sábado, 8 de noviembre de 2008

UNA SOMBRA EN EL JARDÍN

UNA SOMBRA EN EL JARDÍN
11 de julio de 1984 Tengo miedo de dormir, no se que esta pasando en mi cama… o en mis sabanas. Hace cuatro noches, seis noches después de mis quince años se han suscitado situaciones extrañas. Todo comenzó cuando baje a la cocina por un vaso con leche, acostumbro…acostumbraba dormir a las diez; esa misma noche al bajar lentamente por las escaleras de la sala, escuchando el susurro de mis pies tocando la madera; ese ruido me hacia pensar enuna escena de película de terror; y, pensar en eso provocaba un frío desagradable en mi piel. Para llegar a la cocina, tenía que pasar por un ventanal que da vista al jardín; sin duda era el lugar preferido de mamá, allí tenía un manzano que cuidaba con exageración era hermoso ese árbol, pero esa noche provoco un súbito susto, al pasar por allí creí ver un hombre de pie, fortuitamente mire, pero al ver que no había nada pensé que era producto de micansancio y mi nerviosismo por estar pensando en esas películas desagradables; al llegar ala cocina tomé la leche lo más rápido que pude, deseando llegar a mi habitación lo antes posible, cuando pase nuevamente por ese sitio y no ver nada solo reí. Llegue a mi recamara, lo único que quería era dormir; pues ya era un poco mas de las diez. Estaba dormitando, cuando sentí que alguien se sentaba en la orilla de mi cama; rápidamente me incline para ver quien era. Una extraña fuerza se apoderó de mis caderas, subió inmediatamente por la cintura, sentía como mis senos eran presionados y poco a poco fue abriendo las piernas hasta sentir que metía su pene. No podía gritar; aprisionaba mi garganta. Mi cuerpo sudaba, percibí cada gota que caía sobre mi rostro. Un frío helado. Mi corazón latía cada vez mas fuerte al ver como se bajaban y volvían a levantarse las sabanasy yo sin poder mover un solo dedo, deseaba que alguien entrara a mi recamara, pero no, no entraba nadie. Solo estábamos el y yo. 15 de julio de 1984. Ya no soporto más esta situación. Anoche mi madre escuchó que gritaba; inmediatamente entró a mi recamara y al entrar todo desapareció. Le expliqué lo que ocurrió noté que se angustio pero solo me dijo “trata de dormir has estado viendo demasiadas películas”. 17 de julio de 1984 Ayer no ocurrió nada; espero que hoy tampoco. ¡Que lindo es dormir! 23 de julio de 1984 Al bajar las escaleras escuché una conversación de mis padres acerca de lo que estaba sucediendo. Mi padre dijo algo que me sorprendió y que a su vez me asusto; comento que cuando él era niño y se mudaron a esta casa vivía un señor que era viudo y tenía una hija de mi edad llamada Estela, dijo que el señor tomaba lo suficiente para llegar ebrio todas las noches y que en una noche de esas tantas abuso sexualmente de Estela, después dijo que la mato y que el tipo por tanta culpa se ahorcó en el viejo manzano que ahora mi madre cuida con mucho amor. Sentí escalofríos al escuchar esa historia que contó mi padre; yo no quiero que la “sombra del jardín” aquel tipo infame me mate, como mato a su hija.26 de julio de 1984. Por favor ya no mas; que me mate de una vez. El médico dice que solo es nerviosismo y estrés; que se vaya al diablo con su nerviosismo y que se meta por el culo el estrés. 17 de julio de 1989. Encontré mi diario, hace 5 años que no lo abro y al leer todo esto me hace recordar como empezó mi infierno, y tal vez nunca termine. Todas las noches sigue tomándome, posesionándose de mi cuerpo, no entiendo porque no me ha matado. Eso sería lo mejor. Ya no soporto esta rutina; solo logran tranquilizarme con pastillas, pero aun sedada siento como mete su asqueroso pene en mí. Este lugar me da miedo hay mucha gente pero me siento sola ya no puedo vivir así… Sí hay un manzano en el jardín trasero de este hospital.

ANA MARIA RANGEL LOYO.

