Para ser novelista de John Gardner muestra algunas de las características esenciales que debe poseer el escritor, aquél que ha decidido ser un novelista serio, un artista sin compromiso y enteramente dedicado a su arte y no simplemente alguien que puede publicar una historia de vez en cuando. Sin embargo, este estudio que nos plantea cómo se debe emplear adecuadamente el lenguaje, desarrollar un tema de manera interesante, no forzar a los personajes, entre otras particularidades para la creación de una novela, no es precisamente algo revelador.
Me parece que este libro es más bien un repertorio para parecerse a un escritor o para animarse a serlo. Apuesto más por el talento que en cierta clase de inteligencia especial y ciertas características que no determinan la profesión de escritor. Para serlo, hay que nutrirse de todo, más allá de la influencia de buenos libros de grandes escritores, no hay que marginar conocimiento o experiencia alguna.
Es importante no tomar este libro como la verdad absoluta para convertirse por arte de Gardner en un escritor, ni desanimarse si no se posee más de una característica o si aún no hay respuesta a la interrogante de cómo puedo saber si soy escritor o no, pues ya se sabe que los grandes escritores nunca tuvieron este manual entre sus manos, al contrario, nadie les dijo cómo, simplemente fueron alimentando de palabras páginas y páginas de buenos libros.
Quizás la virtud más importante de Para ser novelista es la de consultar qué cualidades se tienen y, si se tienen algunas, cómo desarrollarlas, incluida la paciencia.
lunes, 17 de noviembre de 2008
El Augurio
Desde lo más alto de las colinas del Tollan, apenas se veía la silueta definida de Atlacatl, un caballero coyote, recorriendo a toda velocidad la verde alfombra que rodeaba la ciudad Tolteca. Con la contracción de sus pulmones por el agitado va y ven del oxígeno, y con el sudor recorriendo su piel canela tostada por el dios Sol, el joven guerrero se presentó ante Ceyaotl, el líder militar más importante de los Toltecas, con un mensaje en la lengua.
-Oh, gran guerrero, he regresado del largo viaje que se me encomendó hacia tierras del sur y he de informarle que no será nada fácil conquistar nuevos territorios -aún agitado señaló Atlacatl.
-¿Por qué caballero coyote? -preguntó con firmeza Ceyaotl.
-Me he infiltrado entre esas sociedades y me han descubierto, pero en cambio me han devuelto la libertad porque quieren que nuestros imperios se unan.
-¡Cómo! -sorprendido cuestionó el líder militar.
-Sí, gran guerrero. Quieren que todos los imperios nos unamos porque en un futuro, hacia no muchas lunas, vendrán otros guerreros por el mar e invadirán nuestras tierras y se llevaran nuestras riquezas.
-¡Pero qué dices Atlacatl! Esos son inventos de la gente del sur. Seguro te han seguido y ellos nos atacarán primero, intentarán hacerse de nuestro imperio, ese era el augurio, ¿no entiendes? ¡Una trampa! -exaltado, expuso Ceyaotl.
-No gran guerrero, nadie me ha seguido y, con su perdón, creo en el augurio que me han hecho saber y que he traído hasta usted.
-¿Cómo?
-Sí, ellos llevan años estudiando profundamente el futuro, han recurrido a los dioses a los filósofos a…
-¡Calla! -interrumpió con un grito el gran guerrero-. Pensé que eras mi más fiel guerrero y que eras leal a nuestra cultura, a nuestras tierras, a nuestro imperio.
- Y lo soy Ceyaotl -repuso el joven guerrero coyote.
-No pienso escucharte más. ¡Citlalmina! -gritó Ceyaotl, llamando a otro guerrero- Ordena que inicien los preparativos para un sacrificio. Ofrendaremos a un guerrero coyote a los dioses para que nos protejan en nuestra próxima conquista hacia tierras del sur.
-Como usted ordene -dijo Citlalmina y se retiró.
-Lo que he dicho es verdad, pero si mi sangre, mi corazón y mi cuerpo sirven para proteger a los guerreros y nuestro imperio, orgulloso estoy de ser ofrendado a los dioses.
Esa misma noche ofrendaron a Atlacatl y partieron hacia tierras del sur en busca de nuevos territorios.
(cuento animal)
-Oh, gran guerrero, he regresado del largo viaje que se me encomendó hacia tierras del sur y he de informarle que no será nada fácil conquistar nuevos territorios -aún agitado señaló Atlacatl.
-¿Por qué caballero coyote? -preguntó con firmeza Ceyaotl.
-Me he infiltrado entre esas sociedades y me han descubierto, pero en cambio me han devuelto la libertad porque quieren que nuestros imperios se unan.
-¡Cómo! -sorprendido cuestionó el líder militar.
-Sí, gran guerrero. Quieren que todos los imperios nos unamos porque en un futuro, hacia no muchas lunas, vendrán otros guerreros por el mar e invadirán nuestras tierras y se llevaran nuestras riquezas.
-¡Pero qué dices Atlacatl! Esos son inventos de la gente del sur. Seguro te han seguido y ellos nos atacarán primero, intentarán hacerse de nuestro imperio, ese era el augurio, ¿no entiendes? ¡Una trampa! -exaltado, expuso Ceyaotl.
-No gran guerrero, nadie me ha seguido y, con su perdón, creo en el augurio que me han hecho saber y que he traído hasta usted.
-¿Cómo?
-Sí, ellos llevan años estudiando profundamente el futuro, han recurrido a los dioses a los filósofos a…
-¡Calla! -interrumpió con un grito el gran guerrero-. Pensé que eras mi más fiel guerrero y que eras leal a nuestra cultura, a nuestras tierras, a nuestro imperio.
- Y lo soy Ceyaotl -repuso el joven guerrero coyote.
-No pienso escucharte más. ¡Citlalmina! -gritó Ceyaotl, llamando a otro guerrero- Ordena que inicien los preparativos para un sacrificio. Ofrendaremos a un guerrero coyote a los dioses para que nos protejan en nuestra próxima conquista hacia tierras del sur.
-Como usted ordene -dijo Citlalmina y se retiró.
-Lo que he dicho es verdad, pero si mi sangre, mi corazón y mi cuerpo sirven para proteger a los guerreros y nuestro imperio, orgulloso estoy de ser ofrendado a los dioses.
Esa misma noche ofrendaron a Atlacatl y partieron hacia tierras del sur en busca de nuevos territorios.
(cuento animal)
domingo, 16 de noviembre de 2008
1000 Héroes Extrangeros
Nunca he entendido porque nuestras pobres mentes están totalmente controladas por la industria. Sé que no tiene mucho que ver con el tema, pero mientras comenzaba mi ensayo (después de haber medio leído lo de Campbell), me puse a ver los comentarios de mis compañeritos de clase, y note algo curioso. Todos, o casi todos, encontraron similitudes con súper héroes o personajes de ciencia ficción muy reconocidos, pero casi todos extranjeros. Entonces vino a mí cabeza como un rayo; ¿Por qué no mencionar al Mil Tamales? Así es, efectivamente, ese luchador tranza, ratero y poco inteligente que estafa al pueblo en el cual es gobernador. Aparece en la revista Chamuco, algunas veces viene otras veces no. Casi nadie lo conoce, y por más que me esforcé, no hallé imagen alguna en la red. Supongo que en el fondo me hace feliz conocer cosas que, aunque no suene como mal, vale bastante la pena.
Y bien, volviendo al tema de los héroes, primero tendríamos que ver cuál es el concepto de héroe;
Héroe: Persona admirada por sus hazañas y virtudes.
Viendo esa definición, notaremos que en ningún caso aparece que debe tener ciertas características. No estipula que debe de volar, no tener súper poderes. Tampoco que debe tener un alter ego exitoso, ni que sea millonario. A lo que voy, es que desgraciadamente, estamos tan acostumbrados a relacionar la palabra héroe con tantas cualidades, convierte las cosas importantes en nulas. Por decir un ejemplo, un padre de familia que tiene dos trabajos, o dobla turnos, no es más que un padre de familia que dobla turnos, y no un héroe.
También en nuestro pensamiento admite que deben provenir de una deidad o de otro planeta, cuando eso es totalmente falso. No es que me ponga sentimental, pero si analizamos a los mexicanos, al final todos vamos a terminar siendo héroes no reconocidos. Es como leí en una revista de Día Siete; “fuimos hechos para brillar, pero nadie se deslumbra”. Para mí la palabra héroe debe de tener obligaciones, entrega, compromisos. No necesariamente debe de ser una persona intachable, o sin errores. Todo lo contrario. Debe de ser altamente humana primero que todo, porque solo los humanos podemos llenarnos de sueños, se ilusiones, de esperanza.
Ahora enfoquémonos un poco en el mito. Las diferencia entre lo que pasó, y lo que dicen que pasó. Yo tomo como ejemplo esa película de Frank Miller llamada “300”. Me interesó bastante el tema, y decidí hacer una breve investigación acerca del tema. En primer lugar encontré que no era trescientos soldados, porque cada espartano tenía a su servicio dos guardas. Y los Arcadios no salieron huyendo, de hecho se retiraron por orden de Leónidas. A lo que quiero llegar es a la pregunta obligada; ¿Dónde empieza el mito y donde acaba la realidad? ¿Son realmente las personas héroes o la gente los vuelve héroes? ¿Hacen extraordinarias o hacen cosas comunes extraordinariamente bien? Esa y otras interrogantes que no puedo responderme, me llevan a la conclusión de que héroes es solamente una breve palabra, no es con concepto total. Ese concepto abarca demasiado. Tanto que no me siento capaz de definirlo como tal.
Nota: Esta nota no tiene nada que ver con los ensayos, es solo para dejar en claro que nucna puse mi nombre en los demás trabajos. Soy Enrique Gómez, 1986.
Gracias por las clases profesor Guillermo. Espero haya disfrutado su cerveza.
Y bien, volviendo al tema de los héroes, primero tendríamos que ver cuál es el concepto de héroe;
Héroe: Persona admirada por sus hazañas y virtudes.
Viendo esa definición, notaremos que en ningún caso aparece que debe tener ciertas características. No estipula que debe de volar, no tener súper poderes. Tampoco que debe tener un alter ego exitoso, ni que sea millonario. A lo que voy, es que desgraciadamente, estamos tan acostumbrados a relacionar la palabra héroe con tantas cualidades, convierte las cosas importantes en nulas. Por decir un ejemplo, un padre de familia que tiene dos trabajos, o dobla turnos, no es más que un padre de familia que dobla turnos, y no un héroe.
También en nuestro pensamiento admite que deben provenir de una deidad o de otro planeta, cuando eso es totalmente falso. No es que me ponga sentimental, pero si analizamos a los mexicanos, al final todos vamos a terminar siendo héroes no reconocidos. Es como leí en una revista de Día Siete; “fuimos hechos para brillar, pero nadie se deslumbra”. Para mí la palabra héroe debe de tener obligaciones, entrega, compromisos. No necesariamente debe de ser una persona intachable, o sin errores. Todo lo contrario. Debe de ser altamente humana primero que todo, porque solo los humanos podemos llenarnos de sueños, se ilusiones, de esperanza.
Ahora enfoquémonos un poco en el mito. Las diferencia entre lo que pasó, y lo que dicen que pasó. Yo tomo como ejemplo esa película de Frank Miller llamada “300”. Me interesó bastante el tema, y decidí hacer una breve investigación acerca del tema. En primer lugar encontré que no era trescientos soldados, porque cada espartano tenía a su servicio dos guardas. Y los Arcadios no salieron huyendo, de hecho se retiraron por orden de Leónidas. A lo que quiero llegar es a la pregunta obligada; ¿Dónde empieza el mito y donde acaba la realidad? ¿Son realmente las personas héroes o la gente los vuelve héroes? ¿Hacen extraordinarias o hacen cosas comunes extraordinariamente bien? Esa y otras interrogantes que no puedo responderme, me llevan a la conclusión de que héroes es solamente una breve palabra, no es con concepto total. Ese concepto abarca demasiado. Tanto que no me siento capaz de definirlo como tal.
Nota: Esta nota no tiene nada que ver con los ensayos, es solo para dejar en claro que nucna puse mi nombre en los demás trabajos. Soy Enrique Gómez, 1986.
Gracias por las clases profesor Guillermo. Espero haya disfrutado su cerveza.
