lunes, 10 de noviembre de 2008

Animal totémico

Animal totémico

Cuando era pequeña mis pesadillas no dejaban que durmiera bien, en mis sueños siempre mataban a mi padre ante mis ojos, yo entraba a un laberinto por la mañana y para el anochecer aun no lograba salir, y cuando al fin lo conseguía lo primero que veía al salir era a mi padre amarrado en una silla estaba ya muy mal herido, casi a un grado de la inconsciencia yo trataba de correr hacia él, pero como siempre ocurre en los sueños por más que corría y corría nunca lograba avanzar nada, de pronto a lo lejos veía acercarse una silueta, nunca he logrado verla bien, siempre traía un cuchillo en la mano, se acerca hacia donde estaba mi padre y sin más ni más lo mataba, le pasaba el cuchillo por el estomago y yo veía que todas sus tripas se salían de su lugar, iban a dar al piso, ante mis ojos lo mataban y yo no podía hacer nada.
Cuando eres pequeña y le cuentas este tipo de sueños a “los grandes” ellos nunca te creen, dicen que solo es una pesadilla que pronto pasara que vuelvas a la cama e intentes dormir de nuevo.
Pero cuando volvía a mi cuarto veía la misma silueta borrosa que acababa de matar a mi padre en mis pesadillas.
Por aquellas épocas una prima llego a vivir a la casa, durante las primeras noches casi no tuve el sueño que me atormentaba, pero conforme avanzaron los días mi pesadilla volvía a retomar su fuerza y me volvía a torturar, mi prima se dio cuenta de que por las noches sufría mucho, había algo que perturbaba la pequeña mente de su prima.
Intento hablarme, preguntarme que es aquello que por las noches me azotaba y no me dejaba dormir.
Trate de explicarle mi sueño, pero cuando eres un niño de cómo unos seis años no sabes expresarte del todo bien, me entendió muy poco.
Esa noche pude dormir un poco más tranquila.
Al día siguiente cuando llegue de la escuela, me encontré con una grata sorpresa, había un obsequio para mí, pero no me dejaron abrirlo hasta que fuera la hora de dormir.
Era la primera vez en mucho tiempo que anhelaba que llegara la hora de dormir.
El reloj marcaba más o menos las nueve cuando ya tenia puesta mi pijama, ya habia cenado y mis dientes ya estaban lavados, estaba ansiosa por abrir el regalo, al fin me dejaron abrirlo, cuando lo abrí tuve una gran decepción, solo era un simple peluche blanco en forma de chango, me hubiera gustado que fuese otra cosa, pero bueno un nuevo juguete.
Lo acomode en mi cama y me dispuse a tener mi tormento de todas las noches, pero esa noche ocurrió algo diferente, mientras caminaba por el laberinto había una sombra que me ayudaba a caminar, Salí mucho antes del laberinto, pero lo demás continuaba igual.
En la mañana siguiente me sentía un poco más segura que de costumbre.
Conforme avanzaban las noches, mi pesadilla iba haciéndose cada vez menos tenebrosa, en uno de los últimos sueños que recuerdo que tuve en aquella época, mi chango de peluche me ayudaba a salir del laberinto temprano, mi padre aun no estaba golpeado y con su ayuda logre desatarlo y juntos, los tres, huimos de aquel lugar, poco a poco mi vida fue tomando su curso normal.
Han pasado los años y yo aun duermo con mi chango de peluche que me ayuda a enfrentar las pesadillas que parecen casi reales.
Pues porque de ese solo ha sido una pequeña temporada de pesadillas infantiles.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997

No hay comentarios: