martes, 2 de septiembre de 2008

ITALO CALVINO



SEIS PROPUESTAS PARA EL PRÓXIMO MILENIO
ITALO CALVINO

Dirigido al publico vivo y presente, leyéndolo un ausente en la butaca y en el mismo milenio lejano o me equivoco y ¿Es que Calvino lo escribió para evitar la muerte de la literatura en el futuro?

Si bien se trata del ciclo de conferencias que el autor fue invitado a dar en Harvard en los años ochenta, también se podría hablar de el testamento poético definitivo de Calvino, ya que murió días antes de poder llegar a Harvard, dejando las maletas preparadas y el texto para su conferencia cerrado; sin embargo Calvino habla en este texto como si estuviera ante un público vivo y presente (pues esa era la razón primordial de escribir estas propuestas), sin imaginarse en el momento en el que lo escribió, que se dirigiría a un lector ausente de su butaca, lejos del estrado, leyéndolo en el mismo milenio, aplaudiendo, aprendiendo y estando festejando el milenio que él veía lejos.

Levedad.- Se ha confundido tantas veces la ligereza, suavidad y delicadeza con la frivolidad, que afortunadamente Calvino tiene las palabras exactas para decir que esto no es así, este reclama la naturaleza indivisible suspendida en una pizca de polvareda, los cuerpos celestes y las cabezas de las nubes. La levedad es andar rozando el suelo apenitas con los pies.
La palabra como tal crea más universos y nos mantiene en ellos solo por existir, es el aliento que recibes al nacer y con qué te despides al morir.
Las letras en la hoja, la escritura el libro, las palabras en la mente, el agua en el aire o son lo que el byte a la pantalla: no pesan y eventualmente se transformaran.

Cito a Kundera: “La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra”

Rapidez.- 6 m/s (unidad que es una longitud entre un tiempo).
Festina lente, apresúrate despacio, si bien este es el lema de Calvino, hoy sabemos que la velocidad se ha vuelto en contra de nuestro reloj, va por encima de nosotros nos acoge, nos mira, se burla.
Para Calvino la lentitud no es un valor en sí; pero ¿No es cierto que la rapidez no es capaz de robarle la esencia a los actos?
La rapidez está sobrevaluada en la relación de los contenidos, la literatura y los literatos debemos aprender sobre los mecanismos sinápticos del cerebro, hay escritores, lectores y observadores, esto me lleva a la chispa que confiere de la inteligencia, “ser rápido no significa precipitarse, solo es ser preciso”. La imagen cuando es más nítida y poderosa en su precisión es cuando es formada por menos preámbulos.
La rapidez es una velocidad escalar, no una velocidad que hay que escalar para alcanzarla.

Cito a Marañón: “la rapidez es una virtud, que engendra un vicio, la prisa”

Exactitud.- Para Calvino todo tiene que ser exacto. La búsqueda de le mot juste, no es sólo lo que algunos llaman un sibaritismo estilístico, es la piedra de toque de todo edificio literario, en todas sus facetas.
Hay imágenes escondidas en nosotros, esperando ser escritas y narradas en un papel, para mostrarlas al mundo y ser leídas e imaginadas por otros, ¿Cómo hallar la clave correcta?, ¿el orden preciso?, ¿las combinaciones adecuadas?, ¿la extensión idónea?; solo logrando que el lenguaje e idea se fundan en una sola cosa, ser exactos.

The prestige “La ciencia exacta no es exacta”

Visibilidad.- A menor visibilidad peor se verán objetos a la lejanía, mientras que a mayor visibilidad se verán mejor objetos lejanos.
Así como el pintor, ve imágenes que después pinta, tiñe e ilumina sobre un paño, para que el público pueda saciarse de ellas. El escritor debe ver imágenes, que después deberá plasmar, recortar, mover, agitar por medio de las letras, dando la misma tonalidad con el que él las vio, para que el lector las vea, se envuelva en ellas y se percate de lo que el escritor vio y ve durante la creación.
En el ártico, en el desierto y en las tormentas la visibilidad es tan complicada, como una narración mala de las imágenes.

¿Por qué Job, creía que Dios se lo daba y dios se lo quitaba, si nunca lo vio?

