a limpiar. Envuelta en una toalla rosa, se miro rápidamente por medio de él. Desanudó su toalla. Subió una pierna sobre el borde de la tina y pasó suavemente su toalla. Inmediatamente bajo una pierna y subió la otra. Volvió a enrollarse dentro de su toalla.
El vapor comenzaba a diluirse, Montserrat volvió a mirar hacia el espejo, observó fijamente y se acercó lentamente. Limpió la poca brisa restante en el espejo. Se detuvó y miró fijamente. Su mano tocó su rostro, paso su dedo pulgar por sus labios, hizo un gesto sensual y rió. Su dedo bajo irremediablemente hasta llegar al borde de su redondo seno. Lo quito rápidamente, más la curiosidad la venció una vez más. Pasó el dedo sobre la toalla a la altura de su seno derecho. Frotó.
Intentó alejarse del espejo más algo le atraía a permanecer de pie frente a él. Su dedo inconscientemente regresó a su seno, colocó una mano sobre el lavabo y el dedo comenzó a frotar y frotar el seno. Después se sumo otro dedo y uno más hasta que su mano entera acariciaba su seno. Comenzó a tocar su otro seno. Primero de manera lenta y suave, después con mayor frenesí hasta tocar los dos de manera simultánea.
Sólo desató su toalla y la dejo caer. Una de sus manos froto su estomago lentamente hasta bajar a aquella zona de protuberancias y éxtasis. Sus dedos navegaron entre el mar de tempestuosos bellos húmedos que cubren el acceso a la fuente del desbalago y el placer intenso.
Gemidos, ¡aaah!, largos suspiros ¡aaa!, un ligero vaivén de las caderas, ojos celestiales cerrados, , respiración excitada, mejillas rojas, pezones firmes, manos inquietas, senos rojos, un dedo, dos dedos ¡aaah! ¡aaah! ¡aaaaah! ¡aaa! ¡uuff!
Montserrat limpió su sudor con la toalla, no quiso cubrirse, miro una vez más el espejo, acerco su rostro y dio un beso a su reflejo en el espejo.

Seis, seis, seis

Leonardo Bastida Aguilar

“La literatura sólo vive si se propone objetos desmesurados, incluso mas allá de toda posibilidad de realización” Italo Calvino


Seis propuestas para el nuevo milenio, seis opciones para refrescar la literatura del siglo XXI, seis conceptos sobre los cuales reflexionar acerca de la tarea del escritor.
El nuevo milenio implica un grato para la literatura y por ende, para el arte de escribir. Nuevas tecnologías y la preponderancia de la imagen ante la escritura han provocado que el escritor del siglo XXI adquiera nuevas tareas.
El arte de la escritura no es una novedad en la historia de la humanidad, por el contrario, desde la época remota de pueblos como el babilonio u otros que a través del uso de tablillas de arcilla y escritura cuneiforme registraban hechos o registraban inventarios de lo que poseían.
Cuando los mitos se comenzaron a plasmar, como en el caso del de Gilgamesh o posteriormente los de la Ilíada y la Odisea, es cuando se inicia la tradición literaria propia.
Desde aquellos momentos hasta hoy en día han acontecido un sinfín de hechos fundamentales para la literatura, han surgido movimientos, vanguardias y escritores que cada determinado tiempo
Sin embargo, hay aspectos que prevalecen o que han permitido a la literatura dar pasos firmes. Italo Calvino nos propone seis aspectos para auxiliar al escritor a un mejor desenvolvimiento de sus tareas narrativas.
Por medio de la levedad se evita la pesadez, a través de la rapidez se narra lo esencial, lo preponderante, bajo la exactitud el escritor no pierde el camino por el que quiere llevar su historia, la visibilidad para que cada imagen literaria sea una fotografía, multiplicidad para entretejer historias de manera artesanal.
Para Calvino escribir implica una combinatoria de todos estos factores con el fin de aprovechar elementos que se han desarrollado en distintas etapas de la historia de la literatura y que perviven gracias a su efectividad.
El profético seis, seis, seis en la tradición católica es un indicador del final, del Apocalipsis, por medio de las propuestas de Italo Calvino, es posible percibir que es necesario un final de muchas cosas y muchos vicios dentro de la literatura para comenzar a elaborar esa literatura del siglo XXI que le exige al escritor una devoción hacia su trabajo y el arte de hilar palabras. “…desde el momento en que empieza a escribir; la palabra escrita es la que cuenta: primero como búsqueda de un equivalente de la imagen visual, después como desarrollo coherente de la impostación estilística inicial, y poco a poco se adueña del terreno” (Italo Calvino).

