jueves, 9 de octubre de 2008

EROS Y TANATHOS

EROS Y TANATHOS
1956

¿Acaso podemos morir dando vida? Hasta hace algunos días no lo sabía, pero…creo que sí. El adiós de Calvino fue majestuoso y certero. Sus palabras llenas de sabiduría me han iluminado respecto a la concepción de la palabra. Cuántos tendremos la posibilidad de despedirnos así…no lo sé. Esos sobres transparentes contenidos de literatura, salieron de la maleta, llegaron a un destino, la edición y divulgación de un trabajo arduo. “Los escritores dicen que escriben para que la gente les quiera más, para la posteridad, para despegar los demonios personales, para criticar el mundo que no gusta, para huir de sus neurosis, etc., etc. Yo escribo por todas estas razones y porque escribiendo puedo ser yo misma.” María Antonia Oliver. Calvino fue tan generoso que me permitió hurgar dentro de sus manuscritos. Imaginar, así como detenerme a meditar en cada detalle y quitarle peso a la estructura del relato y al lenguaje. Desmenuzar los enunciados y retomar su esencia. A no perder de vista que en la vida lo que elegimos y apreciamos por su levedad no tarda en revocar su propio peso. Como la inmensidad del mar donde la posibilidad sonora, emocional y evocación de sensaciones se hace ligera. La turbulencia o lentitud del mar consta de la rapidez de estilo y de pensamiento. Navegar dispuesto a la divagación, a la perdida del hilo y a la certidumbre. De acuerdo con Calvino la redacción de la poesía o la prosa está en búsqueda de una expresión necesaria, única, densa, concisa y memorable. ¿Ir a la tierra prometida? Donde el lenguaje llega a ser lo que realmente debería de ser. “La diferencia entre la palabra acertada y la palabra casi acertada es la que hay entre la luz de un rayo y una luciérnaga” Mark Twain Esto me lleva a pensar en el haikú donde cada palabra está ahí porque es necesaria y no otra.
Alcanzar la sustancia del mundo, la sustancia única, acercarme con discreción, atención y cautela. Pues fue el gancho para seguir leyendo. Durante el viaje (no con mota ¡eh!) a través de la palabra observé la punta del iceberg donde su esencia está en la profundidad del agua. La imagen visual puede ser la punta del iceberg, la que más tarde tendrá vida literaria. Se recreará con personajes, ambientes, época, situación, estilo, entre otros. “Para mí escribir es un viaje, una odisea, un descubrimiento, porque nunca estoy seguro de lo que voy a encontrar” Gabriel Fielding. Tratar de continuar con el timón para darle orden y sentido al desarrollo de una historia. Así como la escritura será lo que guíe la expresión verbal fluida y la imaginación visual se entrelaza. La imagen como origen de conocimiento o como una filiación con el espíritu de la creación. Un proceso de abstracción, condensación e interiorización de la verbalización del pensamiento. Trabajar con los detalles de manera que sus descripciones y divagaciones se vuelvan infinitas. Y obtener una multiplicidad de voces y miradas lectoras. “Una comunicación escrita es como un territorio extenso y desconocido que te contiene a ti, a tu lector/a, tus ideas, tu propósito y todo lo que puedas hacer. Lo primero que debes hacer como escritor/a es explorar este territorio. Tienes que conocer las leyes de la tierra antes de empezar a escribir el texto.” Linda Flower
Esto de empezar a escribir, de enfrentarte a una hoja en blanco, de pasar horas en la computadora sin que la pinché musa te repapalote en las orejas, el bajar de la abstracción la imagen, son horas nalga que se invierten en la búsqueda de aquellas palabras precisas, de darle rumbo a la historia, de revisar y ordenar tus ideas para regresar a cero. Así mismo es el momento de acabar y uno se pregunta, cómo termino el texto para no darle en la madre
“El párrafo es como una mano que coge objetos variados: un puñado de arena, un chorro de agua, un mango, un montón de hojas o tres pelotas de tenis. Adopta formas distintas según los casos, pero siempre tiene un pulgar grande y enérgico que aprieta el objeto contra los dedos. De la misma manera, el párrafo necesita un dedo, una idea clave que dirija el resto de las frases y les dé unidad y sentido.” Louis Timbal-Duclaux

I'm back! I'm back! ¡ROCK, nena!


La séptima propuesta para el próximo milenio

“Desparpajo”

(manuscrito encontrado dentro de una revista para caballeros, junto con 2 cospeles de subte, una quiniela y 3.500 pesos de los viejos)


Para empezar les contaré una vieja leyenda.

Ferro perdía aquella soleada tarde de octubre, como casi todas las tardes no solo de octubre ni sólo soleadas, por dos a cero frente al Sportivo Sacachispas, cuando un hincha se levantó de su butaca en la platea y le espetó: ¡CORRÉ UN POCO, KMET! Kmet, se volteó y le dijo: ¡ESTOY CORRIENDO, PELOTUDO!