Multiplicidad.- ¿Ingles sin barreras?, de que le sirve al escritor buscar entre todos los libros, uno en el que estén escritos todos estos.
El libro del todo es aquel en el que todo está hablando por su propia voz.
Mientras más herramientas tenga una maquina, más eficaz es.
Mientras más usos tenga un objeto, más efectivo es.
Mientras más vocabulario tenga un escritor, mas verosimilitud tendrá al escribir.

Consistencia.- ¿De qué consistencia querría hablar Calvino? La consistencia es el método para desvelar los sentidos ocultos en la mirada de concatenaciones de acontecimientos.
El máximo afán al que aspira la literatura es al de crear un universo consistente.
Pero eso no lo sabremos pues consistencia aparece garabateada como titulo de la sexta propuesta.

¿Por qué leer a Calvino?
Por el mundo que ya está escrito, por el mundo de palabras que faltan por leer, por el mundo que no se ha creado, por el mundo de escritores que no dejaran que la literatura muera.


ANME 1966

LAS SEITE PROPUESTAS PARA EL NUEVO MILENIO Y LOS JOVENES LECTORES DEL NUEVO MILENIO

(PARTE 1)
La situación: Una alumna de preparatoria sale de la clase de Matemáticas refunfuñando y, no es precisamente por haber fallado uno de los ejercicios en clase, sino por el profesor de la clase. El profesor en cuestión, minutos antes, entró dichoso, a su parecer había encontrado el hilo negro, posible conductor de los alumnos de quinto año de preparatoria: un complemento del periódico Reforma, donde se detallan las carreras y las mejores universidades para estudiarlas. Habiendo encontrado esto el profesor se dispuso a leer las carreras prometedoras: Contaduría, Ingeniería en Bioquímica, Ingeniería en Mecánica, Ingeniería Automotriz Medicina, Derecho.
La alumna se cuestiona: sí son relevantes aquellas carreras, tienen una utilidad, posiblemente quienes destaquen puedan apropiarse del tan anhelado sueño americano; PERO ¿no es gracias a la falta de cultura en México lo que ha propiciado parte de la actual situación? ¿Y qué ocurre con los estudios del lenguaje? ¿Y la literatura? Y es entonces cuando se plantea lo siguientes:

Hipótesis: ¿Por qué los adolescentes no leen? ¿Podrán aplicarse las 6 propuestas de Italo Calvino, como herramienta para aumentar el número de lectores (principalmente los lectores juveniles)?

Objeto de estudio: Alumnos del quinto año de preparatoria de la escuela Manuel Toussaint (A); profesorado (M)

¿Por qué los adolescentes no leen?

Hoy en día es muy común escuchar en boca de los adolescentes, expresiones como: “no me dan ganas de leer, prefiero mirar T. V., ir a Internet, o ver la película”, “los libros que me dan en la escuela me aburren y no me interesan”.
Si observamos a un alumno en su hora de lectura es posible que comprobemos que no puede concentrarse, se distrae, busca otro elemento, duerme, anota algo en un papel, pregunta por la “prueba” del día siguiente, etc.
Otro alumno puede ser que lea y no moleste, pero después cuando se lo interroga no revela haber entendido. Incluso es muy común que alguno no recuerde lo que acaba de leer. Sucede también que mientras “leen”, están imaginando y soñando otras cosas.

Leer es dialogar, sintonizar con pensamientos de otros, es comunicarnos con los demás, con espacios, tiempos y lugares diferentes. Al leer se desarrolla nuestra sensibilidad y nuestro sentimiento lírico que hace más bella la vida. Leer es poder soñar, volar con la imaginación, viajar con el pensamiento, divertirnos, entretenernos, es tomar contacto con la realidad y adquirir herramientas para transformarla, es construir futuros a partir de imaginarlos.

A partir de esto vale la pena preguntarnos ¿cuáles son las causas que hacen que los adolescentes pierdan el interés por los libros? o mejor dicho ¿por qué los chicos no leen?

Podemos decir que este desinterés por la lectura obedece a dos factores: uno es el económico-familiar y el otro está relacionado con los medios masivos de comunicación.
Cuando nos referimos a esta problemática, encontramos numerosos y muy diversos motivos que permiten explicarla y justificarla.