INTRUSA (Cuento)

INTRUSA
1995 Llegué cansado del viaje, solo pensaba en dormir; creí que era producto de mi cansancio el ver lo que estaba viendo, así que me despreocupe,- Además aquí en Acapulco hay muchos- pensé-. Mi abuela como siempre atenta me llevó la cena a mi habitación, aproveché la oportunidad para contarle lo que había visto, y entonces le dije:-Oye abuela, hay que cerrar las ventanas durante la noche- por supuesto ella preguntó cual era la razón- para esto yo respondí – Es que no me gusta que se metan los gatos, ya sabes que abundan y nada mas vienen a robar comida; hace un rato vi entrar a un animal de esos muy tranquilo y con mucha naturalidad- noté su cara de angustia; pero no quería precipitarme a suponer; mi abuela con tanta naturalidad y frescura contestó- Luisito, no es un gato, es una gata, es niña y su nombre es “monina”- con esta afirmación tan espontánea, solo me quedaba responder apresuradamente y con un poco de ternura fingida- Abuela, abuelita, sí sabes que no me gustan los gatitos ¿verdad?- sonrío y solo dijo- es un amor, vas a ver que te vas a llevar bien con ella, además me sirve de compañía cuando tú no estas- ¡carajo! Que podía decir a esto; el mugroso costal de pulgas ya había ganado, solo me quedaba aguantarla un mes. Mi abuela me dijo buenas noches y se marchó. A la mañana siguiente, tuve una sensación de algo áspero que acariciaba mi frente con un poco de humedad; me encontraba no dormido pero tampoco no despierto, y esa sensación acabo con mi no dormido; cuando mi no despierto despertó y sintió una bola de pelos sarnosos arriba de mi cabeza lamiéndome la frente, ¡Dios! Pegué tremendo brinco y grité como niña desde lo más alto de una rueda de la fortuna, la pobre monina corrió a la ventana y saltó, pareció como si del susto se hubiera suicidado.Rato después entré a la sala, y vi a monina echada en sofá, me pregunté si había pasadizos secretos en la casa, o ¿Cómo es que la monina había llegado hasta ahí y tan rápido? Si salió por mi ventana,- la monina me miró con ternura, con hambre de caricias, sentí que me hipnotizaba con sus ojos verdes para que le rascara la panza, pero no podía flaquear, al menos no con una gata hostigosa. Mi abuela salió de la cocina con el desayuno, eso era excelente porque tenía apetito, eran los primeros alimentos de día, pero eso alimentos no eran míos, sino para la monina; definitivamente la casa era muy chica para esa gata y para mi. Descubrí que la monina era una hipócrita, me seguía a todas partes como un perro que cuida a su amo, pero yo no me iba a dejar engañar, esa pulgosa lo hacía para quedar bien con mi abuela.Uno de esos días en que la monina estaba en su labor de hipócrita siguiéndome; fui a la tienda, como de costumbre se quedaba sentada a esperarme a lado del portón. Ya cuando venía de regreso, vi que la puerta del vecino Pedro se abrió y salía su perra, una hermosa cocker llamada ”nala” , después ya no me pareció tan “hermosa”, se acercaba a mi con ladridos y frunciendo la nariz enseñándome los dientes; estaba apunto de soltar la mordida a mi pierna, cuando la monina como una especie de superhéroe llegando en el momento preciso se lanzó sobre su lomo rasguñándola, inmediatamente nala se sacudió tratando de alcanzarla, pero monina le estaba dando la rasguñiza de su perra vida; el vecino salió y entre los dos tratamos de separarlas; nala quedó lastimada y mi monina con el orgullo de haberle partido la madre a un perro, sí, dije mi monina, mi gatita.

ANA RANGEL LOYO

viernes, 7 de noviembre de 2008

EL MITO QUE ME TOCÓ "PROMETEO"

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., octubre 22 de 2008.
El mito que me tocó, “Prometeo”.