¿Solo para ser novelista?
Básicamente, Gardner nos dice que el mejor prospecto para escritor podría ser un trotamundos. Y lo digo porque tiene la mayoría de las características que pide; deseos de compartir experiencias con los demás, llevar al máximo las cosas, fe, locura.
Pero fuera de mi especulación poco graciosa, creo que a diferencia de Calvino, Gardner se acerca más a la realidad en cuanto a que solo una persona con grandes capacidades, y no necesariamente intelectuales desde mi punto de vista, tiene el don de poder llevar a cabo una historia que valga la pena. Porque es como decía Oscar Wilde; “cualquier hombre puede hacer historia, pero solo un gran hombre puede escribir una”. Creo que es bastante conciso, y bien me puede parecer que concuerdo con Gardner casi totalmente. No es lo mismo que una persona que vive encerrada en su casa, jugando videojuegos, viendo programas de Televisa y Televisión Azteca, comiendo frituras, y cosas así por el estilo, que una persona que se la pase viajando por pueblitos de México, que lea a Nervo y Benedetti, que coma lo que pueda y que camine sin prisa. Obviamente la segunda persona va a tener un mejor resultado que la primera. Y no es que yo este marcando extremos, porque tampoco se trata de eso. Simplemente pienso que para que sea posible crear, debemos experimentar tanto cosas buenas como cosas malas, tener vivencias de anécdotas increíbles y tener un acervo anticultura con un repertorio completo de la programación televisiva de los sábados. Y es que se necesitan los dos aspectos. Porque no todo es negro o blanco, todo debe tener sus matices, y sobre todo muy marcados dentro del arte, y la escritura en este caso.
También me pareció interesante el hecho de que se mencione en el texto el hecho de que debemos compartir vivencias. Supongo que eso es una gran palanca y una buena influencia, que termina siendo recíproca entre quien la cuenta y quien la escucha, ya que si yo, por poner un ejemplo, decidí ir a conocer la ruta Maya, cuando regrese de mi viaje se lo contaré a alguien más, y este a su vez va a contarme de las grutas de Cacahuamilpa, y a los dos nos darán más ganas de ir en busca de lo desconocido, todo lo contrario a que si las dos personas ven lo mismo, hacen lo mismo, comen lo mismo y escuchan la misma música. Creo en verdad que eso es un error, porque así será definitivamente difícil, obtener una variante. Y recordemos que las anormalidades (no dañinas), en el comportamiento de las personas, son las que hacen surgir nuevas ideas, destazando así lo establecido con una navaja innovadora, cortando cuellos antiguos y descontinuados.
Para finalizar diré que apoyo bastante la idea de Gardner no solo para ser novelista, sino para poder realizar cualquier tipo de escritura que valga la pena leerse, y contarse. Al final, las cosas van a tener su importancia no por lo que digan, sino por su excentricidad y rareza, porque es eso lo que verdaderamente embruja al lector, las cosas no comunes.
Pero fuera de mi especulación poco graciosa, creo que a diferencia de Calvino, Gardner se acerca más a la realidad en cuanto a que solo una persona con grandes capacidades, y no necesariamente intelectuales desde mi punto de vista, tiene el don de poder llevar a cabo una historia que valga la pena. Porque es como decía Oscar Wilde; “cualquier hombre puede hacer historia, pero solo un gran hombre puede escribir una”. Creo que es bastante conciso, y bien me puede parecer que concuerdo con Gardner casi totalmente. No es lo mismo que una persona que vive encerrada en su casa, jugando videojuegos, viendo programas de Televisa y Televisión Azteca, comiendo frituras, y cosas así por el estilo, que una persona que se la pase viajando por pueblitos de México, que lea a Nervo y Benedetti, que coma lo que pueda y que camine sin prisa. Obviamente la segunda persona va a tener un mejor resultado que la primera. Y no es que yo este marcando extremos, porque tampoco se trata de eso. Simplemente pienso que para que sea posible crear, debemos experimentar tanto cosas buenas como cosas malas, tener vivencias de anécdotas increíbles y tener un acervo anticultura con un repertorio completo de la programación televisiva de los sábados. Y es que se necesitan los dos aspectos. Porque no todo es negro o blanco, todo debe tener sus matices, y sobre todo muy marcados dentro del arte, y la escritura en este caso.
También me pareció interesante el hecho de que se mencione en el texto el hecho de que debemos compartir vivencias. Supongo que eso es una gran palanca y una buena influencia, que termina siendo recíproca entre quien la cuenta y quien la escucha, ya que si yo, por poner un ejemplo, decidí ir a conocer la ruta Maya, cuando regrese de mi viaje se lo contaré a alguien más, y este a su vez va a contarme de las grutas de Cacahuamilpa, y a los dos nos darán más ganas de ir en busca de lo desconocido, todo lo contrario a que si las dos personas ven lo mismo, hacen lo mismo, comen lo mismo y escuchan la misma música. Creo en verdad que eso es un error, porque así será definitivamente difícil, obtener una variante. Y recordemos que las anormalidades (no dañinas), en el comportamiento de las personas, son las que hacen surgir nuevas ideas, destazando así lo establecido con una navaja innovadora, cortando cuellos antiguos y descontinuados.
Para finalizar diré que apoyo bastante la idea de Gardner no solo para ser novelista, sino para poder realizar cualquier tipo de escritura que valga la pena leerse, y contarse. Al final, las cosas van a tener su importancia no por lo que digan, sino por su excentricidad y rareza, porque es eso lo que verdaderamente embruja al lector, las cosas no comunes.
BESOS DE PIEDRA
(Basádo en el mito de Medusa y en la obra de Emilio Carballido)
Cada noche, desde hacía muchas, se acurrucaba en un rincón de su hogar y, en solitario, lloraba desconsoladamente. Sus motivos bien podrían llenar una vasija grande, pero el mayor de todos los procurantes de su llanto lo podía tomar con una sola mano, la cual acercaba al corazón y se lamentaba. No conocía el amor.
Lo había rozado, percibido, pero cuando alguien se acercaba a ella, evocaba en su mente y las emociones se desvanecían sin tan sólo llegar a sentir un profundo beso que apaciguara su alma. Salvo algún pequeño detalle, ella no podía considerarse una mujer de rasgos poco atractivos, su belleza trascendía lo mortal, no obstante, esa capacidad de morir que los humanos le habían legado, era el origen mismo del mal que le acontecía. Era esa esencia la que le auguraba un final, aún sin contar los años para ella, y, esa misma cualidad, era la que había creado el cúmulo de sentimientos enfrentados y confusos en su interior, un ápice de humanidad al que ahora se aferraba con fuerza, intentando no se le escurriera entre sus manos bronceadas.
Sus hermanas, Esteno y Euríale, no tenían esos problemas. Ellas disfrutaban con su compañía mutua y se jactaban de su inmortalidad. Además, se mofaban de su tercera hermana al no sentir esos irrefrenables deseos no cumplidos de amar sin mesura. Ellas eran mucho más crueles, aunque la historia hiciera de Medusa la más conocida. Una fama que bien podría haber desestimado, que no le interesaba lo más mínimo, pero que al tiempo, le supuso la atracción del hombre que conseguiría rozar su piel y hacerle sentir el escalofrío más penetrante de toda su vida. Aquel momento llenó un segundo de la intensidad más vibrante que pudiera haber sentido Medusa, en una sola fracción del tiempo que le regaló, toda su vida se sintió compensada, su humillación frente a sus hermanas subsanada, todos sus males evaporados en un santiamén. Aquel hombre se llamaba Perseo, el portador de un amor que no correspondió jamás pero que fue suficiente para hacer de él un héroe.
Medusa había pasado mucho tiempo deseando el tacto de cada uno de los musculosos hombres que se acercaban a su guarida, aún con la intención de matarla. Pero su mirada hacía de ellos firmes estatuas de piedra, quedaban literalmente petrificados. Se trataba de una mujer de envidiable belleza y, sólo las serpientes que brotaban de su testa, hacían de ella un monstruo a tener en cuenta. Sin embargo, poseía unas magníficas alas de oro que adornaban su desnuda y esbelta espalda, unos ojos penetrantes, cuello escamoso y manos de bronce. Su mirada era la perdición de todos aquellos que la contemplaban, el deseo de cada uno de ellos se tornaba horror cuando, tras observar sus senos, advertían los sibilantes reptiles y luego miraban sus ojos, ahí se perdían y quedaban petrificados en la más fatal de las posturas, reflejando el temor, el asco incluso, en sus poses de muerte improvisada. Cuánto lamentaba Medusa el triste final que a todos los hombres les esperaba al entrar en su territorio. Esteno y Euríale, por contrario, no caían rendidas a la seducción y, en más de una ocasión, Medusa pensó que sus apetencias sexuales bien podrían verse complacidas entre ellas, que gozaban de una complicidad y coqueteo fuera de lugar. Además, su carácter casi divino, que les privaba de la muerte, hacía de ellas unos seres invulnerables y, todos los guerreros que osaban atacarlas, sabían de antemano a la muerte irremisible a la que se encomendaban. Muchos de ellos eran ancianos que se enfrentaban a sus últimos días y querían ser recordados como seres gloriosos que fueron en sus tiempos bélicos, muertos en la batalla con la espada en alza. Así, olvidados, sin una estatua erigida en su nombre que les conmemorase, optaban por un suicidio que no parecía tal. Se enfrentaban a las gorgonas y quedaban esculpidos en una pose de furia y determinación, monumentos a sí mismos que solamente contemplarían aquellos que buscaran su misma suerte. Pero Medusa, ella era diferente...
Cuando vio al primero de los hombres acercarse en posición de ataque, ella no quiso paralizarle como lo hizo, pero su naturaleza se ocupó de ello. Entonces, se acercó con sigilo, con el siseo sobre su cabeza y los ojos enturbiados por unas diminutas lágrimas. Con una mano acarició la cara del pétreo humano y se quedó mirándole a los ojos. A continuación, la otra mano se acercó a su torso desnudo y lo tocó con suavidad, admirando la firmeza de sus pectorales. Sus manos bailaron sobre la estatua en un sinfín de ocasiones, sus labios incluso tuvieron la tentación de besarle y lo hicieron, pero solamente sintió la frialdad de la piedra en su carne. Así, uno tras otro fueron apareciendo en busca de su cabeza y, todos y cada uno de ellos, acabaron pereciendo de igual forma que el primero. La sala que precedía a la entrada de su hogar, ahora era un museo de esculturas humanas en las más variadas posturas. De esta manera, descubrió la perfecta armonía en la que se disponían los músculos, admiró con atención y respeto la anatomía humana, deseó que aquellos cuerpos no fueran únicamente roca muerta. Necesitaba sentir la carne, la dureza esponjosa de aquellos brazos, la caricia sensual de los besos que ella imaginaba le daban.
Perseo se adentró en el territorio de las gorgonas sin ser visto. Los regalos que le ofrecieron aquellos que mantenían un odio exacerbado hacia las hermanas, habían supuesto una gran ventaja a la hora de introducirse en las estancias de Esteno, Euríale y Medusa. Las dos primeras fueron franqueadas sin problema alguno, Perseo llevaba puesto el casco de Hades que le procuraba invisibilidad. Las ninfas también obsequiaron al joven con unas sandalias voladoras, con lo cual jamás se oyeron sus pisadas hasta que no fue demasiado tarde para aquella que recibiría la muerte de sus manos. Con el escudo mágico que Atenea le había prestado, Perseo recorrió la gruta mirando el reflejo en su curvatura, de esta manera la mirada, aún casual, de las gorgonas, no le dejaría en el estado en el que tantos anteriores a él habían fallecido. Por último, cuando Medusa ya sólo se encontraba a unos pasos, Perseo desenvainó la afilada hoz de Hermes y se dirigió con paso firme y silencioso hacia su objetivo, la única mortal de las tres hermanas. Medusa le oyó, y con el sonido de sus pasos pudo deducir el peso y estructura del hombre, la firmeza de su carácter y el destino que le esperaba. Al principio se sorprendió de su valentía y, más aún, de sentirlo tan cerca, más que cualquier otro que hubiese pisado aquella zona. Dejó que se acercara, aún a sabiendas que aquello podría costarle la vida. Procuró parecer despistada y no mirar hacia el lugar donde apenas sonaban sus pies caminando en dirección a ella. Sintió el chillido apagado de la hoja rozando su vaina. Cuando estuvo realmente cerca, Medusa se volvió con los ojos cerrados y besó a Perseo mientras le abrazaba con fuerza. Entonces, el muchacho hizo lo esperado, la apartó con un empujón y separó su cabeza del resto del cuerpo. Allí acabó todo.