Entre héroes y mitos

Leonardo Bastida Aguilar

Odiseo cruzó el mundo antiguo para regresar a Itaca mientras su mujer tejía y destejía suéteres. Enfrentó a cíclopes, sirenas, visitó el mundo de los muertos y pudo por fin regresar.
La guerra de Troya surge tras el rapto de Helena e incitó al mundo antiguo a llevar a cabo una de las más grandes batallas de aquella época. El Mio Cid y Pelayo han sido inmortalizados en España por su fiereza dentro de las batallas. Asterix es uno de los grandes héroes de Francia. Un sin fin de caballeros medievales conquistaron reinos y se casaron con las princesas más hermosas.
Un día llegó un barbado hombre rubio a las costas yucatecas y logró derrumbar a uno de los más grandes imperios de América construido sobre el islote donde se paró sobre un nopal un águila devorando una serpiente.
Todas estas anécdotas, todos estos hechos nadie los puede negar, se ha escrito un sin fin de libros, se han realizado análisis, e incluso muchos de ellos han sido retomados en las “historias nacionales” de algunos países.
El mito y el héroe mítico son una de las primeras formas en que el ser humano comenzó a explicar su entorno. ¿Cómo explicar que llueve? ¿Cómo surgió el fuego? ¿Por qué pelear por la princesa más bella del mundo antiguo?
La única explicación posible es a través de los mitos, de hechos alegóricos que dentro de un sinnúmero de alegorías encierran las más grandes verdades. La mano de ese dios que movía las nubes era el viento. Prometeo tomó el fuego de algún árbol incendiado por un rayo, sólo que nadie se atrevió antes a hacerlo.
Los mitos han sido tan trascendentes para la humanidad que se han preservado, muchos de ellos nos han llegado por medio de escritos o fueron retomados para seguir dando sentido a nuestro mundo. ¿Acaso alguien se ha preguntado como fue realmente la conquista de México? ¿Realmente confundieron a Cortés con Quetzalcoatl?
Tanto el texto de Campbell como el de muchos otros estudiosos de los mitos muestra esa continuidad de mitos, esa naturaleza del ser humano de tener que relatar lo que le ha sucedido o ha visto en su experiencia por el mundo.
Muchas veces se ha considerado al mito como algo arcaico o alejado a nuestros “tiempos posmodernos” que parecen ser un mito más, y dejamos de asombrarnos de lo que pasa en el mundo, ¿Quién se detiene a mirar el cielo?
Los mitos, como lo expone Campbell y otros autores como Mircea Eliade o Levi Strauss, están implícitos en la sociedad, antigua o contemporánea, son un rasgo humano que da pie a muchas otras derivaciones del conocimiento y del desarrollo artístico por lo que no debemos olvidar que somos seres humanos y estamos entre mitos y héroes. (Si no ¿Para qué escribir).

sábado, 8 de noviembre de 2008

UNA SOMBRA EN EL JARDÍN

UNA SOMBRA EN EL JARDÍN
11 de julio de 1984 Tengo miedo de dormir, no se que esta pasando en mi cama… o en mis sabanas. Hace cuatro noches, seis noches después de mis quince años se han suscitado situaciones extrañas. Todo comenzó cuando baje a la cocina por un vaso con leche, acostumbro…acostumbraba dormir a las diez; esa misma noche al bajar lentamente por las escaleras de la sala, escuchando el susurro de mis pies tocando la madera; ese ruido me hacia pensar enuna escena de película de terror; y, pensar en eso provocaba un frío desagradable en mi piel. Para llegar a la cocina, tenía que pasar por un ventanal que da vista al jardín; sin duda era el lugar preferido de mamá, allí tenía un manzano que cuidaba con exageración era hermoso ese árbol, pero esa noche provoco un súbito susto, al pasar por allí creí ver un hombre de pie, fortuitamente mire, pero al ver que no había nada pensé que era producto de micansancio y mi nerviosismo por estar pensando en esas películas desagradables; al llegar ala cocina tomé la leche lo más rápido que pude, deseando llegar a mi habitación lo antes posible, cuando pase nuevamente por ese sitio y no ver nada solo reí. Llegue a mi recamara, lo único que quería era dormir; pues ya era un poco mas de las diez. Estaba dormitando, cuando sentí que alguien se sentaba en la orilla de mi cama; rápidamente me incline para ver quien era. Una extraña fuerza se apoderó de mis caderas, subió inmediatamente por la cintura, sentía como mis senos eran presionados y poco a poco fue abriendo las piernas hasta sentir que metía su pene. No podía gritar; aprisionaba mi garganta. Mi cuerpo sudaba, percibí cada gota que caía sobre mi rostro. Un frío helado. Mi corazón latía cada vez mas fuerte al ver como se bajaban y volvían a levantarse las sabanasy yo sin poder mover un solo dedo, deseaba que alguien entrara a mi recamara, pero no, no entraba nadie. Solo estábamos el y yo. 15 de julio de 1984. Ya no soporto más esta situación. Anoche mi madre escuchó que gritaba; inmediatamente entró a mi recamara y al entrar todo desapareció. Le expliqué lo que ocurrió noté que se angustio pero solo me dijo “trata de dormir has estado viendo demasiadas películas”. 17 de julio de 1984 Ayer no ocurrió nada; espero que hoy tampoco. ¡Que lindo es dormir! 23 de julio de 1984 Al bajar las escaleras escuché una conversación de mis padres acerca de lo que estaba sucediendo. Mi padre dijo algo que me sorprendió y que a su vez me asusto; comento que cuando él era niño y se mudaron a esta casa vivía un señor que era viudo y tenía una hija de mi edad llamada Estela, dijo que el señor tomaba lo suficiente para llegar ebrio todas las noches y que en una noche de esas tantas abuso sexualmente de Estela, después dijo que la mato y que el tipo por tanta culpa se ahorcó en el viejo manzano que ahora mi madre cuida con mucho amor. Sentí escalofríos al escuchar esa historia que contó mi padre; yo no quiero que la “sombra del jardín” aquel tipo infame me mate, como mato a su hija.26 de julio de 1984. Por favor ya no mas; que me mate de una vez. El médico dice que solo es nerviosismo y estrés; que se vaya al diablo con su nerviosismo y que se meta por el culo el estrés. 17 de julio de 1989. Encontré mi diario, hace 5 años que no lo abro y al leer todo esto me hace recordar como empezó mi infierno, y tal vez nunca termine. Todas las noches sigue tomándome, posesionándose de mi cuerpo, no entiendo porque no me ha matado. Eso sería lo mejor. Ya no soporto esta rutina; solo logran tranquilizarme con pastillas, pero aun sedada siento como mete su asqueroso pene en mí. Este lugar me da miedo hay mucha gente pero me siento sola ya no puedo vivir así… Sí hay un manzano en el jardín trasero de este hospital.

