domingo, 16 de noviembre de 2008

¿Solo para ser novelista?

Básicamente, Gardner nos dice que el mejor prospecto para escritor podría ser un trotamundos. Y lo digo porque tiene la mayoría de las características que pide; deseos de compartir experiencias con los demás, llevar al máximo las cosas, fe, locura.

Pero fuera de mi especulación poco graciosa, creo que a diferencia de Calvino, Gardner se acerca más a la realidad en cuanto a que solo una persona con grandes capacidades, y no necesariamente intelectuales desde mi punto de vista, tiene el don de poder llevar a cabo una historia que valga la pena. Porque es como decía Oscar Wilde; “cualquier hombre puede hacer historia, pero solo un gran hombre puede escribir una”. Creo que es bastante conciso, y bien me puede parecer que concuerdo con Gardner casi totalmente. No es lo mismo que una persona que vive encerrada en su casa, jugando videojuegos, viendo programas de Televisa y Televisión Azteca, comiendo frituras, y cosas así por el estilo, que una persona que se la pase viajando por pueblitos de México, que lea a Nervo y Benedetti, que coma lo que pueda y que camine sin prisa. Obviamente la segunda persona va a tener un mejor resultado que la primera. Y no es que yo este marcando extremos, porque tampoco se trata de eso. Simplemente pienso que para que sea posible crear, debemos experimentar tanto cosas buenas como cosas malas, tener vivencias de anécdotas increíbles y tener un acervo anticultura con un repertorio completo de la programación televisiva de los sábados. Y es que se necesitan los dos aspectos. Porque no todo es negro o blanco, todo debe tener sus matices, y sobre todo muy marcados dentro del arte, y la escritura en este caso.

También me pareció interesante el hecho de que se mencione en el texto el hecho de que debemos compartir vivencias. Supongo que eso es una gran palanca y una buena influencia, que termina siendo recíproca entre quien la cuenta y quien la escucha, ya que si yo, por poner un ejemplo, decidí ir a conocer la ruta Maya, cuando regrese de mi viaje se lo contaré a alguien más, y este a su vez va a contarme de las grutas de Cacahuamilpa, y a los dos nos darán más ganas de ir en busca de lo desconocido, todo lo contrario a que si las dos personas ven lo mismo, hacen lo mismo, comen lo mismo y escuchan la misma música. Creo en verdad que eso es un error, porque así será definitivamente difícil, obtener una variante. Y recordemos que las anormalidades (no dañinas), en el comportamiento de las personas, son las que hacen surgir nuevas ideas, destazando así lo establecido con una navaja innovadora, cortando cuellos antiguos y descontinuados.

Para finalizar diré que apoyo bastante la idea de Gardner no solo para ser novelista, sino para poder realizar cualquier tipo de escritura que valga la pena leerse, y contarse. Al final, las cosas van a tener su importancia no por lo que digan, sino por su excentricidad y rareza, porque es eso lo que verdaderamente embruja al lector, las cosas no comunes.

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