Cuando Perseo recogió la cabeza, su sorpresa fue mayúscula al percatarse de la expresión de sus facciones: los ojos cerrados y una amplia sonrisa que evocaba deseo. El héroe escupió sobre el suelo y marchó. Al llegar a los pies de Polidectes, el pretendiente de su madre Dánae que obligó al muchacho a realizar tal prueba, todos los presentes se preguntaron el motivo de la cara sonriente que se dibujaba en la cabeza sin vida de Medusa. Perseo, intentando desviar la atención sobre tal detalle, comenzó a narrar los pormenores de su hazaña. La historia nunca supo que Medusa murió por el amor que nunca tuvo, por el deseo de sentir el contacto ajeno, imbuida por el lado humano que le otorgaba su mortalidad. Perseo calló aquel beso y lo escondió donde nadie pudiese encontrarlo.
Lo había rozado, percibido, pero cuando alguien se acercaba a ella, evocaba en su mente y las emociones se desvanecían sin tan sólo llegar a sentir un profundo beso que apaciguara su alma. Salvo algún pequeño detalle, ella no podía considerarse una mujer de rasgos poco atractivos, su belleza trascendía lo mortal, no obstante, esa capacidad de morir que los humanos le habían legado, era el origen mismo del mal que le acontecía. Era esa esencia la que le auguraba un final, aún sin contar los años para ella, y, esa misma cualidad, era la que había creado el cúmulo de sentimientos enfrentados y confusos en su interior, un ápice de humanidad al que ahora se aferraba con fuerza, intentando no se le escurriera entre sus manos bronceadas.
Sus hermanas, Esteno y Euríale, no tenían esos problemas. Ellas disfrutaban con su compañía mutua y se jactaban de su inmortalidad. Además, se mofaban de su tercera hermana al no sentir esos irrefrenables deseos no cumplidos de amar sin mesura. Ellas eran mucho más crueles, aunque la historia hiciera de Medusa la más conocida. Una fama que bien podría haber desestimado, que no le interesaba lo más mínimo, pero que al tiempo, le supuso la atracción del hombre que conseguiría rozar su piel y hacerle sentir el escalofrío más penetrante de toda su vida. Aquel momento llenó un segundo de la intensidad más vibrante que pudiera haber sentido Medusa, en una sola fracción del tiempo que le regaló, toda su vida se sintió compensada, su humillación frente a sus hermanas subsanada, todos sus males evaporados en un santiamén. Aquel hombre se llamaba Perseo, el portador de un amor que no correspondió jamás pero que fue suficiente para hacer de él un héroe.
Medusa había pasado mucho tiempo deseando el tacto de cada uno de los musculosos hombres que se acercaban a su guarida, aún con la intención de matarla. Pero su mirada hacía de ellos firmes estatuas de piedra, quedaban literalmente petrificados. Se trataba de una mujer de envidiable belleza y, sólo las serpientes que brotaban de su testa, hacían de ella un monstruo a tener en cuenta. Sin embargo, poseía unas magníficas alas de oro que adornaban su desnuda y esbelta espalda, unos ojos penetrantes, cuello escamoso y manos de bronce. Su mirada era la perdición de todos aquellos que la contemplaban, el deseo de cada uno de ellos se tornaba horror cuando, tras observar sus senos, advertían los sibilantes reptiles y luego miraban sus ojos, ahí se perdían y quedaban petrificados en la más fatal de las posturas, reflejando el temor, el asco incluso, en sus poses de muerte improvisada. Cuánto lamentaba Medusa el triste final que a todos los hombres les esperaba al entrar en su territorio. Esteno y Euríale, por contrario, no caían rendidas a la seducción y, en más de una ocasión, Medusa pensó que sus apetencias sexuales bien podrían verse complacidas entre ellas, que gozaban de una complicidad y coqueteo fuera de lugar. Además, su carácter casi divino, que les privaba de la muerte, hacía de ellas unos seres invulnerables y, todos los guerreros que osaban atacarlas, sabían de antemano a la muerte irremisible a la que se encomendaban. Muchos de ellos eran ancianos que se enfrentaban a sus últimos días y querían ser recordados como seres gloriosos que fueron en sus tiempos bélicos, muertos en la batalla con la espada en alza. Así, olvidados, sin una estatua erigida en su nombre que les conmemorase, optaban por un suicidio que no parecía tal. Se enfrentaban a las gorgonas y quedaban esculpidos en una pose de furia y determinación, monumentos a sí mismos que solamente contemplarían aquellos que buscaran su misma suerte. Pero Medusa, ella era diferente...
Cuando vio al primero de los hombres acercarse en posición de ataque, ella no quiso paralizarle como lo hizo, pero su naturaleza se ocupó de ello. Entonces, se acercó con sigilo, con el siseo sobre su cabeza y los ojos enturbiados por unas diminutas lágrimas. Con una mano acarició la cara del pétreo humano y se quedó mirándole a los ojos. A continuación, la otra mano se acercó a su torso desnudo y lo tocó con suavidad, admirando la firmeza de sus pectorales. Sus manos bailaron sobre la estatua en un sinfín de ocasiones, sus labios incluso tuvieron la tentación de besarle y lo hicieron, pero solamente sintió la frialdad de la piedra en su carne. Así, uno tras otro fueron apareciendo en busca de su cabeza y, todos y cada uno de ellos, acabaron pereciendo de igual forma que el primero. La sala que precedía a la entrada de su hogar, ahora era un museo de esculturas humanas en las más variadas posturas. De esta manera, descubrió la perfecta armonía en la que se disponían los músculos, admiró con atención y respeto la anatomía humana, deseó que aquellos cuerpos no fueran únicamente roca muerta. Necesitaba sentir la carne, la dureza esponjosa de aquellos brazos, la caricia sensual de los besos que ella imaginaba le daban.
Perseo se adentró en el territorio de las gorgonas sin ser visto. Los regalos que le ofrecieron aquellos que mantenían un odio exacerbado hacia las hermanas, habían supuesto una gran ventaja a la hora de introducirse en las estancias de Esteno, Euríale y Medusa. Las dos primeras fueron franqueadas sin problema alguno, Perseo llevaba puesto el casco de Hades que le procuraba invisibilidad. Las ninfas también obsequiaron al joven con unas sandalias voladoras, con lo cual jamás se oyeron sus pisadas hasta que no fue demasiado tarde para aquella que recibiría la muerte de sus manos. Con el escudo mágico que Atenea le había prestado, Perseo recorrió la gruta mirando el reflejo en su curvatura, de esta manera la mirada, aún casual, de las gorgonas, no le dejaría en el estado en el que tantos anteriores a él habían fallecido. Por último, cuando Medusa ya sólo se encontraba a unos pasos, Perseo desenvainó la afilada hoz de Hermes y se dirigió con paso firme y silencioso hacia su objetivo, la única mortal de las tres hermanas. Medusa le oyó, y con el sonido de sus pasos pudo deducir el peso y estructura del hombre, la firmeza de su carácter y el destino que le esperaba. Al principio se sorprendió de su valentía y, más aún, de sentirlo tan cerca, más que cualquier otro que hubiese pisado aquella zona. Dejó que se acercara, aún a sabiendas que aquello podría costarle la vida. Procuró parecer despistada y no mirar hacia el lugar donde apenas sonaban sus pies caminando en dirección a ella. Sintió el chillido apagado de la hoja rozando su vaina. Cuando estuvo realmente cerca, Medusa se volvió con los ojos cerrados y besó a Perseo mientras le abrazaba con fuerza. Entonces, el muchacho hizo lo esperado, la apartó con un empujón y separó su cabeza del resto del cuerpo. Allí acabó todo.
Cuando Perseo recogió la cabeza, su sorpresa fue mayúscula al percatarse de la expresión de sus facciones: los ojos cerrados y una amplia sonrisa que evocaba deseo. El héroe escupió sobre el suelo y marchó. Al llegar a los pies de Polidectes, el pretendiente de su madre Dánae que obligó al muchacho a realizar tal prueba, todos los presentes se preguntaron el motivo de la cara sonriente que se dibujaba en la cabeza sin vida de Medusa. Perseo, intentando desviar la atención sobre tal detalle, comenzó a narrar los pormenores de su hazaña. La historia nunca supo que Medusa murió por el amor que nunca tuvo, por el deseo de sentir el contacto ajeno, imbuida por el lado humano que le otorgaba su mortalidad. Perseo calló aquel beso y lo escondió donde nadie pudiese encontrarlo.
sábado, 15 de noviembre de 2008
hércules: la vida de un héroe
a propósito de la muerte de hércules hemos preparado un pequeño reportaje, sobre la vida de este atleta que ha ganado más medallas de oro que el resto del país en toda su historia. ya nadie se quiere acordar de él, pero es de esos hombres que tienen una cualidad que los hace diferente a los demás, y los dioses, que se sienten intimidados, no se los perdonan.
1. hércules nació en el lugar equivocado a la hora equivocada. le deprimió que su extraordinaria fuerza no se valorara lo suficiente. no le motivaba ganar por octavo año consecutivo el título del hombre más fuerte del mundo. dejó de hacer ejercicio y sus músculos se tornaron en pura grasa. se pasaba toda la tarde frente a la televisión. se metió de profesor de educación física y en las noches se masturbaba pensando en sus alumnas.
2. todavía se pone más triste
su infancia fue amarga. era el hijo bastardo de un renombrado hombre de negocios. su madrastra siempre lo odió y le hizo la vida de cuadritos. cuando era bebé, lo llevó al monte para dejarlo ahí pero él con su fuerte manita le agarró un dedo y no la soltó. se lo tuvo que traer de regreso, pero ella con sus uñas le dejó una cicatriz en la cara que nunca se le quitó.
3. la época dorada
a los 17 años se fue a las olimpiadas y ganó 8 medallas de oro. tuvo en su nación un recibimiento de héroe. pero no le duró mucho, no tenía un aspecto lo suficientemente “agradable para la televisión”. además, el comité olímpico le prohibió volver a participar, dijeron que “aventajaba con demasiada facilidad a los demás competidores” y le dieron un reconocimiento especial y lo mandaron a casa. dice en una entrevista: fue la época más feliz de mi vida (y se ríe).
4. el final “feliz”
cuando su padre murió, heredó una pequeña fortuna, nada despreciable (la arpía de la madrastra nada pudo hacer). se compró una casa, en la que vivió junto a una de sus alumnas que necesitaba de alguien de quien apiadarse, y así se la pasó, hasta morir.
5. nostalgia
está en su casa, viendo las siete medallas . “alguna vez fui héroe, sí señor, una vez fui héroe. y cuántos pueden decir eso”.
1. hércules nació en el lugar equivocado a la hora equivocada. le deprimió que su extraordinaria fuerza no se valorara lo suficiente. no le motivaba ganar por octavo año consecutivo el título del hombre más fuerte del mundo. dejó de hacer ejercicio y sus músculos se tornaron en pura grasa. se pasaba toda la tarde frente a la televisión. se metió de profesor de educación física y en las noches se masturbaba pensando en sus alumnas.
2. todavía se pone más triste
su infancia fue amarga. era el hijo bastardo de un renombrado hombre de negocios. su madrastra siempre lo odió y le hizo la vida de cuadritos. cuando era bebé, lo llevó al monte para dejarlo ahí pero él con su fuerte manita le agarró un dedo y no la soltó. se lo tuvo que traer de regreso, pero ella con sus uñas le dejó una cicatriz en la cara que nunca se le quitó.
3. la época dorada
a los 17 años se fue a las olimpiadas y ganó 8 medallas de oro. tuvo en su nación un recibimiento de héroe. pero no le duró mucho, no tenía un aspecto lo suficientemente “agradable para la televisión”. además, el comité olímpico le prohibió volver a participar, dijeron que “aventajaba con demasiada facilidad a los demás competidores” y le dieron un reconocimiento especial y lo mandaron a casa. dice en una entrevista: fue la época más feliz de mi vida (y se ríe).