En primer lugar se presenta el factor económico: se considera la situación de padres que deben comprar una docena de libros para cada hijo en edad escolar, y el alto costo de muchos textos universitarios.

Es importante que notemos que muchas veces los libros comprados quedan casi sin uso.

La multiplicación de planes de estudio y asignaturas hizo que no siempre se encontrarán textos adaptados a las nuevas materias.

En años recientes, el hábito de la lectura en la familia se ha descuidado gravemente. Por una parte, porque se cree que la escuela es la única que debe encargarse de la educación y del fomento de este hábito y por otra, debido a la crisis económica y social que atravesamos, los padres no tienen tiempo, en muchos casos, para ocuparse de sus hijos y también escasos momentos para sentarse a leer con ellos.

Otro factor importante a considerar es la permanencia de los adolescentes frente al televisor. Aunque las historias televisivas son muy pobres en vocabulario, son ricas en ritmo visual, lo cual permite ver a los chicos sentados durante varias horas frente a la pantalla sin que, al parecer, se sature su capacidad de atención. En la experiencia docente podemos registrar que no pasa lo mismo cuando los jóvenes se sientan frente a un libro. Desde el punto de vista psicoanalítico, se considera que frente a la palabra sin imágenes, el lector queda expuesto a su propia fantasía interna y probablemente eso cause mucho temor, de ahí el aburrimiento o la resistencia a leer.

También podemos decir que el libro está siendo olvidado, debido a que los medios de comunicación, la informática, atraen con mayor eficacia el interés y la atención de los niños. Es decir la TV, Nintendo, Internet, entre otros, son los que ocupan buena parte del tiempo de los adolescentes.

Pero sobre todo es el contenido, la presentación y el primer contacto libro- lector es lo que hace la diferencia entre preferir o tomar una lectura a otra.
En el 100% de los encuestados del grupo A afirman que algunas de las razones por las cuales no leen son las siguientes:

1)Los temas no son de su agrado o de su interés, podrían leer libros de fantasía (Harry Potter), pero sobre todo deben estar relacionados con su situación personal, o mínimo algo mejor que la telenovela de la tarde.
2) Si los libros son de mucho grosor no los leen porque los ven interminables.
3) Si los adolescentes no tienen un vocabulario extenso, algunas obras no las pueden leer.
ANDREA DÍAZ MARTÍNEZ
No. de cta. 1983

SEIS PROPUESTAS YA ENTRADOS EN EL MILENIO

LUIS EMILIO MEDINA MEDINA.


Por supuesto que este libro pudo haberse llamado también Seis propuestas para la literatura del próximo milenio. Y es que cada una de las propuestas de Italo Calvino, son herramientas fundamentales para construir la obra literaria en nuestros días, en un mundo, como ya lo prefiguraba Calvino, donde ya casi nadie querrá leer. ¿Cómo enfrentarse a esta realidad? ¿Cómo rescatar el arte literario para que trascienda y actualice dentro de sus propios recursos, los que le ayudarán a alimentarse a sí misma y continuar alimentando al Universo?
La primer respuesta es Levedad. Lo aéreo, lo volátil, lo fluido y natural del lenguaje que busca:
1)Un aligeramiento (…) mediante el cual los significados son canalizados por un tejido verbal como sin peso, hasta adquirir la misma consistencia enrarecida.
2)El relato de un razonamiento o de un proceso psicológico en el que obran elementos sutiles e imperceptibles, o una descripción cualquiera que comporte un alto grado de abstracción.
3)Una imagen figurada de levedad que cobre un valor emblemático como, en el cuento de Bocaccio, Cavalcanti saltando con sus delgadas piernas por encima de la losa sepulcral. (CALVINO, Seis propuestas para el próximo milenio, 31-32. Ciruela)