Cuando llegué él ya estaba aquí. Al principio no entendí como nos comunicábamos. Me sorprendió oír que alguien me llamara. Mucho tiempo sólo estuvimos nosotros dos.
Un día me preguntó ¿Te acuerdas lo que decía tu mamá cuando estabas en esa bolsa de agua? Acuérdate, recuérdalo, es agradable. Te voy a decir por qué: Me gustaba que mi mamá se recostara, así podía moverme a gusto en mi bolsa de agua, sentía que se ponía contenta cuando me impulsaba con mis pies para pasar a través del cordón, una vez lo quise hacer cuando ella caminaba y ese cordón se me atoró en el cuello.
Cuando ella se sentaba me decía muchas cosas, se preguntaba que estaría haciendo yo, allá adentro, decía: hoy te noto muy inquieto. Ponía entonces las manos en su barriguita y no sé a quién llamaba, mira está moviendo sus piecitos, y seguía platicando conmigo, travieso estás dando pataditas, pero no eran pataditas, yo quería tocar su mano con mi mano.
¿Ya recordaste? Me preguntaba muy seguido, y yo no sabía que decir, ni siquiera supe que estuve en una bolsa con agua.
Un día le pregunté ¿Cómo es que podemos platicar nosotros? Sentí que se puso triste y tardó para responderme, luego me contestó: No se como decirte, mi mamá no hacia ruido con la boca, así tal vez no le hubiera entendido, creo que platicábamos con el pensamiento, y ya no puedo platicar así con mi mamá, antes de que llegara aquí, estuvo muy rara se movía mucho, iba muy seguido al baño y antes de llegar aquí mi bolsa empezó a vaciarse, luego escuché unos ruidos raros como cuando nos golpean la espalda y esos ruidos salen por la boca, después lloré, luego estuve un rato con ella y no pude entender lo que decía.
Le pregunté como nos reconocía y contestó: por el olor. Como estuvo mucho tiempo solo cuando pujaba, luego, luego lo cargaban. Pronto supimos que llorando nos llevaban con nuestras mamás. Entonces nos dijo: para estar más tiempo con nuestras mamás yo voy a pujar dos veces y luego todos nos ponemos a llorar. Tuvimos suerte.
Un día nos quedamos esperando el segundo pujido, oímos el primero y el siguiente nunca llegó, alguien dijo que lo habían sacado de su cuna y lo metieron en la incubadora.

EL HÉROE DE LAS MIL CARAS

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., octubre 22 de 2008.
El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Joseph Campbell.

¿Por qué es importante leer este libro, hará más ágil mi escritura?
¿Qué significa para mi, mito? Rápido, sin pensar contesto, una mentira, y, después de oír otras proposiciones; transijo, escucho, el mito es un relato que sirvió para explicarse un fenómeno natural, la formación de la tierra o el origen del universo.
¿Y héroe? Pues un personaje, alguien capaz de ejecutar hazañas que al común de los humanos nos es imposible o muy difícil llevar a cabo. Antes, individuos que mataban animales fantásticos o realizaban actos fabulosos; ahora, puede ser un atleta, futbolista, torero, algún conductor de moto o automóvil de carreras, un terrorista, un narco, un astronauta, un científico.
¿Y psicoanálisis? Aquí no quiero referirme al estudio de las enfermedades mentales. Referirme tan sólo a la psique como pneuma , aliento, u onomatopeyas de la respiración; alma que según las primeras sociedades pertenecía tanto al hombre como al animal, al morir, exhalar el último aliento.
En este presente, ahora, sabemos que el homo sapiens sapiens tuvo un origen común, y este libro nos muestra como culturas diferentes en diversas partes de la tierra tienen historias semejantes, “…sus patrones están controlados conscientemente. Y su función aceptada es servir como un poderoso lenguaje pictórico para la comunicación de la sabiduría tradicional…las metáforas por las que viven y a través de las cuales operan, han sido cobijadas, buscadas y discutidas por siglos, aun por milenios; han servido a sociedades enteras…los patrones culturales han tomado de ellos su forma. La juventud recibe educación y la vejez sabiduría a través del estudio, la experiencia y el entendimiento de sus formas iniciadoras efectivas”.
Leer para tener otros puntos de vista. Si no leemos podemos creer que lo que escribimos es tan original que a nadie antes se le había ocurrido. Ocuparse en escribir. Escribir atreviéndose porque lo que creo que me a mí me sucede como persona, puede pasarle a un africano, un chino, un mongol, somos y formamos parte de la misma humanidad. El humano no es un ser aislado, es un animal político, “La agonía de romper las limitaciones personales es la agonía del crecimiento espiritual. El arte, la literatura, el mito y el culto, la filosofía y las disciplinas ascéticas son instrumentos que ayudan al individuo a pasar de sus horizontes limitados a esferas de realización siempre creciente”. Somos nosotros mismos, aprendiendo e influidos por los demás.
La idea del progreso de la humanidad; cuando una persona la recrea, la renueva y, esa idea se perfecciona. Vivimos el mismo mundo, millares de personas; tenemos entonces, varios millares de interpretaciones de ese mismo mundo. El autor, como artista creador, debe reinterpretar la historia, su percepción del inconsciente colectivo para enriquecerlo.¿Qué me deja esta lectura? Bueno, pone a descubierto mi bagaje personal, una riqueza que no recordaba me pertenecía, me indica como reconocerme como individuo y al mismo tiempo que formo parte de una colectividad, que no soy un sujeto aislado, que tengo historia, costumbres y forma o maneras de transmitirlas

El mito de Dionisio

¿Dónde estás, Dionisio?