4. el final “feliz”
cuando su padre murió, heredó una pequeña fortuna, nada despreciable (la arpía de la madrastra nada pudo hacer). se compró una casa, en la que vivió junto a una de sus alumnas que necesitaba de alguien de quien apiadarse, y así se la pasó, hasta morir.
5. nostalgia
está en su casa, viendo las siete medallas . “alguna vez fui héroe, sí señor, una vez fui héroe. y cuántos pueden decir eso”.
viernes, 14 de noviembre de 2008
¿Para El Próximo Milenio? (¿No era para el pasado?)
“Seis propuestas para el próximo milenio”, si bien esto no escurriera de ego por parte del señor Calvino, podríamos pensar que las cosas expuestas en este libro son exactamente las que tenemos que hacer para recibir un premio alfaguara o un nobel. Yo por el contrario a lo que todos piensan (como casi siempre), creo que tratar de escribir un libro con instrucciones para, valga la redundancia, escribir otro libro, sería como intentar hacer un manual para enamorar a una persona. No es que diga que todos los libros que exponen y guían en la realización de tal o cual cosa, o arte, no sean validos, simplemente estoy tratando de marcar la paradoja que revolotea en mi cerebro cuando Calvino nos pide que tengamos “exactitud” o “rapidez” para hacer un mejor trabajo, cuando eso sería como haber intentado pedirle a Picasso que se apresurara para pintar Guernica. Por eso yo peco (por que parece un pecado no concordar con las ideas de los que enseñan), de ir en contra de los esquemas, digo, una cosa es que alguien de recomendaciones y puntos de guía para realizar obras de arte (que quizás es lo que hace el autor pero yo no lo capto así) y otra cosa es que se nos ordene seguir un patrón, lo cual me molesta en sobre manera, simplemente por que, como ya lo he dicho antes, a mí nadie me va a convencer de que un libro de hace cincuenta años sea literatura actual. Lo más seguro es que yo sea tachado de inculto, o hasta de ignorante, al considerar más como literatura actual un libro de cuentos breves de esos que prestan en el Metro de la Cuidad de México, a un libro de Cortázar que murió el año en el que yo nací. Yo entiendo que los genios tienen que adelantarse a su época, pero tampoco son dioses (si es que existen), como para poder gobernar los esquemas de lo establecido. Y también está mal que lo diga, pero creo que una mente innovadora vale más que una sabia, hablando específicamente del arte. Es como lo que escuche una vez, y claro, adaptado y transmutado a mi retorcida mente; los artistas van subiendo una montaña llena de niebla, y mientras suben, van perdiendo visibilidad. Y ya, conforme avanzan y avanzan, llegan a la cima, pero se dan cuenta de que por la niebla, no son capaces de ver nada que no sea su propia nariz.
Es verdad que tenemos que voltear al pasado para entender el presente y construir un futuro, pero el pasado no tiene, ni nunca tendrá, la capacidad de alterar el futuro.
Tomando en cuenta un párrafo que dice; “es una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía”. Haciendo alusión a lo que se supone debemos escribir en el nuevo milenio. Creo que un aspirante literato tomarías su cuaderno y su pluma y la lanzarías por los aires y luego encendería la televisión al leer lo complicado que resulta escribir.
Yo pienso que la escritura no debe ser para nada complicada, ni debe tener tantas obligaciones. Al contrario, pienso que debe de ser algo simple, humilde y concreto. Creo que una historia, ya sea novela cuento por citar un par de ejemplos, cumple su función cuando a partir de una idea se desarrollan acciones y consecuencias, se resuelve o no y al final nos expresa algo. Es todo. No tiene ni debe de contener esquemas de ningún tipo, por que eso limita al creador, que en ese momento sí es Dios, por que puede hacer y deshacer a su antojo.
Para finalizar y sintetizar mis ideas brevemente, solo me limitaré a decir; ¡jode a los cronopios!
Es verdad que tenemos que voltear al pasado para entender el presente y construir un futuro, pero el pasado no tiene, ni nunca tendrá, la capacidad de alterar el futuro.
Tomando en cuenta un párrafo que dice; “es una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía”. Haciendo alusión a lo que se supone debemos escribir en el nuevo milenio. Creo que un aspirante literato tomarías su cuaderno y su pluma y la lanzarías por los aires y luego encendería la televisión al leer lo complicado que resulta escribir.
Yo pienso que la escritura no debe ser para nada complicada, ni debe tener tantas obligaciones. Al contrario, pienso que debe de ser algo simple, humilde y concreto. Creo que una historia, ya sea novela cuento por citar un par de ejemplos, cumple su función cuando a partir de una idea se desarrollan acciones y consecuencias, se resuelve o no y al final nos expresa algo. Es todo. No tiene ni debe de contener esquemas de ningún tipo, por que eso limita al creador, que en ese momento sí es Dios, por que puede hacer y deshacer a su antojo.
Para finalizar y sintetizar mis ideas brevemente, solo me limitaré a decir; ¡jode a los cronopios!
miércoles, 12 de noviembre de 2008
LA FIESTA
Era el mes de diciembre Ismael cumplía dieciocho años, para celebrar se había hecho un tatuaje de una serpiente en el cuello. Al igual que su amigo Sergio, quien tenía uno en el antebrazo en forma de tigre. Ismael pidió permiso a sus padres y organizó una fiesta en la casa que tenían en Valle de Bravo. Su madre antes de que se fuera lo condicionó diciéndole que lo dejaría hacer la fiesta siempre y cuando cuidara la casa y permitiera que su hermana Mariana asistiera. Ante la primera petición Ismael aceptó sin chistar, pero después de no lograr convencer a su madre de que Mariana se quedara con ellos. Sus amigos empezaron a llegar alrededor de las nueve de la noche. Cenaron, bailaron y cantaron. El humo del cigarro era asfixiante y no permitía distinguir a los que se movían frenéticamente al ritmo del punchis punchis. Después de media noche además de vino circuló mota y cocaína. Sergio le avisó a Ismael que la victima de esa noche estaba bastante drogada y la tenía desnuda en el cuarto que se encontraba al lado de la alberca. Que tenía la capucha por si despertaba no los reconociera. Sergio entró primero y salió jadeando. Más tarde Ismael abrió la puerta y se dispuso a manosear y a violentar aquella mujer. Inhalaron tres líneas de coca. Sergio llegó con el mercedes. Adentro de la cajuela depositaron el cuerpo. Con las manos ensangrentadas Ismael manejo hasta la carretera llegaron a una barranca y Sergio le dijo que parara. Entre Ismael y Sergio sacaron el cuerpo lo descuartizaron. Ismael tomó la cabeza de la victima y la despojó de la capucha. Se horrorizó al ver que era su hermana y arrojó la cabeza hacía las fauces del barranco.
Era el mes de diciembre Ismael cumplía dieciocho años, para celebrar se había hecho un tatuaje de una serpiente en el cuello. Al igual que su amigo Sergio, quien tenía uno en el antebrazo en forma de tigre. Ismael pidió permiso a sus padres y organizó una fiesta en la casa que tenían en Valle de Bravo. Su madre antes de que se fuera lo condicionó diciéndole que lo dejaría hacer la fiesta siempre y cuando cuidara la casa y permitiera que su hermana Mariana asistiera. Ante la primera petición Ismael aceptó sin chistar, pero después de no lograr convencer a su madre de que Mariana se quedara con ellos. Sus amigos empezaron a llegar alrededor de las nueve de la noche. Cenaron, bailaron y cantaron. El humo del cigarro era asfixiante y no permitía distinguir a los que se movían frenéticamente al ritmo del punchis punchis. Después de media noche además de vino circuló mota y cocaína. Sergio le avisó a Ismael que la victima de esa noche estaba bastante drogada y la tenía desnuda en el cuarto que se encontraba al lado de la alberca. Que tenía la capucha por si despertaba no los reconociera. Sergio entró primero y salió jadeando. Más tarde Ismael abrió la puerta y se dispuso a manosear y a violentar aquella mujer. Inhalaron tres líneas de coca. Sergio llegó con el mercedes. Adentro de la cajuela depositaron el cuerpo. Con las manos ensangrentadas Ismael manejo hasta la carretera llegaron a una barranca y Sergio le dijo que parara. Entre Ismael y Sergio sacaron el cuerpo lo descuartizaron. Ismael tomó la cabeza de la victima y la despojó de la capucha. Se horrorizó al ver que era su hermana y arrojó la cabeza hacía las fauces del barranco.
martes, 11 de noviembre de 2008
Seis propuesta para el nuevo milenio, Italo Calvino
Nosotros los escritores realmente ¿por que escribimos? ¿Por el dinero? (Son muy pocos los escritores que realmente viven de sus libros.) ¿La fama? ¿El ser reconocidos? ¿El tener poder? Pienso que escribimos para no ser olvidados y dejar huella en este mundo, dejar una historia, un trabajo literario digno que después de muchos años la gente siga leyéndolo, sigan comentándolo, que siga ahí a pesar de lo que pase.
Calvino pensaba que la literatura seria algo así como gran diccionario donde estuvieran contenidos los conocimientos, los mitos, las historias, las memorias de los seres humanos.
Calvino establece la relación entre literatura y vida; o dicho de otra manera cómo a través de la literatura es posible reflexionar sobre la existencia; asumir una actitud vital.
El principio es entrar a un mundo verbal, cruzar el umbral del lugar en el mundo, y entonces iniciar ese viaje heroico que es escribir y contarlo de la mejor manera posible
Tiene que tener exactitud, levedad, rapidez, visibilidad, multiplicidad.
Levedad: no es algo concreto es una forma de ver, un deseo, una voluntad de creación literaria. Por ello recurre a la fantasía como posibilidad de generar imágenes novedosas.
Lo que calvino nos propone es quitar peso a las figuras humanas, los cuerpos celestes y las ciudades; el arte de nuestra escritura quiere dibujar una realidad más íntima y sutil. Aun la cosa más pesada puede crear la más leve.
La levedad estimula la imaginación y la fantasía para construir historia inusitadas.
Rapidez: hoy en día estamos tan acostumbrados a que todo vaya tan rápido que es difícil atrapar al público, por eso Calvino nos propone que vayamos al grano, al personaje y sus conflictos, mientras más rápido lleguemos al conflicto es mejor para le publico lector.
Exactitud: la evocación de imágenes nítidas, memorables, utilización de un lenguaje
Preciso, necesita un diseño definido y calculado del trabajo literario que permita expresar los matices del pensamiento y de la imaginación.
Visibilidad: necesitamos resaltar nuestra capacidad para imaginarnos visualmente lo que nuestros personajes ven, lo que se imaginan, lo que recuerdan, lo que sueñan, lo que narran. Es ver la historia imaginada dentro de la historia imaginada. Son imágenes cargadas de significados
Multiplicidad: cada acontecimiento, evento, acto, aventura etc. Es repercusión de algo más, obviamente sin olvidarnos del equilibrio de las cosas. Todos los personajes tienen que estar ligados de una u otra forma. Calvino nos propone que siempre debemos estar en constante adquisiòn de conocimientos, mientras más conocimientos mejor.
Para finalizar pienso que todos deberíamos tomar muy en cuenta estas seis propuestas, puesto que día a día el publico tiene menos tiempo de leer y nosotros como escritores tenemos que buscar las formas de hacer ver que los pequeños munditos en los que viven no son los únicos, hay todo un inmenso mundo más allá y nosotros podemos mostrarles el camino.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
Calvino pensaba que la literatura seria algo así como gran diccionario donde estuvieran contenidos los conocimientos, los mitos, las historias, las memorias de los seres humanos.
Calvino establece la relación entre literatura y vida; o dicho de otra manera cómo a través de la literatura es posible reflexionar sobre la existencia; asumir una actitud vital.
El principio es entrar a un mundo verbal, cruzar el umbral del lugar en el mundo, y entonces iniciar ese viaje heroico que es escribir y contarlo de la mejor manera posible
Tiene que tener exactitud, levedad, rapidez, visibilidad, multiplicidad.
Levedad: no es algo concreto es una forma de ver, un deseo, una voluntad de creación literaria. Por ello recurre a la fantasía como posibilidad de generar imágenes novedosas.
Lo que calvino nos propone es quitar peso a las figuras humanas, los cuerpos celestes y las ciudades; el arte de nuestra escritura quiere dibujar una realidad más íntima y sutil. Aun la cosa más pesada puede crear la más leve.
La levedad estimula la imaginación y la fantasía para construir historia inusitadas.
Rapidez: hoy en día estamos tan acostumbrados a que todo vaya tan rápido que es difícil atrapar al público, por eso Calvino nos propone que vayamos al grano, al personaje y sus conflictos, mientras más rápido lleguemos al conflicto es mejor para le publico lector.
Exactitud: la evocación de imágenes nítidas, memorables, utilización de un lenguaje
Preciso, necesita un diseño definido y calculado del trabajo literario que permita expresar los matices del pensamiento y de la imaginación.
Visibilidad: necesitamos resaltar nuestra capacidad para imaginarnos visualmente lo que nuestros personajes ven, lo que se imaginan, lo que recuerdan, lo que sueñan, lo que narran. Es ver la historia imaginada dentro de la historia imaginada. Son imágenes cargadas de significados
Multiplicidad: cada acontecimiento, evento, acto, aventura etc. Es repercusión de algo más, obviamente sin olvidarnos del equilibrio de las cosas. Todos los personajes tienen que estar ligados de una u otra forma. Calvino nos propone que siempre debemos estar en constante adquisiòn de conocimientos, mientras más conocimientos mejor.
Para finalizar pienso que todos deberíamos tomar muy en cuenta estas seis propuestas, puesto que día a día el publico tiene menos tiempo de leer y nosotros como escritores tenemos que buscar las formas de hacer ver que los pequeños munditos en los que viven no son los únicos, hay todo un inmenso mundo más allá y nosotros podemos mostrarles el camino.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
Joseph Campbell, el héroe la realidad y la realidad del héroe
Hace unos cuantos días mientras regresaba de la escuela con mi novio y un amigo suyo nos pusimos a platicar sobre lo que es la realidad.
Un diccionario nos dice: Existencia real y efectiva de algo. Pero nos deja en las mismas, ¿Qué es una existencia real? ¿Quién nos dice que es realidad y que es fantasía?
“En realidad todo puede ser posible o todo puede ser posible en la realidad”
Que ironía… cada quien percibe su realidad de las cosas, hoy en día vivimos en nuestros pequeños munditos de irrealidad (o fantasía). Cada quien ve lo que quiere ver.
Hemos llegado a pensar que cada uno de nosotros es el centro del universo, que es un héroe.
Pero quienes son los héroes en realidad, me parece que fueron dotados con superpoderes otorgados por los dioses para combatir una fuerza maligna o salvar a una damisela en peligro, incluso a todo un pueblo, una nación o al mundo entero.
Pero nadie le pregunto al héroe si quería hacerlo, nadie le dijo que iba a ser fácil que tal vez tuviera que sacrificar muchas cosas, incluso su propia vida para poder cumplir con el objetivo que se le ha encomendado.
La realidad del héroe es que es sacado de su mundo y lo ponen a cumplir un objetivo que tal vez tenga que ver con él, pero muchas veces era algo ajeno a su mundo, a él.
La literatura nos puede transportar a mundos que nunca antes se nos habían imaginado, mundos fantásticos, con varitas mágicas, trolls, soldados en formas de cartas de poker, sirenas, hadas que son princesas, incluso animales que hablan y se entienden con los seres humanos. Todo lo que la imaginación nos permita crear.
Hemos sido cortados por las mismas tijeras, los mismos miedos que aquejaban a nuestros antepasados lo siguen haciendo, como la lluvia.
Tenemos tanta tecnología pero eso no nos quita que cuando comienza a llover todos corremos como cucharas asustadas para buscar en donde refugiarse y bajamos la velocidad de los autos.
A nuestros antepasados les daban miedo todos los fenómenos naturales, no sabían que es lo que los había provocado, cuando algún hombre decidía enfrentarlo o hacer algo al respecto todos los demás lo miraban como un héroe.
Campbell pasa por todo tipo de mitos que nos llevan a sus héroes. A conocer sus historias, su aciertos y sus desaciertos, la cruda realidad que tuvieron que enfrentar para poder llegar hasta donde están.
Hoy en día los héroes ya no tienen superpoderes, ni capas y ya no enfrentan a terribles monstruos con miles de dientes y muchos tentáculos. Hoy nos enfrentamos a otro tipo de monstruos que nos atemorizan con sus reformas, leyes luchas en las cámaras donde trabajan.
Hemos progresado tecnológicamente, nuestras se han ido moldeando conforme nuestras sociedades avanzan, es nuestra tarea crear nuevos monstruos y héroes que nos ayuden a concebir nuestra realidad.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
Un diccionario nos dice: Existencia real y efectiva de algo. Pero nos deja en las mismas, ¿Qué es una existencia real? ¿Quién nos dice que es realidad y que es fantasía?
“En realidad todo puede ser posible o todo puede ser posible en la realidad”
Que ironía… cada quien percibe su realidad de las cosas, hoy en día vivimos en nuestros pequeños munditos de irrealidad (o fantasía). Cada quien ve lo que quiere ver.
Hemos llegado a pensar que cada uno de nosotros es el centro del universo, que es un héroe.
Pero quienes son los héroes en realidad, me parece que fueron dotados con superpoderes otorgados por los dioses para combatir una fuerza maligna o salvar a una damisela en peligro, incluso a todo un pueblo, una nación o al mundo entero.
Pero nadie le pregunto al héroe si quería hacerlo, nadie le dijo que iba a ser fácil que tal vez tuviera que sacrificar muchas cosas, incluso su propia vida para poder cumplir con el objetivo que se le ha encomendado.
La realidad del héroe es que es sacado de su mundo y lo ponen a cumplir un objetivo que tal vez tenga que ver con él, pero muchas veces era algo ajeno a su mundo, a él.
La literatura nos puede transportar a mundos que nunca antes se nos habían imaginado, mundos fantásticos, con varitas mágicas, trolls, soldados en formas de cartas de poker, sirenas, hadas que son princesas, incluso animales que hablan y se entienden con los seres humanos. Todo lo que la imaginación nos permita crear.
Hemos sido cortados por las mismas tijeras, los mismos miedos que aquejaban a nuestros antepasados lo siguen haciendo, como la lluvia.
Tenemos tanta tecnología pero eso no nos quita que cuando comienza a llover todos corremos como cucharas asustadas para buscar en donde refugiarse y bajamos la velocidad de los autos.
A nuestros antepasados les daban miedo todos los fenómenos naturales, no sabían que es lo que los había provocado, cuando algún hombre decidía enfrentarlo o hacer algo al respecto todos los demás lo miraban como un héroe.
Campbell pasa por todo tipo de mitos que nos llevan a sus héroes. A conocer sus historias, su aciertos y sus desaciertos, la cruda realidad que tuvieron que enfrentar para poder llegar hasta donde están.
Hoy en día los héroes ya no tienen superpoderes, ni capas y ya no enfrentan a terribles monstruos con miles de dientes y muchos tentáculos. Hoy nos enfrentamos a otro tipo de monstruos que nos atemorizan con sus reformas, leyes luchas en las cámaras donde trabajan.
Hemos progresado tecnológicamente, nuestras se han ido moldeando conforme nuestras sociedades avanzan, es nuestra tarea crear nuevos monstruos y héroes que nos ayuden a concebir nuestra realidad.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
Para ser novelista
Hace varios años, sentada en la banca de la escuela la maestra nos comenzaba a entregar los libros que ese mes nos correspondía leer, puso el mío en la banca de mala gana, ya casi era la hora de salir. Sonó el timbre, guarde el libro en mi mochila y salí disparada del salón.
Ese libro en especial estaba realmente grande, tenia 148 paginas, un poco disgustada decidí comenzar a leerlo, se trataba de la vida de un burro, la vida siempre lo trato mal, cuando llega a la adultez su vida da un giro y se queda en una granja donde todos lo cuidan y lo quieren.
(La verdad, después de tantos años, solo tengo pequeños recuerdos de aquella época.)
Ese fue mi primer acercamiento con las letras; al mes siguiente y el siguiente y el siguiente continué leyendo los libros que la escuela nos proporcionaba… desde entonces leo.
Al entrar a la SOGEM, llego un nuevo libro a mis manos, para ser novelista, de John Gardner.
Como la mayoría de los libros que son buenos, te deja zumbando sus ideas en la cabeza.
Me dejo pensando en que algo a lo cual yo tengo cierto temor, a leer en publico, a que critiquen tu obra y la hagan mierda, Lo hagas bien o lo hagas mal siempre van a criticar tu obra, siempre le van a encontrar algo, ya sea bueno o malo.
No hay que tener miedo al que dirán o el que van a pensar de ti, de todas formas la gente siempre va a hablar, hagas lo que hagas. Bueno o malo. Entonces para que privarse, hay que escribir lo que nos venga en gana.
Definitivamente no todos nacemos para ser escritores, nosotros que hemos privilegiados con eso hay que saber aprovecharlo y explotarlo al máximo, puede que al inicio no seamos tan buenos como quisiéramos, puede que en nuestra primera novela sea malísima, pero si nos dejamos vencer y trabajamos y trabajamos algún día pueda ser una gran novela o un buen trabajo literario.
Como todo libro hay cosas que te gusta y otras que no tanto, siento que como que te va diciendo que es lo que debes de hacer exactamente pero al final pues tu puedes elegir como lo vas a hacer.
Pienso que de nosotros va a depender como se va a ir desarrollando nuestro trabajo literario, no debemos dejar que nada nos apabulle y siempre debemos seguir adelante como escritores.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
Ese libro en especial estaba realmente grande, tenia 148 paginas, un poco disgustada decidí comenzar a leerlo, se trataba de la vida de un burro, la vida siempre lo trato mal, cuando llega a la adultez su vida da un giro y se queda en una granja donde todos lo cuidan y lo quieren.
(La verdad, después de tantos años, solo tengo pequeños recuerdos de aquella época.)
Ese fue mi primer acercamiento con las letras; al mes siguiente y el siguiente y el siguiente continué leyendo los libros que la escuela nos proporcionaba… desde entonces leo.
Al entrar a la SOGEM, llego un nuevo libro a mis manos, para ser novelista, de John Gardner.
Como la mayoría de los libros que son buenos, te deja zumbando sus ideas en la cabeza.
Me dejo pensando en que algo a lo cual yo tengo cierto temor, a leer en publico, a que critiquen tu obra y la hagan mierda, Lo hagas bien o lo hagas mal siempre van a criticar tu obra, siempre le van a encontrar algo, ya sea bueno o malo.
No hay que tener miedo al que dirán o el que van a pensar de ti, de todas formas la gente siempre va a hablar, hagas lo que hagas. Bueno o malo. Entonces para que privarse, hay que escribir lo que nos venga en gana.
Definitivamente no todos nacemos para ser escritores, nosotros que hemos privilegiados con eso hay que saber aprovecharlo y explotarlo al máximo, puede que al inicio no seamos tan buenos como quisiéramos, puede que en nuestra primera novela sea malísima, pero si nos dejamos vencer y trabajamos y trabajamos algún día pueda ser una gran novela o un buen trabajo literario.
Como todo libro hay cosas que te gusta y otras que no tanto, siento que como que te va diciendo que es lo que debes de hacer exactamente pero al final pues tu puedes elegir como lo vas a hacer.
Pienso que de nosotros va a depender como se va a ir desarrollando nuestro trabajo literario, no debemos dejar que nada nos apabulle y siempre debemos seguir adelante como escritores.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
lunes, 10 de noviembre de 2008
El Laberinto del Minotauro
Tenía el gastado tatuaje de un toro, estaba dibujado en lo que alguna vez fue un correoso pecho. Pero las mujeres y los excesos lo habían convertido en una bola de grasa libidinosa. Lo llamaban “El Minotauro”. Empezó como ratero de esquina, rodando entre las calles en lo que se consiguió un par de adictas con las cuales mercaba, hasta que se volvió chichifo. Le fue tan bien que puso un “teibol” llamado “El Laberinto”, y era famoso por tener muchos cuartos y muchas mujeres, con todo tipo de fantasías y de giros. Había de todo ahí dentro, putas, homosexuales, orgías, filias, de todo. Dicen que quien entraba ya nunca salía. Era famoso por los maratones de vicio. Uno, dos, hasta tres días duraban las fiestas ahí. Llenándose cada noche, el Minotauro se hizo de fama, y de poder. Tanto que todos los dueños de los otros negocios tenían que mandar a sus mejores prostitutas y a sus mejores gays cada nueve semanas. Literalmente, el Minotauro se los comía. Hasta los más pervertidos le tenían miedo a sus prácticas sexuales. Lo que el hacía no era humano. Se escuchaban primero gritos de placer en su cuarto oscuro, para volverse progresivamente alaridos de dolor y de terror. Nadie salía de ese cuarto, nadie. Además de un monstruo grotesco debido a su aspecto, se comentaba que las personas con las que el intimaba, nunca volvían a verse jamás. Ni por el laberinto ni por ningún otro lugar.
Esta situación lleno de odio a un bailarín amateur, al que por nombre apodaban “Deseo”. Y es que no había mujer que se resistiera a sus atributos. El padre de Deseo, harto de pagar con sus mejores mujeres al Minotauro a cambio de poder seguir en el negocio, pensaba cual sería una forma inteligente para deshacerse del Minotauro, que ya tantos negocios le había quitado.
Así que llegada la semana número nueve, Deseo decidió incluirse en el pedido para así poder llegar hasta el Laberinto y asesinar al Minotauro, sabiendo que necesitaría algún tipo de ayuda interna. Así pues y como por azares del destino, en una presentación conoció a Ariana, una desnudista joven y adicta, con la cual entabló una conversación que lo llevó a saber que ella trabajaba para el Minotauro, y al igual que el, lo despreciaba por haberla metido en aquel mundo de excesos.
Como el golpe de una aguja por la vena del brazo, Ariana quedo enamorada de Deseo, y se ofreció a darle las especificaciones de una salida de emergencia, para que una vez perpetuado el asesinato, pudieran escapar juntos. Como el Minotauro no era muy inteligente, y gracias al peculiar decorado del Laberinto, Ariana le dijo a Deseo que para encontrar dicha salida de emergencia, siguiera una serie de pistas hechas a base de la diminuta ropa interior de Ariana. Algo como hilos multicolores tirados en el piso, no serían coa extraña dentro del lugar, con tantas cosas tiradas por el piso, no era sospechoso.
Una vez llegada la nueva mercancía, el Minotauro pidió que le llevaran a todos a su cuarto oscuro. Una vez en la entrada, uno por uno fueron entrando, y los gritos sofocados invadían el pasillo por fuera. Todos pasaron por el umbral de la puerta a dicho cuarto, hasta que solo quedó Deseo. Una voz al interior bastante viciada, lo llamo por su nombre. Deseo entró sin miedo, tomó una daga que traía escondida entre sus botas negras, y acuchilló al Minotauro, que cayó al piso tan solo alumbrado por una tenue luz roja, la cual se confundía con la sangre derramada. Rápidamente Deseo salió corriendo, siguiendo ávidamente las pistas colocadas en los pasillos. Cuando sentía que no podía correr más, divisó una puerta verde al fondo de un largo pasillo, al atravesarla estaba Ariana, fumándose un cigarro. Con una breve sonrisa y antes de salir juntos de aquel infierno, conocido como el Laberinto, Deseo la tomó de la mano y mientras se iban le decía al oído; lo hice.
Esta situación lleno de odio a un bailarín amateur, al que por nombre apodaban “Deseo”. Y es que no había mujer que se resistiera a sus atributos. El padre de Deseo, harto de pagar con sus mejores mujeres al Minotauro a cambio de poder seguir en el negocio, pensaba cual sería una forma inteligente para deshacerse del Minotauro, que ya tantos negocios le había quitado.
Así que llegada la semana número nueve, Deseo decidió incluirse en el pedido para así poder llegar hasta el Laberinto y asesinar al Minotauro, sabiendo que necesitaría algún tipo de ayuda interna. Así pues y como por azares del destino, en una presentación conoció a Ariana, una desnudista joven y adicta, con la cual entabló una conversación que lo llevó a saber que ella trabajaba para el Minotauro, y al igual que el, lo despreciaba por haberla metido en aquel mundo de excesos.
Como el golpe de una aguja por la vena del brazo, Ariana quedo enamorada de Deseo, y se ofreció a darle las especificaciones de una salida de emergencia, para que una vez perpetuado el asesinato, pudieran escapar juntos. Como el Minotauro no era muy inteligente, y gracias al peculiar decorado del Laberinto, Ariana le dijo a Deseo que para encontrar dicha salida de emergencia, siguiera una serie de pistas hechas a base de la diminuta ropa interior de Ariana. Algo como hilos multicolores tirados en el piso, no serían coa extraña dentro del lugar, con tantas cosas tiradas por el piso, no era sospechoso.
Una vez llegada la nueva mercancía, el Minotauro pidió que le llevaran a todos a su cuarto oscuro. Una vez en la entrada, uno por uno fueron entrando, y los gritos sofocados invadían el pasillo por fuera. Todos pasaron por el umbral de la puerta a dicho cuarto, hasta que solo quedó Deseo. Una voz al interior bastante viciada, lo llamo por su nombre. Deseo entró sin miedo, tomó una daga que traía escondida entre sus botas negras, y acuchilló al Minotauro, que cayó al piso tan solo alumbrado por una tenue luz roja, la cual se confundía con la sangre derramada. Rápidamente Deseo salió corriendo, siguiendo ávidamente las pistas colocadas en los pasillos. Cuando sentía que no podía correr más, divisó una puerta verde al fondo de un largo pasillo, al atravesarla estaba Ariana, fumándose un cigarro. Con una breve sonrisa y antes de salir juntos de aquel infierno, conocido como el Laberinto, Deseo la tomó de la mano y mientras se iban le decía al oído; lo hice.
Animal totémico
Animal totémico
Cuando era pequeña mis pesadillas no dejaban que durmiera bien, en mis sueños siempre mataban a mi padre ante mis ojos, yo entraba a un laberinto por la mañana y para el anochecer aun no lograba salir, y cuando al fin lo conseguía lo primero que veía al salir era a mi padre amarrado en una silla estaba ya muy mal herido, casi a un grado de la inconsciencia yo trataba de correr hacia él, pero como siempre ocurre en los sueños por más que corría y corría nunca lograba avanzar nada, de pronto a lo lejos veía acercarse una silueta, nunca he logrado verla bien, siempre traía un cuchillo en la mano, se acerca hacia donde estaba mi padre y sin más ni más lo mataba, le pasaba el cuchillo por el estomago y yo veía que todas sus tripas se salían de su lugar, iban a dar al piso, ante mis ojos lo mataban y yo no podía hacer nada.
Cuando eres pequeña y le cuentas este tipo de sueños a “los grandes” ellos nunca te creen, dicen que solo es una pesadilla que pronto pasara que vuelvas a la cama e intentes dormir de nuevo.
Pero cuando volvía a mi cuarto veía la misma silueta borrosa que acababa de matar a mi padre en mis pesadillas.
Por aquellas épocas una prima llego a vivir a la casa, durante las primeras noches casi no tuve el sueño que me atormentaba, pero conforme avanzaron los días mi pesadilla volvía a retomar su fuerza y me volvía a torturar, mi prima se dio cuenta de que por las noches sufría mucho, había algo que perturbaba la pequeña mente de su prima.
Intento hablarme, preguntarme que es aquello que por las noches me azotaba y no me dejaba dormir.
Trate de explicarle mi sueño, pero cuando eres un niño de cómo unos seis años no sabes expresarte del todo bien, me entendió muy poco.
Esa noche pude dormir un poco más tranquila.
Al día siguiente cuando llegue de la escuela, me encontré con una grata sorpresa, había un obsequio para mí, pero no me dejaron abrirlo hasta que fuera la hora de dormir.
Era la primera vez en mucho tiempo que anhelaba que llegara la hora de dormir.
El reloj marcaba más o menos las nueve cuando ya tenia puesta mi pijama, ya habia cenado y mis dientes ya estaban lavados, estaba ansiosa por abrir el regalo, al fin me dejaron abrirlo, cuando lo abrí tuve una gran decepción, solo era un simple peluche blanco en forma de chango, me hubiera gustado que fuese otra cosa, pero bueno un nuevo juguete.
Lo acomode en mi cama y me dispuse a tener mi tormento de todas las noches, pero esa noche ocurrió algo diferente, mientras caminaba por el laberinto había una sombra que me ayudaba a caminar, Salí mucho antes del laberinto, pero lo demás continuaba igual.
En la mañana siguiente me sentía un poco más segura que de costumbre.
Conforme avanzaban las noches, mi pesadilla iba haciéndose cada vez menos tenebrosa, en uno de los últimos sueños que recuerdo que tuve en aquella época, mi chango de peluche me ayudaba a salir del laberinto temprano, mi padre aun no estaba golpeado y con su ayuda logre desatarlo y juntos, los tres, huimos de aquel lugar, poco a poco mi vida fue tomando su curso normal.
Han pasado los años y yo aun duermo con mi chango de peluche que me ayuda a enfrentar las pesadillas que parecen casi reales.
Pues porque de ese solo ha sido una pequeña temporada de pesadillas infantiles.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
Cuando era pequeña mis pesadillas no dejaban que durmiera bien, en mis sueños siempre mataban a mi padre ante mis ojos, yo entraba a un laberinto por la mañana y para el anochecer aun no lograba salir, y cuando al fin lo conseguía lo primero que veía al salir era a mi padre amarrado en una silla estaba ya muy mal herido, casi a un grado de la inconsciencia yo trataba de correr hacia él, pero como siempre ocurre en los sueños por más que corría y corría nunca lograba avanzar nada, de pronto a lo lejos veía acercarse una silueta, nunca he logrado verla bien, siempre traía un cuchillo en la mano, se acerca hacia donde estaba mi padre y sin más ni más lo mataba, le pasaba el cuchillo por el estomago y yo veía que todas sus tripas se salían de su lugar, iban a dar al piso, ante mis ojos lo mataban y yo no podía hacer nada.
Cuando eres pequeña y le cuentas este tipo de sueños a “los grandes” ellos nunca te creen, dicen que solo es una pesadilla que pronto pasara que vuelvas a la cama e intentes dormir de nuevo.
Pero cuando volvía a mi cuarto veía la misma silueta borrosa que acababa de matar a mi padre en mis pesadillas.
Por aquellas épocas una prima llego a vivir a la casa, durante las primeras noches casi no tuve el sueño que me atormentaba, pero conforme avanzaron los días mi pesadilla volvía a retomar su fuerza y me volvía a torturar, mi prima se dio cuenta de que por las noches sufría mucho, había algo que perturbaba la pequeña mente de su prima.
Intento hablarme, preguntarme que es aquello que por las noches me azotaba y no me dejaba dormir.
Trate de explicarle mi sueño, pero cuando eres un niño de cómo unos seis años no sabes expresarte del todo bien, me entendió muy poco.
Esa noche pude dormir un poco más tranquila.
Al día siguiente cuando llegue de la escuela, me encontré con una grata sorpresa, había un obsequio para mí, pero no me dejaron abrirlo hasta que fuera la hora de dormir.
Era la primera vez en mucho tiempo que anhelaba que llegara la hora de dormir.
El reloj marcaba más o menos las nueve cuando ya tenia puesta mi pijama, ya habia cenado y mis dientes ya estaban lavados, estaba ansiosa por abrir el regalo, al fin me dejaron abrirlo, cuando lo abrí tuve una gran decepción, solo era un simple peluche blanco en forma de chango, me hubiera gustado que fuese otra cosa, pero bueno un nuevo juguete.
Lo acomode en mi cama y me dispuse a tener mi tormento de todas las noches, pero esa noche ocurrió algo diferente, mientras caminaba por el laberinto había una sombra que me ayudaba a caminar, Salí mucho antes del laberinto, pero lo demás continuaba igual.
En la mañana siguiente me sentía un poco más segura que de costumbre.
Conforme avanzaban las noches, mi pesadilla iba haciéndose cada vez menos tenebrosa, en uno de los últimos sueños que recuerdo que tuve en aquella época, mi chango de peluche me ayudaba a salir del laberinto temprano, mi padre aun no estaba golpeado y con su ayuda logre desatarlo y juntos, los tres, huimos de aquel lugar, poco a poco mi vida fue tomando su curso normal.