Levedad, el acto de elevarse por los cielos del pensamiento y de la Tierra, el aligeramiento mercurial que renueva de significados al lenguaje, el verbo que une las palabras en una consistencia enrarecida que, como sugiriera John Gardner, le hará bien al relato por tratarse de algo extraño a la razón, la intrusión de lo extraño en la vida siempre es digna de contarse, de saberse, de atestiguarse, de leerse. Levedad como también lo pueden ser los razonamientos, dentro de la cabeza del personaje, consigo mismo o él contra el mundo. Ese proceso de irse contando la historia que nos cuenta una historia, y por supuesto, esa bella, irreverente y divertida imagen de Cavalcanti brincando la losa sepulcral, brincándose la muerte desde su vida, la poesía.
La levedad para Calvino no es insoportable en el sentido de Milán Kundera, sino que es lo que necesita el espíritu creativo para elevarse, para dejarse llevar por el lenguaje de la sencillez en cuanto a la conducción de imágenes, formas y las emociones en ese contenedor llamado palabras. A mayor levedad, mayor ductibilidad.
Rapidez. Ha pasado el tiempo y Aristóteles sigue vigente. Calvino lo sabía bien. La mejor manera de contar es haciendo uso de la rapidez. Comienzo, desarrollo y fin. Los tres tiempos dramáticos. Acomódense al antojo, pero que tengan un comienzo, desarrollo y fin. Y mientras más rápido pasemos a la parte medular de la historia, al asunto, al conflicto que mueve al personaje, y mientras más rápido este logre salir de ahí, o por lo menos, sea la rapidez una constante en su actuar, podremos capturar al lector del nuevo milenio que está hiper acostumbrado a la vertiginosidad. Su vida es un zapping constante. En la computadora, en la televisión, en la radio, en el internet, en las relaciones humanas, en los amores, etc. Aquí estamos luchando contra el déficit de atención contagiado en las sociedades pus modernas.
El ritmo acelerado de la vida real es el handy cap que tiene en contra el escritor ¿Cómo atrapar al lector que no tiene tiempo de leer todo lo que quisiera? ¿Cómo provocar el gusto por la lectura en una sociedad mediatizada? Hablándole rápido y sin rodeos de lo que va la historia, quién es el personaje, cómo le va a hacer para conseguir su objetivo, etc. Rapidez no tiene nada qué ver con descuido, de hecho, es un valor premeditado y pre revisado incesantemente para que el texto brinde la sensación de que el ritmo del mundo que se está contemplando en la hoja, obedece a su propia velocidad, a su musicalidad. El tiempo es el espectro de la narración que el escritor debe jugar a su favor para plantear las cosas según su propio nivel espacio-temporal, pero de la manera más efectiva ante las sensaciones del lector, y esto se logra con rapidez. El entramado que hila las historias, el famoso anillo citado por Calvino que une vidas como protagonista que enlaza personajes, debe identificarse lo más pronto posible, y de ahí, el anillo o el personaje, sabrán qué hacer o con quién quedarse.
Visibilidad. Un cinéfilo como Italo Calvino sabía perfectamente que la visibilidad, el poder de la imagen que sintetiza con gran poder dramático el inicio o el término del proceso creativo, es fuente de toque inacabable para la escritura. Y ahora que vivimos en un mundo controlado por los medios audiovisuales, el lector necesita vorágine de imágenes para poder ser enganchado.
El proceso que sugiere Calvino resulta iluminador.
Al idear un relato lo primero que acude a mi mente es una imagen que por alguna razón se me presenta cargada de significado, aunque no sepa formular ese significado en términos discursivos o conceptuales. A penas la imagen se ha vuelto en mi mente bastante nítida, me pongo a desarrollarla en una historia, mejor dicho, las imágenes mismas son las que desarrollan sus potencialidades implícitas, el relato que llevan dentro. En torno a cada imagen nacen otras, se forma un campo de analogías, de simetrías, de contraposiciones. En la organización de este material, que no es sólo visual sino también conceptual, interviene en ese momento una intención mía en la tarea de ordenar y dar un sentido al desarrollo de la historia; o más bien, lo que hago es tratar de establecer cuáles son los significados compatibles con el trazado general que quisiera dar a la historia y cuáles no, dejando siempre cierto margen de opciones posibles. Al mismo tiempo, la escritura, la expresión verbal, asume cada vez más importancia; diría que, desde el momento en que empiezo a escribir, la palabra escrita es lo que cuenta: primero como búsqueda de un equivalente a la imagen visual, después como desarrrollo coherente de la impostación estilística inicial, y poco a poco se adueña del terreno. La escritura será lo que guíe el relato en la dirección en la cual la expresión verbal fluys más felizmente, y la imaginación visual no tiene más remedio que seguirla. (CALVINO, Seis propuestas…, 96)