No, esa leyenda no era. Era ésta.

El “Goma” Vidal, un pibito de dieciséis años, acababa de ser ascendido al equipo de Primera División aquella soleada tarde de octubre, y en su primer entrenamiento, al capitán, al tipo más fornido y experimentado, a aquel héroe popular tan temido, amado y respetado, le pasó el balón entre las piernas apenas se lo cruzó, dejándolo en ridículo frente a todos los presentes y obligando al entrenador a sacarse el sombrero y a exclamar “que hijo de puta”.

El “Goma” lo tiene todo: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad. Pero también tiene algo más, y de eso quiero hablar en esta conferencia {porque esto es una conferencia} [te lo juro] . Del desparpajo.

Todos nos quitamos el sombrero ante el desparpajo. Todos decimos “que hijo de puta” ante esa muestra de desfachatez, de descaro. Todos quisiéramos ser así de maleducados como el “Goma”, tirarle un caño a Borges y mandarlo a la concha de su madre.

Bueno, todos todos, lo que se dice TODOS, no. Porque la historia sigue, y resulta que uno de los jugadores se acerca al capitán, y le dice al oído: “ahora que venga, lo sacudo de un planchazo”, a lo que éste le responde: “no, vos dejámelo a mí… yo le voy a enseñar al pendejo ése”. Por lo que podemos deducir que no todos son capaces de soportar una afrenta como la del “Goma”. La verdad es que, en realidad, muy poca gente puede sentir admiración de las destrezas de los demás. Las bilis les saldrán por las narices y las orejas y se pondrán rojos de furia antes de decir “¡que enganche, papá, que gambeta!”. A lo sumo, dirán “está chistoso”. Pero eso no importa. Lo que nos interesa a nosotros es que a nuestros lectores se les afloje la mandíbula y se les caiga el cigarrillo… o el escarbadientes, o los dientes postizos… y para eso no hay vacuna: cada vez que debuta un “Goma” Vidal en primera, y le tira una sotana o un sombrerito a algún experimentado rival, tanto a la popular como a la platea se les cae la baba, se enamoran, se prenden de él y no lo sueltan más hasta el final de sus miserables días.

Bueno, quizás no sean tan miserables, pero el efecto dramático que esta palabrita les da está chistoso. En fin, como diría Boccacio, o Dante, o Schillaci: “¡CIUCCIAMI IL CAZZO!”

¿Dónde nos quedamos? A… claro {recordad que esto es una conferencia}, bueno, entonces, en el siguiente ataque del equipo de los suplentes, un stronzo que, en vez de proteger al bambino talentoso, conocedor como es de la ira del capitán, le pasa la pelota al “Goma”, en el croissant del área. Y Vidal, inocente, que la baja con su tan particular estilo, de pechito o, más bien, con su pectoral derecho diciéndole algo al oído a la redonda, con una soltura y gracia vistas únicamente en el ballet, no ve venir la fatality que le está conjurando el capitán, tan sólo consistente en ir al choque con la rodilla levantada a la altura de los huevos [testículos, testículos].

AAAHHHGHGAGAGGGAGGGAAAAAGHAHGAAAAGAHAGGAGAHGAAGGHAYAYAYAYAYAAAYYY

¡Bergogna, señores! {en esta parte, me alboroto un poco el cabello, me levanto e increpo al público} ¡Bergogna debería darles a todos ustedes por permitir semejantes atrocidades! Ohhh… Cristo muerto en la cruz… [lloro].

[Transicisón] Bue, sigamos con lo que nos compete. Evidentemente el entrenamiento no podía continuar. Luego de la artera acción del capitán, se armó una trifulca en el área que terminó en tortazo va, tortazo viene. No recuerdo ahora bien si eran tortazos de puño cerrado o guerra de pastelazos, pero no le hace. Lo que cabe destacar es… mmm… lo que cabe destacar es… ¡ya sé! Que al capitán le bajaron dos dientes y que, de alguna manera, recibió su merecido.

Aunque eso no es lo importante. La vida es injusta y también va a serlo con el “Goma” Vidal. El club le quedó debiendo un dineral y hoy en día, maneja un taxi para ganarse la vida. Pero antes de esto, marcó 104 goles en 354 partidos, y ofreció de las gambetas más sublimes al fútbol de toda una época. Y tanto los que lo vieron jugar como los que no, todavía soñamos con aquellos firuletes enreda-piernas. Ojalá pudiéramos aplicárselos a más de un figlio di puttana.

¡Adiós, gente de Harvard, Cambridge, Massachusetts! ¡Adiós! ¡Y ya saben, para la próxima: desparpajo! ¡Desparpajo! ¡Y vaffanculo! ¡Nunca los olvidaré! ¡Gracias, gracias… totales.


Federico Gastón Spratt [#1985}