Han pasado los años y yo aun duermo con mi chango de peluche que me ayuda a enfrentar las pesadillas que parecen casi reales.
Pues porque de ese solo ha sido una pequeña temporada de pesadillas infantiles.
A. Mabel Salmeròn Puente 1997
domingo, 9 de noviembre de 2008
Caìn y Abel
Caín y Abel
El Señor les pidió a Caín y Abel que le hicieran una ofrenda, los dos hermanos encantados aceptaron.
Muy temprano a la mañana siguiente se dispusieron a buscar el mejor lugar para poner el altar.
Después de caminar y buscar por largo rato se sintieron cansados,
-hay que descansar por unos instantes-
El sol estaba en lo más alto, era agotador, se acomodaron al pie de un árbol para refrescarse y al poco rato se quedaron dormidos.
Cuando despertaron el sol ya se estaba ocultando, vieron que los rayos del sol se reflejaban en un lago, nunca antes lo habían visto, era una vista muy hermosa, se alegraron y decidieron que ahí era el lugar perfecto para poner la ofrenda.
Decidieron entonces que seria bueno hacer una sola ofrenda para que no hubiera resentimientos entre hermanos.
Tenían todo listo para la ofrenda, el vino, las crías primogénitas de sus ovejas, los mejores frutos. Todo estaba en su lugar, solo esperaban a que llegara El Señor para que pudiera verla.
El sol era agotador, se sentaron debajo de los árboles para refrescarse y esperar a que El Señor llegara, voltearon a ver su ofrenda, estaban satisfechos de ella, había sido el mejor trabajo que habían hecho juntos, se abrazaron, estaban orgullosos de haber trabajo juntos, se sentaron y vieron que una botella de vino había sobrado, al igual que al día anterior el calor era insoportable, decidieron entonces que un traguito para refrescarse no les caería mal…
Un trago para Caín, otro para Abel, un trago para Caín, otro para Abel, y de trago en trago la botella se fue acabando, jamás en su vida habían bebido, nunca se habían sentido así.
Ya tenían mucho tiempo esperando y El Señor no llegaba, decidieron entonces ir a buscarlo, se sentían muy alegres, iban abrazados y cantando, ya andando por el camino Abel resbalo, Caín ayudo a levantarlo, a lado del camino había una vara y la tomaron para poder caminar para no volver a resbalarse, rieron de nuevo y siguieron andando, cantaban y cantaban, daban gracias por haber sido hermanos, Abel volvió a resbalar y cayo al piso,
Caín riéndose un poco le dijo que se levantara, le tendió el brazo para que se levantara, pero Abel no se movió, Caín un poco desconcertado se acerco al cuerpo inerte, vio que un pequeño charco de sangre escurría detrás de él, se quedo atónito, por el susto se le bajo la borrachera y comenzó a llorar al ver que su hermano estaba muerto, se lamentaba cuando Dios se acercaba por el camino, Caín al verlo se escondió detrás de unos matorrales que estaban por ahí.
Dios vio la terrible escena, pensó entonces cuales eran las posibles situaciones que podían haber ocurrido ahí, llego a la concusión de que Abel había matado a su hermano, se sentía celoso, siempre se había quejado de que a Abel lo querían mucho más.
<>
Cuando al fin encontró a Caín le pregunto por su hermano.
Caín se sentía muy triste y herido, le contesto Dios de una forma que nunca antes lo había hecho.
- ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?"
Dios dijo -¿Qué has hecho? La sangre derramada de tu hermano pide justicia, de ahora en adelante la tierra estará maldita por causa del pecado de Caín, ahora cada vez que siembres la tierra esta se acordara de la injusticia.
Abel sintiéndose mal por la muerte de su hermano huyo desconsolado para nunca volver.
A. Mabel Salmeròn puente 1997
El Señor les pidió a Caín y Abel que le hicieran una ofrenda, los dos hermanos encantados aceptaron.
Muy temprano a la mañana siguiente se dispusieron a buscar el mejor lugar para poner el altar.
Después de caminar y buscar por largo rato se sintieron cansados,
-hay que descansar por unos instantes-
El sol estaba en lo más alto, era agotador, se acomodaron al pie de un árbol para refrescarse y al poco rato se quedaron dormidos.
Cuando despertaron el sol ya se estaba ocultando, vieron que los rayos del sol se reflejaban en un lago, nunca antes lo habían visto, era una vista muy hermosa, se alegraron y decidieron que ahí era el lugar perfecto para poner la ofrenda.
Decidieron entonces que seria bueno hacer una sola ofrenda para que no hubiera resentimientos entre hermanos.
Tenían todo listo para la ofrenda, el vino, las crías primogénitas de sus ovejas, los mejores frutos. Todo estaba en su lugar, solo esperaban a que llegara El Señor para que pudiera verla.
El sol era agotador, se sentaron debajo de los árboles para refrescarse y esperar a que El Señor llegara, voltearon a ver su ofrenda, estaban satisfechos de ella, había sido el mejor trabajo que habían hecho juntos, se abrazaron, estaban orgullosos de haber trabajo juntos, se sentaron y vieron que una botella de vino había sobrado, al igual que al día anterior el calor era insoportable, decidieron entonces que un traguito para refrescarse no les caería mal…
Un trago para Caín, otro para Abel, un trago para Caín, otro para Abel, y de trago en trago la botella se fue acabando, jamás en su vida habían bebido, nunca se habían sentido así.
Ya tenían mucho tiempo esperando y El Señor no llegaba, decidieron entonces ir a buscarlo, se sentían muy alegres, iban abrazados y cantando, ya andando por el camino Abel resbalo, Caín ayudo a levantarlo, a lado del camino había una vara y la tomaron para poder caminar para no volver a resbalarse, rieron de nuevo y siguieron andando, cantaban y cantaban, daban gracias por haber sido hermanos, Abel volvió a resbalar y cayo al piso,
Caín riéndose un poco le dijo que se levantara, le tendió el brazo para que se levantara, pero Abel no se movió, Caín un poco desconcertado se acerco al cuerpo inerte, vio que un pequeño charco de sangre escurría detrás de él, se quedo atónito, por el susto se le bajo la borrachera y comenzó a llorar al ver que su hermano estaba muerto, se lamentaba cuando Dios se acercaba por el camino, Caín al verlo se escondió detrás de unos matorrales que estaban por ahí.
Dios vio la terrible escena, pensó entonces cuales eran las posibles situaciones que podían haber ocurrido ahí, llego a la concusión de que Abel había matado a su hermano, se sentía celoso, siempre se había quejado de que a Abel lo querían mucho más.
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Cuando al fin encontró a Caín le pregunto por su hermano.
Caín se sentía muy triste y herido, le contesto Dios de una forma que nunca antes lo había hecho.
- ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?"
Dios dijo -¿Qué has hecho? La sangre derramada de tu hermano pide justicia, de ahora en adelante la tierra estará maldita por causa del pecado de Caín, ahora cada vez que siembres la tierra esta se acordara de la injusticia.
Abel sintiéndose mal por la muerte de su hermano huyo desconsolado para nunca volver.
A. Mabel Salmeròn puente 1997
Cosa Totémica (No es animal)
Para los que no me conocen les da igual, siempre igual. Soy solo un vago, sin oficio ni beneficio, mal hablado, feo, y muy extremista. Para mí la muerte siempre ha sido emblemática. Y me ha acompañado en los últimos dos meses. He visto a tres personas muertas en lo que va del último mes. Dos parientes míos, y un desconocido después conocido. Allí estaba yo, con mi novia sobre la cama y algo de tentación en el ambiente. No quiso hacerlo, las mujeres siempre tienen un sexto sentido. Por algo no quiso hacerlo esa tarde. Poco después de la frustrante negación, escuché como mi familia llegó precipitadamente a la sala del piso de abajo. Escuché llorar a mi madre, realmente desconsolada. Recordé que una de mis tías, llamada Amparo, había estado hospitalizada desde hace un mes más o menos, por causa de un derrame cerebral, llevaba ya muchos días con zondas en la cabeza, en la boca, en la nariz. Con pañal de adulto y medio cerebro a la vista de los doctores que ya de plano la habían desahuciado. Recordé eso, y aseguré a mi novia que esa sería seguramente la causa del llanto de mi madre. Al bajar vi a mi hermano mayor, tratando de controlar la histeria de mi madre; “Luis Rey está muerto”, fueron las palabras que se quedaron grabadas en mi mente acerca de ese suceso. Luis Rey, mi tío, hermano de Amparo. El mismo que en año nuevo vino a mi casa completamente ebrio, drogado y exaltado. Provocando a mi padre y culpándolo de ser egoísta por no darle trabajo como laminero. Gritándole a mi padre que al estar muerto mi abuelo, él tenía la obligación de mantenerlo. Ese día mi hermana perdió el control y se puso completamente fuera de juicio, tuvieron que detenerla entre mi madre, mi otra hermana y yo. Discutía con mi tío - ya déjanos en paz – gritaba ella. La bofetada que tuve que darle no sirvió para regresarla a sus cabales, más bien para que me pusiera la espinilla morada. Nada más. Él, ese mismo tío, el que robaba a mis parientes, el que le fanfarroneaba a los policías con una credencial de prensa vencida. El mismo que me pidió cincuenta pesos y nunca me los regresó. Ahora, está muerto. Le metieron dos balas de nueve milímetros por la nuca. La autopsia reveló que estaba atascado de cocaína y alcohol. Lo encontraron por San Lorenzo Totolinga, la una de las colonias más horribles de Naucalpan. Era él, por el cual mi madre lloraba desconsolada. Mi padre al ser el mayor tenía que darse aires de fuerte. Ha sido la única vez que lo he visto llorar. Lloraba mientras mi abuela se despedazada dando alaridos que me serán difícil olvidar. Afortunadamente, al mandarnos a reconocer el cadáver, solamente los familiares directos pueden entrar a la morgue. Pasó mi tío Carlos. Fumé demasiado esa noche. Fue larga. Verlo ahí, recostado en el féretro, inerte, ya sin vida, fue inevitable no pensar en la muerte. Dormir fuera del velatorio en un auto de carga. Hasta esperar el amanecer y ver como la familia entera se desmorona. Seguir el ataúd y tratar de poner cara de fuerte, cuando en realidad yo me estaba haciendo mierda.
Después de esa ocasión, supe que la muerte nos ronda, que nos acecha. Y no siniestramente como en un cuento de Poe. Nos acecha de manera real, tangible. No podemos evitar que las cosas terminen, porque son el comienzo de lo que viene.
Pocos días después, es curioso ahora que lo recuerdo, mi novia tampoco quiso hacer el amor ese día. Las mujeres presienten. Iba llegando a casa, cuando tuve que mandar a mi novia en taxi porque mi tía había muerto. Después de estar sesenta días en estado vegetativo, un infarto cerebral acabo con su sufrimiento. No fue agradable para mí ver los restos de hilo y carne que adornaban su cabeza. Aunque su cuerpo lucía tranquilo, no pude evitar pensar en el dolor y sufrimiento que representa el estar postrado en una cama, sin poder comer, hablar, llorar, reír o hacer cualquier cosa, ¡cualquier cosa!
Finalmente, el tercero. Curioso que de nuevo entra mi novia en escena. Regresaba de dejarla en su hogar cuando mi hermano, que jugaba el papel de dama de compañía esa noche, me sugirió pasar por unos cigarrillos al “Oxxo”, yo acepte ir por los cigarros, pero no a ese lugar, con una vez que me asaltaron me basto para no querer regresar. Sugerí entonces ir por otros a otro local, pero al tomar una vuelta “U” en rojo, pasaron algunos segundos y un choque sin frenos ocurrió tras nosotros. De no habernos pasado el semáforo, el golpe hubiera quedado en mi lado del coche, y no sé que hubiera pasado. Al frenar nosotros corrimos hacía los autos chocados, una combi y un auto compacto. Del auto compacto solo yacía el cadáver de un vecino al cual no reconocí en ese momento, solo vi un cuerpo sin vida atrapado entre los fierros del coche. No vale la pena entrar en detalle de cómo llego la gente, la policía, la chusma. De cómo rompí el parabrisas con el bastón de nuestro auto, de cómo me pregunto si no me tocaba, si hay un destino o si la vida solo es una tirada de dados.