De aquí puedo desprender que el poder de una imagen siempre será prioridad en el momento de escribir, sin embargo, donde radica el oficio de escritor, el esfuerzo por alcanzar esa epifanía visual, es describirla o escribirla tal y como es, no sólo que encuentre su forma, sino que se entienda tal y como apareció en la imaginación. Y ahí, volvemos al campo del lenguaje, como lo menciona Calvino en esta cita, la imaginación visual no tiene más remedio que seguir la dirección de la expresión verbal. Aquí levedad, rapidez y visibilidad trabajan juntas, en equipo para crear el relato de imágenes en movimiento, que a diferencia del cine, influencia incalculable en las artes y la literatura de nuestro tiempo, van concatenándose gracias a la palabra escrita que debe de servir en la mente del lector como proyector de una historia cinemática donde la visibilidad nunca quede empañada, y la claridad conceptual y visual sean condiciones rigorosas de la escritura. Lo que se imagina se tiene que ver tal y como se imaginó, y lo más difícil y más divertido: tiene que verse desde el lenguaje.
…Todas las realidades y las fantasías pueden cobrar forma sólo a través de la escritura, en la cual exterioridad e interioridad, mundo y yo, experiencia y fantasía aparecen compuestas de la misma materia verbal; las visiones polimorfas de los ojos y del alma se encuentran contenidas en líneas uniformes de caracteres minúsculos o mayúsculos, de puntos, de comas, de paréntesis; páginas de signos alineados, apretados como granos de arena, representan el espectáculo abigarrado del mundo en una superficie siempre igual y siempre diferente, con las dunas que empuja el viento del desierto. (CALVINO, Seis propuestas…, 104)

La multiplicidad es quizá una de las propuestas de mayor dificultad y envergadura que propone Calvino, pues presupone la labor del escritor como un gran investigador y compilador del conocimiento del mundo. La meta, e intertextualidad de la literatura se desprenden de este concepto. Y por supuesto que su mejor ejemplo tendría que ser Jorge Luis Borges y Ulises de James Joyce. La obra como LA GRAN OBRA del mundo y en sí misma.
…La novela contemporánea como enciclopedia, como método de conocimiento, y sobre todo como red de conexiones entre los hechos, entre las personas, entre las cosas del mundo. (CALVINO, Seis propuestas…, 109)

Líneas arriba hablaba de que la multiplicidad implicaba un reto para el escritor. Esto se debe a que si existe alguien en el mundo que esté obligado a conocerlo TODO, o por lo menos (por lo imposible e inalcanzable que parece este absoluto), tratar siempre de saber más. Es de otras disciplinas (del arte o no), de otros oficios, de la ciencia, de la existencia personal y colectiva, en fin, de todo su entorno material y físico, así como espiritual e intelectual, que el escritor y la literatura deben nutrirse, pues ante la muerte de los grandes discursos, ante la decadencia de La Historia y el advenimiento de las historias, en este milenio que comienza, la univocidad ya no es vía ni para el conocimiento, el entretenimiento, y mucho menos para la relación con el Universo. Estamos aquí ante la posibilidad que se abre a la literatura: ser el GRAN compendio del conocimiento del ser humano. En su futuro vislumbrado durante la creación de sus conferencias, seguramente Calvino pensaba que la literatura sería la gran enciclopedia, el gran punto de referencia, más allá de Googles y Wikipedias. Es obligación de la literatura contener en sí los grandes mitos que han nutrido a la historia de la cultura, pero también los que actualmente se están desarrollando. El libro: Enciclopedia, el escritor: Creador de mitos, referencias y conocimiento.
Multiplicidad indica también múltiples discursos. Los más posibles, y múltiples lecturas, las más que se deseen. La obra como una ventana abierta y organismo vivo que se actualiza tras cada lectura y se carga de sentido desde el background del lector y su entorno. La obra literaria, como producto, representación y creación de este entorno, debe sostenerse a partir de los más de 2008 años de cultura que han desfilado antes de ella, volviéndose polisémica, así como la consecuencia material e intelectual de la memoria del ser humano.
En tanto al arte de empezar y el arte de acabar, Calvino arroja grandes destellos respecto a la primera, pero deja abierta la segunda opción, quizá por ser el final abierto, con el que más concuerda en dicha conferencia.
…Cuando se empieza a escribir una novela. Es el instante de la elección: se nos ofrece la posibilidad de decirlo todo, de todos los modods posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial. (CALVINO, Seis propuestas…, 125)

