
"Que sea Kinich Kakmó quién lleve mi ofrenda hasta tí, gran Dios Itzmaná"
-¿Y cómo fué que llegaste hasta aquí?
-Fué culpa de Itzamná
-Itza.. ¿qué?
-Bueno es un Dios Maya, mejor dicho, "El Dios Maya".
-¿Y eso que tiene que ver con que despues de diez años hayas regresado a la ciudad?
-Ahh es una historia muy larga, y no tengo tiempo de contartela, tengo que subir todo lo que me falta al blog antes de que termine el Viernes.
-Uhh... ¿ahora ya no tienes tiempo ni para tu pasatiempo favorito?
-Bueno bueno, dame unos minutos y te lo cuento, ¿va?
-Vamos no puede ser tan largo, ademas me lo puedes contar mientras escribes...
-Ashh, está bien te contaré pero no me salgas con que te vas a ver la tele mientras estoy jugando malabares entre las teclas y lo que te cuento.
-Si, prometo que me quedo aquí, poniendo atención.
-Ok, todo empezó un día en que me cansé de vivir en esa casita de la playa, era Domingo, había salido con las amigas una noche antes y como hacía tanto calor pues me tomaba una cervecita para evitar la cruda. Me sentía un poco sola y decidí salir a dar un paseo con la esperanza de que alguna de las amigas ya se hubiera despertado. Pasee por horas en el coche, fui a tocando de casa en casa, les llame y no encontré a nadie. Entonces regresé a casa y me encontré completamente sola en ese pueblo.
-Pero... ¿siempre estabas acompañada?
-No, en realidad siempre había tenido tanto trabajo y cosas que hacer que no había tenido tiempo de pensarlo, hasta entonces. Ya sabes diez años de hotel en hotel, escalando puestos, cambiando de casa, de ciudad en ciudad, viendo a los pueblos convertirse en ciudad, cambiando de estado: soltera, comprometida, dejada, casada, divorciada, soltera y hasta viuda...
Si, estaba sola con una vida que habia ido "medio escogiendo" entre galan y galan siempre siguiendo "el amor". Y no me puedo quejar de todo esto, pues he vivido mucho, sin embargo algo me hacía falta, no era una soledad que se quitaba con personas sino una soledad que se tiene cuando uno mismo se ha abandonado.
Ese día me di cuenta que me había abandonado, me sentía muerta.
-¿Bueno, y por que regresaste aca?
-Pues así como soy de loca, ese mismo día decidía salir de ese pueblo y buscar donde poder sentirme viva. Vine primero a México, solo como plataforma, para regresar a Playa del Carmen, que por alguna razon me llamaba. Ya en territorio Maya, comenzaron a suceder cosas.
-¿Cosas?
-Si, llegué con una amiga de hace tiempo, para mi sorpresa ella ahora vive donde yo vivía la ultima vez antes de salir de Playa. Despues, un huracán que fue muy leve, azotó el puerto, hizo que me lastimara el pie con lo cual conocí a otra amiga, que terminó llevandome a Izamal donde conocí a Itzamná.
-¿Izamal? ¿conociste a Itzamná?
-Pues para llegar a Izamal, tuvimos que madrugar, a las 4 de la mañana nos subimos a una van, vieja y apestosa, con un calor terrible donde ademas había 10 personas y sus veinte bultos. Yo no había dormido, pense que lo podría hacer en el camino, cosa que obviamente no logré. Fueron 5 horas de trayecto, con mi pie hinchado, sentada en un asiento que se movía y que además tenía un fierro encajandose en mi espalda, pegada completamente a un extraño que ya cuando llegamos sentía tan cercano como a mis mejores amigos.
En fin, llegamos y entre la bruma de mi desvelo, me recibe este pueblo empedrado con sus construcciones completamente amarillas, gente vestida al estilo Yucateco, mujeres con hipiles y calezas que daban la vuelta al parque, árboles frondosos llenos de pájaros y cuatro pirámides.
-¿Cuatro?
-Si, las cuatro están dedicadas a Itzamná, cuentan que el mismo mando construir los templos, en la más grande esta su cabeza, en las otras sus brazos y en la otra se supone que llevaban a sus enfermos y muertos para que sanaran.
Itzamna es el Dios de los Mayas, era el Señor de los Cielos, de la Noche y del Día. Se dice que fue el primer sacerdote, el inventor de la escritura y de los libros, que dio a los lugares de Yucatán el nombre con que se conocen y que dividió las tierras en esa región.
Despues de una siesta en la típica hamaca, salí junto con mi nueva amiga a recorrer el pueblo y a visitar las pirámides. Mi pie estaba bastante lastimado, sin saberlo habia estado caminando con unos huesillos rotos, sin ponerle mucha atencion, comence a subir la Kinich Kakmó que es una de las pirámides donde se supone se hacían ofrendas de corazones humanos a Itzamná.
Al estar escalando, supe lo que debía hacer, volver al sueño, volver a la escritura y justo cuando estaba pensandolo, escuche mi tobillo quebrarse. Fue como si Itzamná me dijera al oido lo que tenía que hacer. No pude subir más pero en mi mente se quedó muy claro lo que quería. Me tuve que quedar varios días en reposo que me sirvieron para encontrar la página de SOGEM. La decisión estaba tomada, y en pocos días, regresaría a la Cuidad de México para hacer el exámen de admisión.
-¿Y así llegaste?
-Así es,
-¿Y la Guacamaya de Fuego?
-Ahh esa es Kinich Kakmo, la que se come los corazones que se ofrendan a Itzamná,
es una guacamaya que muere en la noche y renace con el día.
-¿Como el sol?
-Si, como el sol, ya terminé, dejame subirlo antes de que sea mas tarde, ¿quieres ir al cine?
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