ANA MARIA RANGEL LOYO.

INTRUSA (Cuento)

INTRUSA
1995 Llegué cansado del viaje, solo pensaba en dormir; creí que era producto de mi cansancio el ver lo que estaba viendo, así que me despreocupe,- Además aquí en Acapulco hay muchos- pensé-. Mi abuela como siempre atenta me llevó la cena a mi habitación, aproveché la oportunidad para contarle lo que había visto, y entonces le dije:-Oye abuela, hay que cerrar las ventanas durante la noche- por supuesto ella preguntó cual era la razón- para esto yo respondí – Es que no me gusta que se metan los gatos, ya sabes que abundan y nada mas vienen a robar comida; hace un rato vi entrar a un animal de esos muy tranquilo y con mucha naturalidad- noté su cara de angustia; pero no quería precipitarme a suponer; mi abuela con tanta naturalidad y frescura contestó- Luisito, no es un gato, es una gata, es niña y su nombre es “monina”- con esta afirmación tan espontánea, solo me quedaba responder apresuradamente y con un poco de ternura fingida- Abuela, abuelita, sí sabes que no me gustan los gatitos ¿verdad?- sonrío y solo dijo- es un amor, vas a ver que te vas a llevar bien con ella, además me sirve de compañía cuando tú no estas- ¡carajo! Que podía decir a esto; el mugroso costal de pulgas ya había ganado, solo me quedaba aguantarla un mes. Mi abuela me dijo buenas noches y se marchó. A la mañana siguiente, tuve una sensación de algo áspero que acariciaba mi frente con un poco de humedad; me encontraba no dormido pero tampoco no despierto, y esa sensación acabo con mi no dormido; cuando mi no despierto despertó y sintió una bola de pelos sarnosos arriba de mi cabeza lamiéndome la frente, ¡Dios! Pegué tremendo brinco y grité como niña desde lo más alto de una rueda de la fortuna, la pobre monina corrió a la ventana y saltó, pareció como si del susto se hubiera suicidado.Rato después entré a la sala, y vi a monina echada en sofá, me pregunté si había pasadizos secretos en la casa, o ¿Cómo es que la monina había llegado hasta ahí y tan rápido? Si salió por mi ventana,- la monina me miró con ternura, con hambre de caricias, sentí que me hipnotizaba con sus ojos verdes para que le rascara la panza, pero no podía flaquear, al menos no con una gata hostigosa. Mi abuela salió de la cocina con el desayuno, eso era excelente porque tenía apetito, eran los primeros alimentos de día, pero eso alimentos no eran míos, sino para la monina; definitivamente la casa era muy chica para esa gata y para mi. Descubrí que la monina era una hipócrita, me seguía a todas partes como un perro que cuida a su amo, pero yo no me iba a dejar engañar, esa pulgosa lo hacía para quedar bien con mi abuela.Uno de esos días en que la monina estaba en su labor de hipócrita siguiéndome; fui a la tienda, como de costumbre se quedaba sentada a esperarme a lado del portón. Ya cuando venía de regreso, vi que la puerta del vecino Pedro se abrió y salía su perra, una hermosa cocker llamada ”nala” , después ya no me pareció tan “hermosa”, se acercaba a mi con ladridos y frunciendo la nariz enseñándome los dientes; estaba apunto de soltar la mordida a mi pierna, cuando la monina como una especie de superhéroe llegando en el momento preciso se lanzó sobre su lomo rasguñándola, inmediatamente nala se sacudió tratando de alcanzarla, pero monina le estaba dando la rasguñiza de su perra vida; el vecino salió y entre los dos tratamos de separarlas; nala quedó lastimada y mi monina con el orgullo de haberle partido la madre a un perro, sí, dije mi monina, mi gatita.

ANA RANGEL LOYO

viernes, 7 de noviembre de 2008

EL MITO QUE ME TOCÓ "PROMETEO"

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., octubre 22 de 2008.
El mito que me tocó, “Prometeo”.