Desde mi perspectiva, escribir es un acto de decisión. Todo el tiempo se están tomando decisiones, y estas decisiones tienen que ver con la imagen y con el lenguaje, con la historia y el destino de los personajes, con el conflicto y la necesidad de contar, de describir una atmósfera.
Estas decisiones comienzan desde que se tiene la primer imagen del cuento o la novela, pero es evidente que sobre la escritura comenzarán a darse algunas de manera natural, dadas por ese otro ente que se está creando y cobra nueva vida o por la decisión del tono y la trama de la historia. Como dice Calvino, el principio es entrar a un mundo verbal, cruzar el umbral del lugar en el mundo, y entonces iniciar ese viaje heroico que es escribir y contarlo de la mejor manera posible, y esto es y siempre es, lo que el esfuerzo técnico a través de la disciplina y lo que la experiencia sensorial y extrasensorial que se tenga en el acto mismo de escribir, pueda alcanzar y permitirle al escritor según su periodo histórico personal y contextual en el mundo..
Una vez cruzado el umbral, el mundo se abre desde la visión verbal de las emociones, y he ahí el difícil segundo acto, el cómo seguir contando y cómo resolver los entuertos. Ese cómo decir que preocupaba a Samuel Beckett en el bello poema del mismo nombre. La diversidad de posibilidades y la necesidad de escoger una, apegarse al destino y los actos a favor o en contra del héroe.
Ya sea por este camino. por el inicio aplazado o el inicio encilopédico, lo que se puede rescatar de estas propuestas de comienzo de Calvino es la suma de todas: la necesidad de presentar a un personaje en una situación en su mundo, a partir de una elección y con las puertas de los caminos abiertas, seduciéndolo como cantos de sirenas, y así continuar en un constante comenzar a cada capítulo, renovando de información y acción la historia del personaje.
En cuanto al final, Calvino pareciera dejarnos pensar que es lo menos concreto y quizá lo menos importante de una novela, pues si bien ahí radica su fuerza, pareciera que el acto de escribir y leer una novela es el transcurrir, y si este tiene un final, al menos podría ser el inicio de otro nuevo transcurrir, el llamado final abierto.
Junto a este, Calvino propone el final que se proyecta retrospectivamente sobre la novela, con el atinado ejemplo de La educación sentimental de Gustave Flaubert, donde a partir de la cotidianidad, se aborda ese estado que acaba de ocurrir, que acaba de deshilvanarse en el tiempo de la lectura y el tiempo interno de la obra, que le de nuevamente esa vida que tuvo para nosotros, como citaba a Stéphane Mallarmé: todo, en el mundo, existe para concluir en un libro.
He ahí el enciclopedismo de Calvino, quien ejercita el arte de terminar justo al cerrar este libro de conferencias:
A lo mejor por vez primera en el mundo hay un autor que cuenta el agotamiento de todas las historias. Sólo que, por agotadas que estén, por poco que quede por contar, todavía se sigue contado. (CALVINO, Seis propuestas…, 142)

Seis propuestas para el próximo milenio me deja así, con una sensación de haber abierto arcanos respecto al oficio de escribir que se revelan indispensables para pensar, escribir y corregir el papel de la literatura en el mundo actual, la necesidad de contar y ser referencia enciclopédica del conocimiento del ser humano a partir de estrategias que el maestro ha probado infalibles y que, seguramente, después de esta lectura, estarán presentes en cada momento dentro de mi acto de escribir.

