“Seis propuestas para el próximo milenio”, si bien esto no escurriera de ego por parte del señor Calvino, podríamos pensar que las cosas expuestas en este libro son exactamente las que tenemos que hacer para recibir un premio alfaguara o un nobel. Yo por el contrario a lo que todos piensan (como casi siempre), creo que tratar de escribir un libro con instrucciones para, valga la redundancia, escribir otro libro, sería como intentar hacer un manual para enamorar a una persona. No es que diga que todos los libros que exponen y guían en la realización de tal o cual cosa, o arte, no sean validos, simplemente estoy tratando de marcar la paradoja que revolotea en mi cerebro cuando Calvino nos pide que tengamos “exactitud” o “rapidez” para hacer un mejor trabajo, cuando eso sería como haber intentado pedirle a Picasso que se apresurara para pintar Guernica. Por eso yo peco (por que parece un pecado no concordar con las ideas de los que enseñan), de ir en contra de los esquemas, digo, una cosa es que alguien de recomendaciones y puntos de guía para realizar obras de arte (que quizás es lo que hace el autor pero yo no lo capto así) y otra cosa es que se nos ordene seguir un patrón, lo cual me molesta en sobre manera, simplemente por que, como ya lo he dicho antes, a mí nadie me va a convencer de que un libro de hace cincuenta años sea literatura actual. Lo más seguro es que yo sea tachado de inculto, o hasta de ignorante, al considerar más como literatura actual un libro de cuentos breves de esos que prestan en el Metro de la Cuidad de México, a un libro de Cortázar que murió el año en el que yo nací. Yo entiendo que los genios tienen que adelantarse a su época, pero tampoco son dioses (si es que existen), como para poder gobernar los esquemas de lo establecido. Y también está mal que lo diga, pero creo que una mente innovadora vale más que una sabia, hablando específicamente del arte. Es como lo que escuche una vez, y claro, adaptado y transmutado a mi retorcida mente; los artistas van subiendo una montaña llena de niebla, y mientras suben, van perdiendo visibilidad. Y ya, conforme avanzan y avanzan, llegan a la cima, pero se dan cuenta de que por la niebla, no son capaces de ver nada que no sea su propia nariz.
Es verdad que tenemos que voltear al pasado para entender el presente y construir un futuro, pero el pasado no tiene, ni nunca tendrá, la capacidad de alterar el futuro.
Tomando en cuenta un párrafo que dice; “es una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía”. Haciendo alusión a lo que se supone debemos escribir en el nuevo milenio. Creo que un aspirante literato tomarías su cuaderno y su pluma y la lanzarías por los aires y luego encendería la televisión al leer lo complicado que resulta escribir.
Yo pienso que la escritura no debe ser para nada complicada, ni debe tener tantas obligaciones. Al contrario, pienso que debe de ser algo simple, humilde y concreto. Creo que una historia, ya sea novela cuento por citar un par de ejemplos, cumple su función cuando a partir de una idea se desarrollan acciones y consecuencias, se resuelve o no y al final nos expresa algo. Es todo. No tiene ni debe de contener esquemas de ningún tipo, por que eso limita al creador, que en ese momento sí es Dios, por que puede hacer y deshacer a su antojo.
Para finalizar y sintetizar mis ideas brevemente, solo me limitaré a decir; ¡jode a los cronopios!
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1 comentario:
Eso: la literatura se trata sobre todo de humildad.
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