Estaré frente a la computadora, batallando con una idea que no querrá salir de mi cabeza, escuchando “Fear the sea” de The Gathering o “Why so lonely” de The 3rd & the Mortal y Dionisio seguirá sin aparecerse. Iré a la cocina y descorcharé un “Casillero del Diablo” para ver si hace el milagro, pero empezaré a ver borroso antes de saber algo de Baco. Sémele, Perséfone, Hera: todas las mujeres son iguales pensaré, mientras baje por el ascensor.

Tú, Changoleón. Qué chingaos haces ahí, tirado. Ven, ven, levántate. Mírate nomás, apestas a meados y a chivo muerto. Uff, pesas toneladas, pinche wey. ¡Ya, levántate, chingada madre! Oye, escucha lo que te voy a preguntar. ¡Suéltame, no seas pendejo! No te voy a dar nada hasta que me respondas. Dime, dime: ¿dónde está Dionisio? Dionisio, Dionisio… ¿no sabes? ¿No lo conoces? ¿Cómo no lo vas a conocer, hijito de la chingada? Vete a la verga, puto. ¡Fuera! ¡Fuera, te digo!

Caminaba a buen paso, esquivando los postes de luz en la noche oscura no sin algo de dificultad. Había estado bebiendo toda la noche, haciendo preguntas absurdas a todo el que se encontrara y dando gritos de coraje al oír las respuestas que recibía. Entró a una cantina y en seguida increpó a los parroquianos. Preguntaba por alguien a quien nadie conocía, o al menos, no de nombre. Unos meseros se acercaron para sacarlo fuera. ¿Dionisio? Nunca habían escuchado nombre más extraño.


Federico Gastón Spratt (#1985)

Kinich Kakmó


"Que sea Kinich Kakmó quién lleve mi ofrenda hasta tí, gran Dios Itzmaná"


-¿Y cómo fué que llegaste hasta aquí?

-Fué culpa de Itzamná

-Itza.. ¿qué?

-Bueno es un Dios Maya, mejor dicho, "El Dios Maya".

-¿Y eso que tiene que ver con que despues de diez años hayas regresado a la ciudad?

-Ahh es una historia muy larga, y no tengo tiempo de contartela, tengo que subir todo lo que me falta al blog antes de que termine el Viernes.

-Uhh... ¿ahora ya no tienes tiempo ni para tu pasatiempo favorito?

-Bueno bueno, dame unos minutos y te lo cuento, ¿va?

-Vamos no puede ser tan largo, ademas me lo puedes contar mientras escribes...

-Ashh, está bien te contaré pero no me salgas con que te vas a ver la tele mientras estoy jugando malabares entre las teclas y lo que te cuento.

-Si, prometo que me quedo aquí, poniendo atención.

-Ok, todo empezó un día en que me cansé de vivir en esa casita de la playa, era Domingo, había salido con las amigas una noche antes y como hacía tanto calor pues me tomaba una cervecita para evitar la cruda. Me sentía un poco sola y decidí salir a dar un paseo con la esperanza de que alguna de las amigas ya se hubiera despertado. Pasee por horas en el coche, fui a tocando de casa en casa, les llame y no encontré a nadie. Entonces regresé a casa y me encontré completamente sola en ese pueblo.

-Pero... ¿siempre estabas acompañada?

-No, en realidad siempre había tenido tanto trabajo y cosas que hacer que no había tenido tiempo de pensarlo, hasta entonces. Ya sabes diez años de hotel en hotel, escalando puestos, cambiando de casa, de ciudad en ciudad, viendo a los pueblos convertirse en ciudad, cambiando de estado: soltera, comprometida, dejada, casada, divorciada, soltera y hasta viuda...

Si, estaba sola con una vida que habia ido "medio escogiendo" entre galan y galan siempre siguiendo "el amor". Y no me puedo quejar de todo esto, pues he vivido mucho, sin embargo algo me hacía falta, no era una soledad que se quitaba con personas sino una soledad que se tiene cuando uno mismo se ha abandonado.

Ese día me di cuenta que me había abandonado, me sentía muerta.

-¿Bueno, y por que regresaste aca?

-Pues así como soy de loca, ese mismo día decidía salir de ese pueblo y buscar donde poder sentirme viva. Vine primero a México, solo como plataforma, para regresar a Playa del Carmen, que por alguna razon me llamaba. Ya en territorio Maya, comenzaron a suceder cosas.

-¿Cosas?

-Si, llegué con una amiga de hace tiempo, para mi sorpresa ella ahora vive donde yo vivía la ultima vez antes de salir de Playa. Despues, un huracán que fue muy leve, azotó el puerto, hizo que me lastimara el pie con lo cual conocí a otra amiga, que terminó llevandome a Izamal donde conocí a Itzamná.

-¿Izamal? ¿conociste a Itzamná?

-Pues para llegar a Izamal, tuvimos que madrugar, a las 4 de la mañana nos subimos a una van, vieja y apestosa, con un calor terrible donde ademas había 10 personas y sus veinte bultos. Yo no había dormido, pense que lo podría hacer en el camino, cosa que obviamente no logré. Fueron 5 horas de trayecto, con mi pie hinchado, sentada en un asiento que se movía y que además tenía un fierro encajandose en mi espalda, pegada completamente a un extraño que ya cuando llegamos sentía tan cercano como a mis mejores amigos.

En fin, llegamos y entre la bruma de mi desvelo, me recibe este pueblo empedrado con sus construcciones completamente amarillas, gente vestida al estilo Yucateco, mujeres con hipiles y calezas que daban la vuelta al parque, árboles frondosos llenos de pájaros y cuatro pirámides.

-¿Cuatro?

-Si, las cuatro están dedicadas a Itzamná, cuentan que el mismo mando construir los templos, en la más grande esta su cabeza, en las otras sus brazos y en la otra se supone que llevaban a sus enfermos y muertos para que sanaran.

Itzamna es el Dios de los Mayas, era el Señor de los Cielos, de la Noche y del Día. Se dice que fue el primer sacerdote, el inventor de la escritura y de los libros, que dio a los lugares de Yucatán el nombre con que se conocen y que dividió las tierras en esa región.

Despues de una siesta en la típica hamaca, salí junto con mi nueva amiga a recorrer el pueblo y a visitar las pirámides. Mi pie estaba bastante lastimado, sin saberlo habia estado caminando con unos huesillos rotos, sin ponerle mucha atencion, comence a subir la Kinich Kakmó que es una de las pirámides donde se supone se hacían ofrendas de corazones humanos a Itzamná.

Al estar escalando, supe lo que debía hacer, volver al sueño, volver a la escritura y justo cuando estaba pensandolo, escuche mi tobillo quebrarse. Fue como si Itzamná me dijera al oido lo que tenía que hacer. No pude subir más pero en mi mente se quedó muy claro lo que quería. Me tuve que quedar varios días en reposo que me sirvieron para encontrar la página de SOGEM. La decisión estaba tomada, y en pocos días, regresaría a la Cuidad de México para hacer el exámen de admisión.

-¿Y así llegaste?

-Así es,

-¿Y la Guacamaya de Fuego?

-Ahh esa es Kinich Kakmo, la que se come los corazones que se ofrendan a Itzamná,

es una guacamaya que muere en la noche y renace con el día.

-¿Como el sol?

-Si, como el sol, ya terminé, dejame subirlo antes de que sea mas tarde, ¿quieres ir al cine?