¿Seis? Propuestas para el próximo milenio

Para el ciclo de conferencias que daría en Harvard, Calvino preparó cinco características que le agradaban de la narrativa presente y pasada, y que le gustaría ver en la futura, a saber: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad. ¿Por qué se llama el libro seis propuestas? El libro se divide en cinco capítulos, pero según Esther Calvino, el tema le daba para ocho (al menos) y cada una de las que él mismo propone se bifurca. Así que propone doce (¿dieciséis con las dos que no terminó?).
Y es que los temas dan para mucho qué comentar. La levedad la entiende Calvino como una liberación de la escritura, como una capacidad de transformar las cosas comunes en maravillosas a través de las palabras. De ahí la mención de la Medusa y la metamorfosis de las algas en coral, el salto prodigioso de Cavalcanti y el cuento del cubo de Kafka. Claro, que así enumerados parece más una aventura del País de las Maravillas (por lo absurdo) que una propuesta lteraria. Lo que tienen en común estos relatos es que a través de la escritura, los obstáculos son vencidos para transformarlos o transformarse a sí mismos en otra cosa. En el caso de la Medusa, ella, un monstruo fatídico y cruel, se convierte en el origen del coral, cuando las sirenas le acercan algas; Cavalcanti escapa de quienes le molestan haciendo un juego de palabras entre el lugar que se encuentra (un cementerio) y sus perseguidores ("podéis mandarme en vuestra casa"; lo terreno vs. lo celestial del pensamiento del escritor); Kafka hace escapar de su realidad al personaje haciéndolo flotar al mecer el cubo en la mano. ¿Pero hasta dónde es posible llevar la levedad? Decía Locke que la fantasía surge de dos realidades inconexas, pero realidades al fin. Una sirena es una combinación de una mujer y un pez; un unicornio, de un caballo y un toro o un rinoceronte; un grifo, de un caballo y un águila. Si seguimos su teoría, Mickey Mouse es una mezcla de un ratón y un hombre; los dioses, de un elemento o atributo natural y un humano (Yahvé es un súper-humano con una ira máxima).
La rapidez puede verse de dos formas: la economía y el tiempo narrativo. A Calvino no le parece adecuado detenerse demasiado en la descripción de un paisaje, por ejemplo, en la leyenda de Carlomagno, o bien, en un solo pasaje. Calvino critica especialmente una versión que se detiene demasiado en la experiencia necrofílica del emperador, pero pasa casi por alto la experiencia homosexual. A mi parecer, en ese episodio influye el tiempo desde el que se escribe el relato: la homosexualidad es aún hoy un tema polémico, pero si hoy es sólo un tema conflictivo, en tiempos de la contrarreforma era simplemente imposible hablar de él (so pena de ahorcamiento por fornicación o por escribir cosas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia). En el tiempo que criticia, preocupaba más la herejía, había otros temas tabú. Quizá hoy sería posible hacer una novela sobre la leyenda, dando los tiempos adecuados a cada episodio (el enamoramiento de la muchacha, su cadáver, el obispo Turpín, el lago Constanza), o aún, darle más peso al episodio homosexual que a los primeros dos y el último. Todo depende desde dónde se escribe y cómo, siempre y cuando no se haga una narración cansada, que no aporta nada ni al relato ni al lector.
La exactitud viene acompañada de una alta dosis de inexactitud. Esto es porque los lenguajes no pueden ser exactos (en el plano de los numeros no reales, ni siquiera las matemáticas son exactas). Si yo digo "manzana", cada persona tendrá una imagen distinta de la manzana (más grande, más pequeña, más roja, amarilla, verde); en esencia, seguirá siendo una manzana, pero tendrá características especiales y definitivas dependiendo de cada individuo. Desde ahí el lenguaje ya es completamente inexacto; y la labor del escritor consiste en escoger las palabras adecuadas que guíen al lector a través de esas inexactitudes para llegar a la idea general de lo que está leyendo. Así como al mentar la manzana , cada individuo tendrá una serie de lineamientos para imaginarla, así el poeta debe escoger lo que dice para hacer ver y sentir al lector lo que él quiere. Decía Huidobro que no había que mencionar la rosa, sino hacerla florecer en el poema; ¿qué se puede mencionar de una rosa para que el lector la tenga en las manos en lugar del libro donde lee el poema? ¿empezar por su olor, por la textura de cada pétalo? ¿o por las espinas, diminutas e invisibles, pero cortantes, capaces de dar a luz a otra rosa más roja, más viva, más cálida, más envidiable por nacer del dedo de una dama?