Cuando llegué él ya estaba aquí. Al principio no entendí como nos comunicábamos. Me sorprendió oír que alguien me llamara. Mucho tiempo sólo estuvimos nosotros dos.
Un día me preguntó ¿Te acuerdas lo que decía tu mamá cuando estabas en esa bolsa de agua? Acuérdate, recuérdalo, es agradable. Te voy a decir por qué: Me gustaba que mi mamá se recostara, así podía moverme a gusto en mi bolsa de agua, sentía que se ponía contenta cuando me impulsaba con mis pies para pasar a través del cordón, una vez lo quise hacer cuando ella caminaba y ese cordón se me atoró en el cuello.
Cuando ella se sentaba me decía muchas cosas, se preguntaba que estaría haciendo yo, allá adentro, decía: hoy te noto muy inquieto. Ponía entonces las manos en su barriguita y no sé a quién llamaba, mira está moviendo sus piecitos, y seguía platicando conmigo, travieso estás dando pataditas, pero no eran pataditas, yo quería tocar su mano con mi mano.
¿Ya recordaste? Me preguntaba muy seguido, y yo no sabía que decir, ni siquiera supe que estuve en una bolsa con agua.
Un día le pregunté ¿Cómo es que podemos platicar nosotros? Sentí que se puso triste y tardó para responderme, luego me contestó: No se como decirte, mi mamá no hacia ruido con la boca, así tal vez no le hubiera entendido, creo que platicábamos con el pensamiento, y ya no puedo platicar así con mi mamá, antes de que llegara aquí, estuvo muy rara se movía mucho, iba muy seguido al baño y antes de llegar aquí mi bolsa empezó a vaciarse, luego escuché unos ruidos raros como cuando nos golpean la espalda y esos ruidos salen por la boca, después lloré, luego estuve un rato con ella y no pude entender lo que decía.
Le pregunté como nos reconocía y contestó: por el olor. Como estuvo mucho tiempo solo cuando pujaba, luego, luego lo cargaban. Pronto supimos que llorando nos llevaban con nuestras mamás. Entonces nos dijo: para estar más tiempo con nuestras mamás yo voy a pujar dos veces y luego todos nos ponemos a llorar. Tuvimos suerte.
Un día nos quedamos esperando el segundo pujido, oímos el primero y el siguiente nunca llegó, alguien dijo que lo habían sacado de su cuna y lo metieron en la incubadora.

EL HÉROE DE LAS MIL CARAS

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., octubre 22 de 2008.
El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Joseph Campbell.

¿Por qué es importante leer este libro, hará más ágil mi escritura?
¿Qué significa para mi, mito? Rápido, sin pensar contesto, una mentira, y, después de oír otras proposiciones; transijo, escucho, el mito es un relato que sirvió para explicarse un fenómeno natural, la formación de la tierra o el origen del universo.
¿Y héroe? Pues un personaje, alguien capaz de ejecutar hazañas que al común de los humanos nos es imposible o muy difícil llevar a cabo. Antes, individuos que mataban animales fantásticos o realizaban actos fabulosos; ahora, puede ser un atleta, futbolista, torero, algún conductor de moto o automóvil de carreras, un terrorista, un narco, un astronauta, un científico.
¿Y psicoanálisis? Aquí no quiero referirme al estudio de las enfermedades mentales. Referirme tan sólo a la psique como pneuma , aliento, u onomatopeyas de la respiración; alma que según las primeras sociedades pertenecía tanto al hombre como al animal, al morir, exhalar el último aliento.
En este presente, ahora, sabemos que el homo sapiens sapiens tuvo un origen común, y este libro nos muestra como culturas diferentes en diversas partes de la tierra tienen historias semejantes, “…sus patrones están controlados conscientemente. Y su función aceptada es servir como un poderoso lenguaje pictórico para la comunicación de la sabiduría tradicional…las metáforas por las que viven y a través de las cuales operan, han sido cobijadas, buscadas y discutidas por siglos, aun por milenios; han servido a sociedades enteras…los patrones culturales han tomado de ellos su forma. La juventud recibe educación y la vejez sabiduría a través del estudio, la experiencia y el entendimiento de sus formas iniciadoras efectivas”.
Leer para tener otros puntos de vista. Si no leemos podemos creer que lo que escribimos es tan original que a nadie antes se le había ocurrido. Ocuparse en escribir. Escribir atreviéndose porque lo que creo que me a mí me sucede como persona, puede pasarle a un africano, un chino, un mongol, somos y formamos parte de la misma humanidad. El humano no es un ser aislado, es un animal político, “La agonía de romper las limitaciones personales es la agonía del crecimiento espiritual. El arte, la literatura, el mito y el culto, la filosofía y las disciplinas ascéticas son instrumentos que ayudan al individuo a pasar de sus horizontes limitados a esferas de realización siempre creciente”. Somos nosotros mismos, aprendiendo e influidos por los demás.
La idea del progreso de la humanidad; cuando una persona la recrea, la renueva y, esa idea se perfecciona. Vivimos el mismo mundo, millares de personas; tenemos entonces, varios millares de interpretaciones de ese mismo mundo. El autor, como artista creador, debe reinterpretar la historia, su percepción del inconsciente colectivo para enriquecerlo.¿Qué me deja esta lectura? Bueno, pone a descubierto mi bagaje personal, una riqueza que no recordaba me pertenecía, me indica como reconocerme como individuo y al mismo tiempo que formo parte de una colectividad, que no soy un sujeto aislado, que tengo historia, costumbres y forma o maneras de transmitirlas

El mito de Dionisio

¿Dónde estás, Dionisio?