El Arte de Comenzar y Acabar a 8 del Milenio




Hubo una vez un iluminado que contaba los segundos para impartir sus conferencias, preparó páginas llenas de claves y palabras que juntas crearían seis propuestas para escritores, seis conferencias, para ser impartidas en la Universidad de Harvard. Una semana antes de que esto sucediera, Italo Calvino, autor y expositor murió. Murió en la víspera de cumplir un sueño, de impartir sus conferencias en Harvard. Era 1985 y él ya pensaba en un milenio que no alcanzo a ver en la realidad pero si en la fantasía real de sus propuestas. Quizás el tiempo o el destino dispusieron de sus ideas para ofrecérselas a todos, pues alcanzó a dejar en perfecto orden los manuscritos de sus “Seis Propuestas para el Nuevo Milenio”.
En la primera, nos prepara para el cambio, iniciándonos en la idea de Levedad, de ser ligeros de pensamiento para poder adoptar y conocer cosas nuevas. La levedad del lenguaje ejemplificada con versos de Cavalcanti quien dibuja imágenes precisas con pocas palabras que son fáciles de entender y por ende ligeras.
La siguiente, quizá la más evidente a estos ocho años de iniciado el milenio, la dedica a la Rapidez, con esto se refiere a la forma de narrar. Calvino estaba muy consciente de que la vida se acelera conforme pasan los años y llegan las innovaciones tecnológicas, así como de que en estos tiempos se habrían de tener ya otros medios que compitieran con la literatura. Por lo cual, sugiere una narración rápida, ejemplificada con el cuento del anillo de Carlomagno que se vuelve un objeto mágico capaz de conducir al lector a través del tiempo que se quiere manejar. También aquí nos habla del encadenamiento de historias que se implementaría como un elemento de la narrativa literaria actual usado en cine y televisión.
Exactitud es la tercera de las conferencias, donde define el diseño de la obra, la evocación de imágenes nítidas y el lenguaje preciso. Refiriéndose aquí a una peste que azota ya a la humanidad y es la pérdida del lenguaje preciso. Para ejemplificarlo nos recuerda a Valery con su definición de la poesía como una tensión hacia la exactitud. “Un uso de lenguaje que permita acercarse a las cosas con discreción, atención y cautela, con el respeto que las cosas comunican sin palabras”
Con Visibilidad, nombra a la cuarta y nos da a conocer la llave para la “alta fantasía”, el penthouse de la imaginación, donde se distinguen “dos tipos de procesos imaginativos; el que parte de la palabra y llega a la imagen visual, y el que parte de la imagen visual y llega a la expresión verbal”. Con el bombardeo de imágenes visuales que se tienen hoy en día, ya es difícil distinguir entre las imágenes que se han adquirido por experiencia propia y lo que se ha visto en la televisión. Por lo cual define el relato “como la unificación de una lógica espontánea de las imágenes y de un proyecto guiado por una intención racional”. Concluye diciendo que ya sea “realidad” o “fantasía”, solamente pueden tomar forma al momento de escribirse y volverse parte de la materia verbal.
Multiplicidad, aquí nos da la esperanza que tiene en que se transmitan los valores de la literatura con un cierto orden mental y exactitud, inteligente como la poesía en el tiempo de la ciencia y tecnología. Ejemplifica con los textos de Borges, que contienen el modelo del universo: infinito, eterno, cíclico usando pocas palabras. También menciona a Perec quien a base de sus reglas, crea una poética que aun pareciendo artificiosa y mecánica obtiene la libertad y riqueza de invención inagotable. Aquí nos habla de conocer las reglas para entonces poder jugar y traspasarlas.
Hasta aquí las cinco conferencias escritas y listas para ser expuestas, ¿y después?, ¿habría algo más que nuestro profesor vidente pudiera ofrecer antes de dejarnos a la deriva en esta carrera hacia el milenio? ¿Sería parte del arte de acabar?, ¿Sería otra broma del destino que Italo, no pudiera terminar su obra? O quizá solo “un final que se proyecta retrospectivamente sobre todo, su acumulación de días llenos de sentimientos, sucesos, esperas, esperanzas, vacilaciones, dramas y todo que finalmente se convierte en una montaña de cenizas”.
¿Consistencia? Nos toca a nosotros, a ocho del milenio que Calvino se imaginó, crearla.

Ensayo de Campbell


Gasty Sprotter y la mágica escuela de escritores

(tomado del libro de sueños del autor, guardado junto a un preservativo musical, una moneda de chocolate y un libro de J. Campbell)



Tomé el metro en el andén 5 2/3 y emprendí un viaje larguísimo, desde Cuatro Caminos hasta General Anaya. Iba vestido con una túnica y llevaba mis lentes y mi cabello alborotado. Durante el viaje, comí unas ranas de chocolate que pidieron clemencia mientras las masticaba, que le compré, junto con otras cosas, a una enana barbuda.

Llegué a la entrada del castillo de la Tsogwæmh, donde estaba la famosa escuela de escritores, y el viejo portero muggle me abrió la puerta de mala gana. Una vez dentro, me dirigí hacia las escaleras que conducían a la oficina del director. Me crucé a Andrea Granger y a Lunática Rangel, pero ninguna de las dos me hizo caso: cuchicheaban algo acerca del maestro Víctor Lockhart. Las escaleras eran en forma de caracol, y tanto subían como bajaban. Las que bajaban conducían a las mazmorras de Severus Pettersson (la maestra de pociones), las que subían al despacho del director. Así fue que emprendí el ascenso, tratando de no pensar en lo que me podría suceder allá arriba.

Cuando entré a la oficina de Teodorus Dumbledore, estaba afilándose el bigote con la punta de los dedos. Al reparar en mi presencia, me ofreció tomar asiento y no tardó en empezar a hablar.


