domingo, 9 de noviembre de 2008

Caìn y Abel

Caín y Abel

El Señor les pidió a Caín y Abel que le hicieran una ofrenda, los dos hermanos encantados aceptaron.
Muy temprano a la mañana siguiente se dispusieron a buscar el mejor lugar para poner el altar.
Después de caminar y buscar por largo rato se sintieron cansados,
-hay que descansar por unos instantes-
El sol estaba en lo más alto, era agotador, se acomodaron al pie de un árbol para refrescarse y al poco rato se quedaron dormidos.
Cuando despertaron el sol ya se estaba ocultando, vieron que los rayos del sol se reflejaban en un lago, nunca antes lo habían visto, era una vista muy hermosa, se alegraron y decidieron que ahí era el lugar perfecto para poner la ofrenda.
Decidieron entonces que seria bueno hacer una sola ofrenda para que no hubiera resentimientos entre hermanos.
Tenían todo listo para la ofrenda, el vino, las crías primogénitas de sus ovejas, los mejores frutos. Todo estaba en su lugar, solo esperaban a que llegara El Señor para que pudiera verla.
El sol era agotador, se sentaron debajo de los árboles para refrescarse y esperar a que El Señor llegara, voltearon a ver su ofrenda, estaban satisfechos de ella, había sido el mejor trabajo que habían hecho juntos, se abrazaron, estaban orgullosos de haber trabajo juntos, se sentaron y vieron que una botella de vino había sobrado, al igual que al día anterior el calor era insoportable, decidieron entonces que un traguito para refrescarse no les caería mal…
Un trago para Caín, otro para Abel, un trago para Caín, otro para Abel, y de trago en trago la botella se fue acabando, jamás en su vida habían bebido, nunca se habían sentido así.
Ya tenían mucho tiempo esperando y El Señor no llegaba, decidieron entonces ir a buscarlo, se sentían muy alegres, iban abrazados y cantando, ya andando por el camino Abel resbalo, Caín ayudo a levantarlo, a lado del camino había una vara y la tomaron para poder caminar para no volver a resbalarse, rieron de nuevo y siguieron andando, cantaban y cantaban, daban gracias por haber sido hermanos, Abel volvió a resbalar y cayo al piso,
Caín riéndose un poco le dijo que se levantara, le tendió el brazo para que se levantara, pero Abel no se movió, Caín un poco desconcertado se acerco al cuerpo inerte, vio que un pequeño charco de sangre escurría detrás de él, se quedo atónito, por el susto se le bajo la borrachera y comenzó a llorar al ver que su hermano estaba muerto, se lamentaba cuando Dios se acercaba por el camino, Caín al verlo se escondió detrás de unos matorrales que estaban por ahí.
Dios vio la terrible escena, pensó entonces cuales eran las posibles situaciones que podían haber ocurrido ahí, llego a la concusión de que Abel había matado a su hermano, se sentía celoso, siempre se había quejado de que a Abel lo querían mucho más.
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Cuando al fin encontró a Caín le pregunto por su hermano.
Caín se sentía muy triste y herido, le contesto Dios de una forma que nunca antes lo había hecho.
- ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?"
Dios dijo -¿Qué has hecho? La sangre derramada de tu hermano pide justicia, de ahora en adelante la tierra estará maldita por causa del pecado de Caín, ahora cada vez que siembres la tierra esta se acordara de la injusticia.
Abel sintiéndose mal por la muerte de su hermano huyo desconsolado para nunca volver.


A. Mabel Salmeròn puente 1997

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