Estaré frente a la computadora, batallando con una idea que no querrá salir de mi cabeza, escuchando “Fear the sea” de The Gathering o “Why so lonely” de The 3rd & the Mortal y Dionisio seguirá sin aparecerse. Iré a la cocina y descorcharé un “Casillero del Diablo” para ver si hace el milagro, pero empezaré a ver borroso antes de saber algo de Baco. Sémele, Perséfone, Hera: todas las mujeres son iguales pensaré, mientras baje por el ascensor.

Tú, Changoleón. Qué chingaos haces ahí, tirado. Ven, ven, levántate. Mírate nomás, apestas a meados y a chivo muerto. Uff, pesas toneladas, pinche wey. ¡Ya, levántate, chingada madre! Oye, escucha lo que te voy a preguntar. ¡Suéltame, no seas pendejo! No te voy a dar nada hasta que me respondas. Dime, dime: ¿dónde está Dionisio? Dionisio, Dionisio… ¿no sabes? ¿No lo conoces? ¿Cómo no lo vas a conocer, hijito de la chingada? Vete a la verga, puto. ¡Fuera! ¡Fuera, te digo!

Caminaba a buen paso, esquivando los postes de luz en la noche oscura no sin algo de dificultad. Había estado bebiendo toda la noche, haciendo preguntas absurdas a todo el que se encontrara y dando gritos de coraje al oír las respuestas que recibía. Entró a una cantina y en seguida increpó a los parroquianos. Preguntaba por alguien a quien nadie conocía, o al menos, no de nombre. Unos meseros se acercaron para sacarlo fuera. ¿Dionisio? Nunca habían escuchado nombre más extraño.


Federico Gastón Spratt (#1985)

Kinich Kakmó


"Que sea Kinich Kakmó quién lleve mi ofrenda hasta tí, gran Dios Itzmaná"


-¿Y cómo fué que llegaste hasta aquí?

-Fué culpa de Itzamná

-Itza.. ¿qué?

-Bueno es un Dios Maya, mejor dicho, "El Dios Maya".

-¿Y eso que tiene que ver con que despues de diez años hayas regresado a la ciudad?

-Ahh es una historia muy larga, y no tengo tiempo de contartela, tengo que subir todo lo que me falta al blog antes de que termine el Viernes.

-Uhh... ¿ahora ya no tienes tiempo ni para tu pasatiempo favorito?

-Bueno bueno, dame unos minutos y te lo cuento, ¿va?

-Vamos no puede ser tan largo, ademas me lo puedes contar mientras escribes...

-Ashh, está bien te contaré pero no me salgas con que te vas a ver la tele mientras estoy jugando malabares entre las teclas y lo que te cuento.

-Si, prometo que me quedo aquí, poniendo atención.

-Ok, todo empezó un día en que me cansé de vivir en esa casita de la playa, era Domingo, había salido con las amigas una noche antes y como hacía tanto calor pues me tomaba una cervecita para evitar la cruda. Me sentía un poco sola y decidí salir a dar un paseo con la esperanza de que alguna de las amigas ya se hubiera despertado. Pasee por horas en el coche, fui a tocando de casa en casa, les llame y no encontré a nadie. Entonces regresé a casa y me encontré completamente sola en ese pueblo.

-Pero... ¿siempre estabas acompañada?

-No, en realidad siempre había tenido tanto trabajo y cosas que hacer que no había tenido tiempo de pensarlo, hasta entonces. Ya sabes diez años de hotel en hotel, escalando puestos, cambiando de casa, de ciudad en ciudad, viendo a los pueblos convertirse en ciudad, cambiando de estado: soltera, comprometida, dejada, casada, divorciada, soltera y hasta viuda...

Si, estaba sola con una vida que habia ido "medio escogiendo" entre galan y galan siempre siguiendo "el amor". Y no me puedo quejar de todo esto, pues he vivido mucho, sin embargo algo me hacía falta, no era una soledad que se quitaba con personas sino una soledad que se tiene cuando uno mismo se ha abandonado.

Ese día me di cuenta que me había abandonado, me sentía muerta.

-¿Bueno, y por que regresaste aca?

-Pues así como soy de loca, ese mismo día decidía salir de ese pueblo y buscar donde poder sentirme viva. Vine primero a México, solo como plataforma, para regresar a Playa del Carmen, que por alguna razon me llamaba. Ya en territorio Maya, comenzaron a suceder cosas.

-¿Cosas?

-Si, llegué con una amiga de hace tiempo, para mi sorpresa ella ahora vive donde yo vivía la ultima vez antes de salir de Playa. Despues, un huracán que fue muy leve, azotó el puerto, hizo que me lastimara el pie con lo cual conocí a otra amiga, que terminó llevandome a Izamal donde conocí a Itzamná.

-¿Izamal? ¿conociste a Itzamná?

-Pues para llegar a Izamal, tuvimos que madrugar, a las 4 de la mañana nos subimos a una van, vieja y apestosa, con un calor terrible donde ademas había 10 personas y sus veinte bultos. Yo no había dormido, pense que lo podría hacer en el camino, cosa que obviamente no logré. Fueron 5 horas de trayecto, con mi pie hinchado, sentada en un asiento que se movía y que además tenía un fierro encajandose en mi espalda, pegada completamente a un extraño que ya cuando llegamos sentía tan cercano como a mis mejores amigos.

En fin, llegamos y entre la bruma de mi desvelo, me recibe este pueblo empedrado con sus construcciones completamente amarillas, gente vestida al estilo Yucateco, mujeres con hipiles y calezas que daban la vuelta al parque, árboles frondosos llenos de pájaros y cuatro pirámides.