-Gasty -me dijo con voz suave-. Tu eres el chousen guan.
-¿El qué?
-Chou-sen-guan -repitió, como para sí mismo.
Me quedé inmóvil, perplejo, no sabiendo a lo que se refería, y él pareció no asombrarse ante mi reacción. Sacó una pipa, se la puso en la boca, apagada, y empezó a juguetear con ella.
-Gasty. La escuela está en peligro. Tenemos que hacer algo para salvarla. Y sólo tú puedes hacerlo.
-¿Sho?
-¿Yo dije eso? ¿Por qué la gente no escucha?
-Pero usted dijo…
-…interpreta lo que uno dice, pero no escucha…
Teodorus calló y se hizo un silencio incómodo. Justo cuando me disponía a levantar, dijo:
-¿Todavía lees cómics?
-Sí pero… sha menos.
-Me enteré que lees la TV y Notas.
-Lo que pasa es que…
-Y que te gusta mi bigote.
-¡No! -Respondí, y luego me tapé la boca con una mano, arrepentido-. Bueno, un p…
-¿Por qué la gente no escucha? Interpreta.
-¿Qué es lo que quiere de mí? ¿Qué es lo que quiere que haga?
-¡MATAR!
-¿Qué?
-¡MATAR!
-¿A quién?
-Hay un traidor entre nosotros. Quiero que te deshagas de él.
-¿De quién?
-Del-que-no-debe-ser-nombrado.
-¿Quién no debe ser nombrado?
-Tú-sabes-quién-con-una-chingada.
-¿Quién?
- No-te-hagas-pendejo-tú-sabes.
-No, no sé de quién me habla. Así que si me disculpa, sha me voy.
-¡GERATRIX! ¡GERATRIX DE LA VOLDEMORT! ¡A ése quiero que mates! ¡Pero que lo mates bien muerto!
-¿Y por qué sho?
-Tú tienes la marca.
-¿Sho?
-Ahí vamos otra vez.
-¿Qué marca?
-Una cicatriz. Una cicatriz en el bajo vientre.
-Es que me sacaron el apéndice.
-¡Me vale madres!
-Ok, ok. Supongamos que soy el chousen guan. Si hago lo que me pide, ¿me va a dar mi calificación del semestre anterior?
-Tú, haz lo que te digo. Ya después hablaremos.


Salí de la oficina y me dirigí hacia la salida del castillo. No iba a hacer lo que me pidió. ¿Cómo? Geratrix era demasiado para mí. Debía pedir ayuda. ¿Pero a quién? ¿Qué maestro sería tan buena onda como para ponerme un diez por este trabajo y ayudarme a matar a Geratrix a la vez? La respuesta en seguida acudió a mi cabeza: Vega, el maestro Vega. Corrí hacia la cabaña done vivía, en los lindes del bosque Maldecido, y llamé a la puerta.


-¡Gasty! -Exclamó-. Hace mucho que no venías por aquí. ¿Quieres un té?
-No, maestro. Estoy apurado. Necesito que me ashudes a matar a Geratrix de la Voldemort.
-¿Por qué sigues hablando como si fueras argentino, eh? Mira, puedo ayudarte con eso.
-No, maestro. Necesito algo efectivo para… como le explico… ¡para chingármelo al Geratrix!
-Diálogos brillantes. Narración ágil. Estructura espacio/temporal fragmentada. Capítulos cortos. Y sobre todo, un final trepidante. Pero eso ya deberías saberlo.
-¡NO! Maestro… Necesito LIQUIDARLO, hacerlo cachitos, mandarlo al más ashá.
-Mmm... -se rascó la cabeza y reflexionó por un instante-. Creo que ya sé cómo puedo ayudarte.
Entró en su habitación y a los pocos segundos volvió cargando un baúl. Lo abrió, empezó a revolver en él, y luego fue entregándome algunos objetos que iba sacando.
-Toma. Esto debería servir -me entregó una espada de plata, con mango de oro, un rubí engarzado y numerosas runas grabadas.
-¿Y cómo funciona?
-Fácil. La levantas por la empuñadura y le cortas la cabeza.
-Ok.
-Y toma esto -me extendió un escudo. Supongo que sabes cómo usarlo.
-Sí, sí. Me imagino.
-Muy bien. Y también puede servirte esto -me alcanzó un sombrero-. Es el famoso sombrero mágico de Filadelfus.
-¿Y para qué sirve? Y no me vengas con una obviedad.
-Para proteger la cabeza del sol.
-...
-Bueno, eso es todo. ¡Ah! Podría serte de utilidad también este libro.
-Gracias.


Recibí el tomo de cuero roído, lo guardé, y me dirigí a la puerta, lamentándome por dentro debido a aquella pérdida de tiempo. Mientras me alejaba de la cabaña, oí que el maestro gritaba:


-¡La escuela te necesita, muchacho! ¡Esa es una de las cuestiones! ¡Me está gustando mucho tu cuento, pero yo pedí un ensayo! ¿Falta mucho para que termine?