La visibilidad es un tema que preocupa definitivamente a Calvino. Él remite a tiempos cuando no existían medios masivos de la imagen, como el siglo de Dante, pero podemos ir aún más atrás, a la Ilíada y la formación del escudo de Aquiles. ¿Cómo explicar que en tiempos de los griegos pre-helénicos, alguien, o un grupo de personas, imaginó toda una secuencia cinematográfica completa para el momento en que Hefesto forja y adorna el escudo? Porque no es sólo fundir un par de metales y golpearlos en la hornalla más caliente de todos los mundos; es narrar cómo, en una imagen del campo, el herero de Zeus observa cómo unas jóvenes núbiles cortan las uvas, las llevan entre cantos y isas al pueblo para pisotearlas y convertirlas en el vino consagrado de la próxima Dionisiaca, donde, al menos una de ellas, se convertirá en bacante. Y así con ada una de las doce imágenes que imprime. Es imposible reproducirlo en una imagen fija, porque cada una forma una secuencia en la mente de Hefesto; cada círculo debería moverse en un círculo eternamente repetido, a la manera de Nietszche, y esto es lo que precupa a Cavino: ¿cómo superarlos, si ya nuestro tiempo está sobresaturado de imágenes prefabricadas? En lo personal, no me preocuparía. Las imágenes en tiempo de Dante, y en el Homero, también estaban prefabricadas y sobredeterminadas por sus culturas. Beatrice es la típica dama angelada de la poesía de sus antecesores (rubia, blanca como la nieve, con cejas como arcos que disparan las flechas de amor); Hefesto había sido representado siempre como un dios horrendo (jorobado, viejo, cojo y con la maldición de tener a Afrodita como esposa). La imagen no importa tanto como fotografía, sino por su uso: en un largometraje moderno basado en la Divina Comedia, Beatrice ya no es dama angelada: es una mujer cuarentona, ya con arrugas en el rostro, morena, de cabello oscuro. ¡Ah! Y es la esposa del protagonista (a diferencia de Beatrice, que es un amor platónico).
Finalmente, la multiplicidad se refiere al universo infinito de la literatura y el saber humano. Nunca un suceso es producto de una sola causa, y aún si lo es, ésta se habrá repetido al infinito. Un linchamiento no ocurre porque un tipo violó y mató a una niña de dos años; ocurre porque a) ya ha pasado varias veces y/o b) las autoridades no han resuelto el caso. Además, para narrar el suceso, hay que conocer a fondo esas causas: ¿por qué la policía no ha aprehendido al violador? o si lo hizo, ¿por qué está libre? ¿por qué él repite su crimen? Si estuvo preso y escapó de manera espectacular (en un helicóptero), no resultaría creíble que volviera a la colonia marginada donde lo apresaron y que luego el pueblo lo linchara (si ya tuvo la ayuda de un helicóptero, tiene dinero y poder suficientes como para que lo protejan y las víctimas lleguen por entrega a domicilio). En todo caso, la multiplicidad se relaciona también con la verosimilitud y la veracidad. No es posible calentar el agua metiéndose a un balde de agua fría y correr en ella, pero para Bouvard y Pécuchet es creíble en tanto posibilidad de la energía cinética, y tienen que comprobarlo de primera mano para ver si es veraz o no (al menos en su universo).
A todo esto, yo añadiría una sexta que Calvino apenas dibuja en su capítulo sobre la exactitud, y que puede aplicarse al resto de las propuestas: el equilibrio. El balance no es privativo del lenguaje y sus operaciones psicológicas; debe imperar en todo, inclusive en las exageraciones. Un descripción exhaustiva de la enfermedad de un ser humano puede convertirse en propuesta, si la intención es hacer sentir enfermo al lector a través de esa lectura y no porque el texto sea malo; los microrelatos proponen un nivel de abstracción y reflexión más alto con la menor cantidad de palabras posibles; como las buenas películas, un buen libro tendrá igual cantidad de imágenes memorables como temas de fondo, reflexiones o historias. De nada sirve un libro de poesías cargado de imágenes indescifrables si éstas no se ligan a un concepto o a una sensación a provocar (el Primero Sueño se liga a eso: la posibilidad de ensoñar y razonar fuera del cuerpo a través de imágenes conceptuales difíciles para nuestro tiempo).
Entonces, ¿cuántas propuestas son al fin? Y, más importante, ¿las cumple Calvino en sus obras como siguiendo un esquema, o, como todo buen escritor, toma lo que le conviene y lo que no lo deja para después o lo bota?

1999. Cynthia N. Sánchez