-¿Cuatro?

-Si, las cuatro están dedicadas a Itzamná, cuentan que el mismo mando construir los templos, en la más grande esta su cabeza, en las otras sus brazos y en la otra se supone que llevaban a sus enfermos y muertos para que sanaran.

Itzamna es el Dios de los Mayas, era el Señor de los Cielos, de la Noche y del Día. Se dice que fue el primer sacerdote, el inventor de la escritura y de los libros, que dio a los lugares de Yucatán el nombre con que se conocen y que dividió las tierras en esa región.

Despues de una siesta en la típica hamaca, salí junto con mi nueva amiga a recorrer el pueblo y a visitar las pirámides. Mi pie estaba bastante lastimado, sin saberlo habia estado caminando con unos huesillos rotos, sin ponerle mucha atencion, comence a subir la Kinich Kakmó que es una de las pirámides donde se supone se hacían ofrendas de corazones humanos a Itzamná.

Al estar escalando, supe lo que debía hacer, volver al sueño, volver a la escritura y justo cuando estaba pensandolo, escuche mi tobillo quebrarse. Fue como si Itzamná me dijera al oido lo que tenía que hacer. No pude subir más pero en mi mente se quedó muy claro lo que quería. Me tuve que quedar varios días en reposo que me sirvieron para encontrar la página de SOGEM. La decisión estaba tomada, y en pocos días, regresaría a la Cuidad de México para hacer el exámen de admisión.

-¿Y así llegaste?

-Así es,

-¿Y la Guacamaya de Fuego?

-Ahh esa es Kinich Kakmo, la que se come los corazones que se ofrendan a Itzamná,

es una guacamaya que muere en la noche y renace con el día.

-¿Como el sol?

-Si, como el sol, ya terminé, dejame subirlo antes de que sea mas tarde, ¿quieres ir al cine?

El Arte de Comenzar y Acabar a 8 del Milenio




Hubo una vez un iluminado que contaba los segundos para impartir sus conferencias, preparó páginas llenas de claves y palabras que juntas crearían seis propuestas para escritores, seis conferencias, para ser impartidas en la Universidad de Harvard. Una semana antes de que esto sucediera, Italo Calvino, autor y expositor murió. Murió en la víspera de cumplir un sueño, de impartir sus conferencias en Harvard. Era 1985 y él ya pensaba en un milenio que no alcanzo a ver en la realidad pero si en la fantasía real de sus propuestas. Quizás el tiempo o el destino dispusieron de sus ideas para ofrecérselas a todos, pues alcanzó a dejar en perfecto orden los manuscritos de sus “Seis Propuestas para el Nuevo Milenio”.
En la primera, nos prepara para el cambio, iniciándonos en la idea de Levedad, de ser ligeros de pensamiento para poder adoptar y conocer cosas nuevas. La levedad del lenguaje ejemplificada con versos de Cavalcanti quien dibuja imágenes precisas con pocas palabras que son fáciles de entender y por ende ligeras.
La siguiente, quizá la más evidente a estos ocho años de iniciado el milenio, la dedica a la Rapidez, con esto se refiere a la forma de narrar. Calvino estaba muy consciente de que la vida se acelera conforme pasan los años y llegan las innovaciones tecnológicas, así como de que en estos tiempos se habrían de tener ya otros medios que compitieran con la literatura. Por lo cual, sugiere una narración rápida, ejemplificada con el cuento del anillo de Carlomagno que se vuelve un objeto mágico capaz de conducir al lector a través del tiempo que se quiere manejar. También aquí nos habla del encadenamiento de historias que se implementaría como un elemento de la narrativa literaria actual usado en cine y televisión.
Exactitud es la tercera de las conferencias, donde define el diseño de la obra, la evocación de imágenes nítidas y el lenguaje preciso. Refiriéndose aquí a una peste que azota ya a la humanidad y es la pérdida del lenguaje preciso. Para ejemplificarlo nos recuerda a Valery con su definición de la poesía como una tensión hacia la exactitud. “Un uso de lenguaje que permita acercarse a las cosas con discreción, atención y cautela, con el respeto que las cosas comunican sin palabras”
Con Visibilidad, nombra a la cuarta y nos da a conocer la llave para la “alta fantasía”, el penthouse de la imaginación, donde se distinguen “dos tipos de procesos imaginativos; el que parte de la palabra y llega a la imagen visual, y el que parte de la imagen visual y llega a la expresión verbal”. Con el bombardeo de imágenes visuales que se tienen hoy en día, ya es difícil distinguir entre las imágenes que se han adquirido por experiencia propia y lo que se ha visto en la televisión. Por lo cual define el relato “como la unificación de una lógica espontánea de las imágenes y de un proyecto guiado por una intención racional”. Concluye diciendo que ya sea “realidad” o “fantasía”, solamente pueden tomar forma al momento de escribirse y volverse parte de la materia verbal.
Multiplicidad, aquí nos da la esperanza que tiene en que se transmitan los valores de la literatura con un cierto orden mental y exactitud, inteligente como la poesía en el tiempo de la ciencia y tecnología. Ejemplifica con los textos de Borges, que contienen el modelo del universo: infinito, eterno, cíclico usando pocas palabras. También menciona a Perec quien a base de sus reglas, crea una poética que aun pareciendo artificiosa y mecánica obtiene la libertad y riqueza de invención inagotable. Aquí nos habla de conocer las reglas para entonces poder jugar y traspasarlas.
Hasta aquí las cinco conferencias escritas y listas para ser expuestas, ¿y después?, ¿habría algo más que nuestro profesor vidente pudiera ofrecer antes de dejarnos a la deriva en esta carrera hacia el milenio? ¿Sería parte del arte de acabar?, ¿Sería otra broma del destino que Italo, no pudiera terminar su obra? O quizá solo “un final que se proyecta retrospectivamente sobre todo, su acumulación de días llenos de sentimientos, sucesos, esperas, esperanzas, vacilaciones, dramas y todo que finalmente se convierte en una montaña de cenizas”.
¿Consistencia? Nos toca a nosotros, a ocho del milenio que Calvino se imaginó, crearla.