Derribé la puerta del despacho de Geratrix de una patada. Yo traía el sombrero de Filadelfus puesto y cargaba, en una mano, el escudo, en la otra, mi "saeta de fuego" (una Bic a la que así había bautizado), y apuntándole con la pluma, le grité:




-¡Puedo escribir los versos más tristes esta noche!
-¡JA! -exclamó. ¡Ya te habías tardado, pelele de Teodorus!
-Le juro que sho no quería, maestro.
-Pero, sin embargo, aquí estás. ¡Hipócrita!
-¡Entréguese, y prometo darle una muerte rápida y sin dolor!
-¡Bellaco, tendrás que pasar sobre mi cadáver!


Y dicho esto, empezó a arrojarme libros y libros a la cabeza. Yo me cubrí con el escudo y así pude sortearlos, pero la lluvia de volúmenes no dejó moverme de donde estaba.


-¡Ahí te van mis dieciséis novelas! ¡Y ahora, mis ocho libros de cuento! ¡Toma! ¡Y toma otro!
-¡Las piedras sí pueden tener sentimientos!
-¡Claro que no, no seas marica!


El sombrero ya se me había caído, y el escudo no aguantaría mucho más. Tenía que pensar en algo rápido, si no quería terminar sepultado bajo las obras reunidas de Geratrix. Él gritaba algo acerca de Arriola y Monsiváis y del sesenta y ocho cuando, de repente, se me prendió la lamparita. ¡El libro que me dio el maestro Vega! Mientras que con una mano sostenía el ya maltrecho escudo, con la otra busqué entre los pliegues de mi túnica aquel dichoso libro, justo cuando él empezó a arrojarme sus numerosos guiones de cine.


-¡Ríndete, perro! Has demostrado que no puedes conmigo. Tu redacción es pésima, tus temas, banales. ¡Y nos tienes hasta la madre con tus cuentitos de futbol!
-¡LA DOBLE HISTORIA! -grité, alzando el libro sobre mi cabeza. ¡La doble historia de Piglia! ¡Acá está! ¡Sí existe!
-Nooooo, no otra vez con eso, no. Basta, por favor. ¡Basta! ¡Quítamelo! ¡Quítamelo!
-¡Vade retro, Geratrix! Date por vencido y dejo que te vashas.
-¡Me voy, me voy! ¡Pero algún día volveré! ¡Volveré!
Casháte y no me hagas enojar!
-¡Me voy, me voy!

Y se fue. Quedaron todos sus libros desperdigados por el piso, pedazos de pared, hojas sueltas, tinta y sangre. Recogí mis cosas de entre los escombros y fui a darle la noticia a Teodorus, quien me agradeció pero no me dio la calificación del semestre pasado.


Fui recibido como un héroe al principio por mis compañeros. Pero poco después, todo se olvidó y volvimos a la normalidad. No entendí, por mucho tiempo, como fue que pude vencer a Geratrix con lo de la doble historia. Yo tampoco creía que existiese. Entonces decidí echarle un vistazo al libro que me había dado el maestro Vega. Lo abrí y leí el título. Decía: “Cómo fornicar con los ángeles”.



Fin






Federico Gastón Spratt (#1985)

Es Tonantzin

– Es la Madre Tierra, es flor y canto.

– ¿De quién hablas? –preguntó el obispo.

– Es Tonantzin.

Zumárraga se quedó callado. Fray Alonso esperaba una indicación para echar al indio. No era la primera vez que Juan llegaba pidiendo ser recibido. Aquella mañana tuvo la fortuna de encontrarse con el obispo cuando éste salía rumbo al palacio virreinal.

– Regresa cuando tengas alguna prueba de lo que has dicho.

Juan salió con la cabeza inclinada. Fray Alonso se acercó a Zumárraga.

– ¿Pero cabe alguna duda que sea cierto lo que dijo ese indio, su Eminencia?

– Claro que no. Sin embargo… –un brillo peculiar apareció en los ojos del religioso–. Los preparativos están muy adelantados. Este indio puede ayudarnos más de lo que pensamos. Ayer recibí noticias del jardinero florentino, los rosales están listos. Pero hay un detalle que no me convence del todo… la hermana que hará el papel de la virgen es como nosotros.

– Como es la madre de Nuestro Señor Jesucristo, su Eminencia.

– Claro está, pero los indios nunca la aceptarán como no lo han hecho con todos los españoles. La idea de una virgen de piel oscura, vista por uno de ellos, sería más conveniente.

Los días pasaron sin que Juan se presentara nuevamente con el obispo. Esto despertaba cierta inquietud en Zumárraga, que mandaba una y otra vez buscaran al indio. Todo sin resultado. Hasta cierta mañana cuando le llevaron la noticia: Juan había sido asesinado en el monte.

No importa –contestó Zumárraga–, todos los indios se parecen.

Carlos Rodríguez

cuenta 1996