Ensayo de Campbell


Gasty Sprotter y la mágica escuela de escritores

(tomado del libro de sueños del autor, guardado junto a un preservativo musical, una moneda de chocolate y un libro de J. Campbell)



Tomé el metro en el andén 5 2/3 y emprendí un viaje larguísimo, desde Cuatro Caminos hasta General Anaya. Iba vestido con una túnica y llevaba mis lentes y mi cabello alborotado. Durante el viaje, comí unas ranas de chocolate que pidieron clemencia mientras las masticaba, que le compré, junto con otras cosas, a una enana barbuda.

Llegué a la entrada del castillo de la Tsogwæmh, donde estaba la famosa escuela de escritores, y el viejo portero muggle me abrió la puerta de mala gana. Una vez dentro, me dirigí hacia las escaleras que conducían a la oficina del director. Me crucé a Andrea Granger y a Lunática Rangel, pero ninguna de las dos me hizo caso: cuchicheaban algo acerca del maestro Víctor Lockhart. Las escaleras eran en forma de caracol, y tanto subían como bajaban. Las que bajaban conducían a las mazmorras de Severus Pettersson (la maestra de pociones), las que subían al despacho del director. Así fue que emprendí el ascenso, tratando de no pensar en lo que me podría suceder allá arriba.

Cuando entré a la oficina de Teodorus Dumbledore, estaba afilándose el bigote con la punta de los dedos. Al reparar en mi presencia, me ofreció tomar asiento y no tardó en empezar a hablar.


-Gasty -me dijo con voz suave-. Tu eres el chousen guan.
-¿El qué?
-Chou-sen-guan -repitió, como para sí mismo.
Me quedé inmóvil, perplejo, no sabiendo a lo que se refería, y él pareció no asombrarse ante mi reacción. Sacó una pipa, se la puso en la boca, apagada, y empezó a juguetear con ella.
-Gasty. La escuela está en peligro. Tenemos que hacer algo para salvarla. Y sólo tú puedes hacerlo.
-¿Sho?
-¿Yo dije eso? ¿Por qué la gente no escucha?
-Pero usted dijo…
-…interpreta lo que uno dice, pero no escucha…
Teodorus calló y se hizo un silencio incómodo. Justo cuando me disponía a levantar, dijo:
-¿Todavía lees cómics?
-Sí pero… sha menos.
-Me enteré que lees la TV y Notas.
-Lo que pasa es que…
-Y que te gusta mi bigote.
-¡No! -Respondí, y luego me tapé la boca con una mano, arrepentido-. Bueno, un p…
-¿Por qué la gente no escucha? Interpreta.
-¿Qué es lo que quiere de mí? ¿Qué es lo que quiere que haga?
-¡MATAR!
-¿Qué?
-¡MATAR!
-¿A quién?
-Hay un traidor entre nosotros. Quiero que te deshagas de él.
-¿De quién?
-Del-que-no-debe-ser-nombrado.
-¿Quién no debe ser nombrado?
-Tú-sabes-quién-con-una-chingada.
-¿Quién?
- No-te-hagas-pendejo-tú-sabes.
-No, no sé de quién me habla. Así que si me disculpa, sha me voy.
-¡GERATRIX! ¡GERATRIX DE LA VOLDEMORT! ¡A ése quiero que mates! ¡Pero que lo mates bien muerto!
-¿Y por qué sho?
-Tú tienes la marca.
-¿Sho?
-Ahí vamos otra vez.
-¿Qué marca?
-Una cicatriz. Una cicatriz en el bajo vientre.
-Es que me sacaron el apéndice.
-¡Me vale madres!
-Ok, ok. Supongamos que soy el chousen guan. Si hago lo que me pide, ¿me va a dar mi calificación del semestre anterior?
-Tú, haz lo que te digo. Ya después hablaremos.


Salí de la oficina y me dirigí hacia la salida del castillo. No iba a hacer lo que me pidió. ¿Cómo? Geratrix era demasiado para mí. Debía pedir ayuda. ¿Pero a quién? ¿Qué maestro sería tan buena onda como para ponerme un diez por este trabajo y ayudarme a matar a Geratrix a la vez? La respuesta en seguida acudió a mi cabeza: Vega, el maestro Vega. Corrí hacia la cabaña done vivía, en los lindes del bosque Maldecido, y llamé a la puerta.


-¡Gasty! -Exclamó-. Hace mucho que no venías por aquí. ¿Quieres un té?
-No, maestro. Estoy apurado. Necesito que me ashudes a matar a Geratrix de la Voldemort.
-¿Por qué sigues hablando como si fueras argentino, eh? Mira, puedo ayudarte con eso.
-No, maestro. Necesito algo efectivo para… como le explico… ¡para chingármelo al Geratrix!
-Diálogos brillantes. Narración ágil. Estructura espacio/temporal fragmentada. Capítulos cortos. Y sobre todo, un final trepidante. Pero eso ya deberías saberlo.
-¡NO! Maestro… Necesito LIQUIDARLO, hacerlo cachitos, mandarlo al más ashá.
-Mmm... -se rascó la cabeza y reflexionó por un instante-. Creo que ya sé cómo puedo ayudarte.
Entró en su habitación y a los pocos segundos volvió cargando un baúl. Lo abrió, empezó a revolver en él, y luego fue entregándome algunos objetos que iba sacando.
-Toma. Esto debería servir -me entregó una espada de plata, con mango de oro, un rubí engarzado y numerosas runas grabadas.
-¿Y cómo funciona?
-Fácil. La levantas por la empuñadura y le cortas la cabeza.
-Ok.
-Y toma esto -me extendió un escudo. Supongo que sabes cómo usarlo.
-Sí, sí. Me imagino.
-Muy bien. Y también puede servirte esto -me alcanzó un sombrero-. Es el famoso sombrero mágico de Filadelfus.
-¿Y para qué sirve? Y no me vengas con una obviedad.
-Para proteger la cabeza del sol.
-...
-Bueno, eso es todo. ¡Ah! Podría serte de utilidad también este libro.
-Gracias.


Recibí el tomo de cuero roído, lo guardé, y me dirigí a la puerta, lamentándome por dentro debido a aquella pérdida de tiempo. Mientras me alejaba de la cabaña, oí que el maestro gritaba:


-¡La escuela te necesita, muchacho! ¡Esa es una de las cuestiones! ¡Me está gustando mucho tu cuento, pero yo pedí un ensayo! ¿Falta mucho para que termine?


Derribé la puerta del despacho de Geratrix de una patada. Yo traía el sombrero de Filadelfus puesto y cargaba, en una mano, el escudo, en la otra, mi "saeta de fuego" (una Bic a la que así había bautizado), y apuntándole con la pluma, le grité:




-¡Puedo escribir los versos más tristes esta noche!
-¡JA! -exclamó. ¡Ya te habías tardado, pelele de Teodorus!
-Le juro que sho no quería, maestro.
-Pero, sin embargo, aquí estás. ¡Hipócrita!
-¡Entréguese, y prometo darle una muerte rápida y sin dolor!
-¡Bellaco, tendrás que pasar sobre mi cadáver!


Y dicho esto, empezó a arrojarme libros y libros a la cabeza. Yo me cubrí con el escudo y así pude sortearlos, pero la lluvia de volúmenes no dejó moverme de donde estaba.


-¡Ahí te van mis dieciséis novelas! ¡Y ahora, mis ocho libros de cuento! ¡Toma! ¡Y toma otro!
-¡Las piedras sí pueden tener sentimientos!
-¡Claro que no, no seas marica!


El sombrero ya se me había caído, y el escudo no aguantaría mucho más. Tenía que pensar en algo rápido, si no quería terminar sepultado bajo las obras reunidas de Geratrix. Él gritaba algo acerca de Arriola y Monsiváis y del sesenta y ocho cuando, de repente, se me prendió la lamparita. ¡El libro que me dio el maestro Vega! Mientras que con una mano sostenía el ya maltrecho escudo, con la otra busqué entre los pliegues de mi túnica aquel dichoso libro, justo cuando él empezó a arrojarme sus numerosos guiones de cine.


-¡Ríndete, perro! Has demostrado que no puedes conmigo. Tu redacción es pésima, tus temas, banales. ¡Y nos tienes hasta la madre con tus cuentitos de futbol!
-¡LA DOBLE HISTORIA! -grité, alzando el libro sobre mi cabeza. ¡La doble historia de Piglia! ¡Acá está! ¡Sí existe!
-Nooooo, no otra vez con eso, no. Basta, por favor. ¡Basta! ¡Quítamelo! ¡Quítamelo!
-¡Vade retro, Geratrix! Date por vencido y dejo que te vashas.
-¡Me voy, me voy! ¡Pero algún día volveré! ¡Volveré!
Casháte y no me hagas enojar!
-¡Me voy, me voy!

Y se fue. Quedaron todos sus libros desperdigados por el piso, pedazos de pared, hojas sueltas, tinta y sangre. Recogí mis cosas de entre los escombros y fui a darle la noticia a Teodorus, quien me agradeció pero no me dio la calificación del semestre pasado.


Fui recibido como un héroe al principio por mis compañeros. Pero poco después, todo se olvidó y volvimos a la normalidad. No entendí, por mucho tiempo, como fue que pude vencer a Geratrix con lo de la doble historia. Yo tampoco creía que existiese. Entonces decidí echarle un vistazo al libro que me había dado el maestro Vega. Lo abrí y leí el título. Decía: “Cómo fornicar con los ángeles”.



Fin






Federico Gastón Spratt (#1985)