Por estos pequeños detalles. Creo que no tengo animal totémico. Tengo un símbolo, un escudo. La muerte. Para mí la muerte es lo más real, lo más verosímil y lo único seguro en está vida. Es algo con lo que yo me identifico, algo que considero cíclico. Todo tiene un principio y un final. Todo nace y todo muere. No tengo mucho que decir al respecto, sería redundar en lo mismo, creo que la muerte también es simple, lo complicado es lo que viene a posteriori, y finalmente, la única forma de evadir a la muerte, es inmortalizarse de alguna manera. Espero que las letras me ayuden en eso.
Después de esa ocasión, supe que la muerte nos ronda, que nos acecha. Y no siniestramente como en un cuento de Poe. Nos acecha de manera real, tangible. No podemos evitar que las cosas terminen, porque son el comienzo de lo que viene.
Pocos días después, es curioso ahora que lo recuerdo, mi novia tampoco quiso hacer el amor ese día. Las mujeres presienten. Iba llegando a casa, cuando tuve que mandar a mi novia en taxi porque mi tía había muerto. Después de estar sesenta días en estado vegetativo, un infarto cerebral acabo con su sufrimiento. No fue agradable para mí ver los restos de hilo y carne que adornaban su cabeza. Aunque su cuerpo lucía tranquilo, no pude evitar pensar en el dolor y sufrimiento que representa el estar postrado en una cama, sin poder comer, hablar, llorar, reír o hacer cualquier cosa, ¡cualquier cosa!
Finalmente, el tercero. Curioso que de nuevo entra mi novia en escena. Regresaba de dejarla en su hogar cuando mi hermano, que jugaba el papel de dama de compañía esa noche, me sugirió pasar por unos cigarrillos al “Oxxo”, yo acepte ir por los cigarros, pero no a ese lugar, con una vez que me asaltaron me basto para no querer regresar. Sugerí entonces ir por otros a otro local, pero al tomar una vuelta “U” en rojo, pasaron algunos segundos y un choque sin frenos ocurrió tras nosotros. De no habernos pasado el semáforo, el golpe hubiera quedado en mi lado del coche, y no sé que hubiera pasado. Al frenar nosotros corrimos hacía los autos chocados, una combi y un auto compacto. Del auto compacto solo yacía el cadáver de un vecino al cual no reconocí en ese momento, solo vi un cuerpo sin vida atrapado entre los fierros del coche. No vale la pena entrar en detalle de cómo llego la gente, la policía, la chusma. De cómo rompí el parabrisas con el bastón de nuestro auto, de cómo me pregunto si no me tocaba, si hay un destino o si la vida solo es una tirada de dados.
Por estos pequeños detalles. Creo que no tengo animal totémico. Tengo un símbolo, un escudo. La muerte. Para mí la muerte es lo más real, lo más verosímil y lo único seguro en está vida. Es algo con lo que yo me identifico, algo que considero cíclico. Todo tiene un principio y un final. Todo nace y todo muere. No tengo mucho que decir al respecto, sería redundar en lo mismo, creo que la muerte también es simple, lo complicado es lo que viene a posteriori, y finalmente, la única forma de evadir a la muerte, es inmortalizarse de alguna manera. Espero que las letras me ayuden en eso.
EUGENE EL SAPO

He aquí la historía de Eugene: un sapo. Un sapo además muy millonario, y, además, ciego. Eugene se quedó ciego hace poco cuando inspeccionaba en su fábrica de pegoste, en la cual trabajan arañas, libélulas, larvas y demás animalillos viscosos. Eugene descubrió un mosquito aún vivo en una telaraña y ¡Pum! De repente el mosquito le pico en un ojo, luego en otro y lo dejó ciego. Eugene quiso llorar pero ya no tenía ojos para llorar siquiera, así que se resignó a compartir su pena con su esposa Marla, la rana, y su amiga y brazo derecho Mona, la libélula.
-Tengo una prima, Artasia, que puede ayudarte- dijo sonriendo- ella es un hada, y he escuchado que cura todos los males… deja le llamo por teléfono-. Así que Mona llamo desde su telepatimóvil (que no se llamaba así precisamente por estar en las patas, aunque lo estaba), y después de unos minutos de hablar con su prima Artasia les dijo a sus amigos – ¡Lo he conseguido! Ella vendrá y no sólo eso, si no que traerá un par de ojos- y ahí la carita de la feliz libélula se descompuso un poco- pero lo que tal vez no te guste es que… tu sabes que las hadas no trabajan usualmente con los animales e insectos… son seres muy especiales… sin embargo, por el cariño que me tiene, ella ha accedido, accedio a darte un par de ojos… pero exigió a cambio… tu fortuna- dijo quedito Mona, y los ojos de Marla se abrieron tan grandes como les fue posible, y al voltear a ver a su marido, que no era capaz ni de hacer el mismo gesto, le dio tal pena que le dijo – Querido, es más importante que seas aquel sapo que eras antes, un sapo feliz. Eso no puedes comprarlo, anda…- Y Marla lo besó con ternura en esos enormes parpados cerrados de sapo. Entonces, el señor sapo Eugene, pensando que podría volver a armar todo desde abajo como antes, accedió.
El martes siguiente Eugene se había preparado para la llegada del hada. Se sabía que el trato era que estuviera sólo en su recámara y ella entraría por la ventana, entonces, Eugene le daría en un saco con toda su fortuna y el hada le daría a cambio sus nuevos ojos.
No muy lejos de ahí estaba el sapo Parcon, a quien le mataba de envidia pensar en la fortuna de Eugene desde siempre, y quien se había enterado del incidente y de los planes de Eugene por medio de un hueco que hizo en una de las paredes de la recamara del millonario sapo. Así que fue con Mona, la libélula, para cobrarle un favor que le debía hace tiempo – Tu, vas a pagarme hoy aunque no quieras- le dijo dejando salir una peste a moscas podridas de su verde bocota- tu sabes que un día te liberé de esta boca y prometiste hacer lo que fuera en el momento en que lo requiriese, este es el día- ordenó. Pero el Sapo quería que Mona le ayudara a entrar a casa de Eugene para quitarle su dinero, y, de verdad Mona no se sentía capaz de hacer eso. Sin embargo una promesa era una promesa.
Entró el sapo por la puerta fingiendo ser el hada -¿No ibas a entrar por la ventana? preguntó Eugene, y Parcon con voz fingida le ordenó callarse, pues un hada, decía el, hacía lo que ella quisiera y nadie tenia que preguntar nada. Eugene dudó, pues ni se escuchaba ni se percibía como un hada, pero al tocar las alas de Mona, pegada a la espalda de Parcon, le otorgó el dinero. – En la noche abrirás los ojos- dijo Parcon y Eugene sonrió. Parcon salio feliz de la casa y Mona fue a llorar en cuanto pudo a orillas del estanque.
El hada entró a la casa poco tiempo después, por la ventana. Le dijo que traía sus ojos y al preguntar por el saco, Eugene la llamó farsante, y le contó que el hada ya había llegado antes y había llevado consigo el saco. El hada, sintiéndose agredida salió volando de ahí enseguida, muy molesta y aventó los ojos al estanque molesta.
Sobre el río vio debajo a su prima y le quiso ira a contar sobre el horrible incidente con el sapo. – No vuelvas a pedirme jamás un favor así de nuevo, ese tipo es un patán- le dijo- ¡Quiso mentirme! Seguramente su avaricia no le permitió soltar su fortuna- y no pudo continuar por el imprevisto llanto de su prima, seguido por la explicación de lo que había ocurrido. Así que el hada muy apenada, contó que había tirado los ojos al río, pero que cumpliría aún así la oferta, iría por ellos a su casa y regresaría, mientras la libélula iría a casa de Eugene.
La libélula le contó todo a Eugene quien se aventó al agua a buscar sus ojos sin poder Mona discutir en ello. La libélula fue a buscar ayuda, pero Eugene ya estaba lejos cuando regresó. Nadie supo de él, y por más que lo buscaron parecía que el sapo ciego se había perdido en la profundidad del estanque.
El hada, de camino de regreso, vio a un horrendo sapo pelear por arrastrar un sapo de camino y se precipitó hacia él. Le quitó el saco y, castigándolo, lo convirtió en un mosquito. Después siguió su camino hacia el estanque, donde todos buscaban al sapo perdido, que hasta la mañana siguiente salió con los ojos puestos del estanque.
-Pero… ¿Cómo? ¿Qué ha sucedido?- decía Marla, besándole la verrugosa de la cabeza con gran felicidad.-Me he peleado con un enorme monstruo toda la noche- dijo- el me gritó que si buscaba unos ojos y me los ofreció a cambio ganarle en una pelea-. Todo el estanque escuchaba maravillado la historia –Yo acepté y peleamos hasta el amanecer. Después me dijo que admiraba mi valentía y me dio los ojos que me había traído el hada diciendo que con esos ojos podría ver el peligro-.
El hada, maravillada con la historia le regresó el gran saco al Eugene, quien al ver que un mosquito se acercaba a toda prisa al hada, se lo embullo de un bocado, pescándolo con la lengua viscosa.
Desde ese día el estanque fue un feliz lugar para vivir, donde nunca hubo ningún problema, por que Eugene siempre avisaba el peligro antes que ocurriera.
Narcisa
Leonardo Bastida Aguilar
La espesura del vapor de agua asemejaba a los bosques nebulosos de las altas montañas. Montserrat colocó su mano sobre el espejo y le comenzó a limpiar. Envuelta en una toalla rosa, se miro rápidamente por medio de él. Desanudó su toalla. Subió una pierna sobre el borde de la tina y pasó suavemente su toalla. Inmediatamente bajo una pierna y subió la otra. Volvió a enrollarse dentro de su toalla.
El vapor comenzaba a diluirse, Montserrat volvió a mirar hacia el espejo, observó fijamente y se acercó lentamente. Limpió la poca brisa restante en el espejo. Se detuvó y miró fijamente. Su mano tocó su rostro, paso su dedo pulgar por sus labios, hizo un gesto sensual y rió. Su dedo bajo irremediablemente hasta llegar al borde de su redondo seno. Lo quito rápidamente, más la curiosidad la venció una vez más. Pasó el dedo sobre la toalla a la altura de su seno derecho. Frotó.
Intentó alejarse del espejo más algo le atraía a permanecer de pie frente a él. Su dedo inconscientemente regresó a su seno, colocó una mano sobre el lavabo y el dedo comenzó a frotar y frotar el seno. Después se sumo otro dedo y uno más hasta que su mano entera acariciaba su seno. Comenzó a tocar su otro seno. Primero de manera lenta y suave, después con mayor frenesí hasta tocar los dos de manera simultánea.
Sólo desató su toalla y la dejo caer. Una de sus manos froto su estomago lentamente hasta bajar a aquella zona de protuberancias y éxtasis. Sus dedos navegaron entre el mar de tempestuosos bellos húmedos que cubren el acceso a la fuente del desbalago y el placer intenso.
Gemidos, ¡aaah!, largos suspiros ¡aaa!, un ligero vaivén de las caderas, ojos celestiales cerrados, , respiración excitada, mejillas rojas, pezones firmes, manos inquietas, senos rojos, un dedo, dos dedos ¡aaah! ¡aaah! ¡aaaaah! ¡aaa! ¡uuff!
Montserrat limpió su sudor con la toalla, no quiso cubrirse, miro una vez más el espejo, acerco su rostro y dio un beso a su reflejo en el espejo.
La espesura del vapor de agua asemejaba a los bosques nebulosos de las altas montañas. Montserrat colocó su mano sobre el espejo y le comenzó a limpiar. Envuelta en una toalla rosa, se miro rápidamente por medio de él. Desanudó su toalla. Subió una pierna sobre el borde de la tina y pasó suavemente su toalla. Inmediatamente bajo una pierna y subió la otra. Volvió a enrollarse dentro de su toalla.
El vapor comenzaba a diluirse, Montserrat volvió a mirar hacia el espejo, observó fijamente y se acercó lentamente. Limpió la poca brisa restante en el espejo. Se detuvó y miró fijamente. Su mano tocó su rostro, paso su dedo pulgar por sus labios, hizo un gesto sensual y rió. Su dedo bajo irremediablemente hasta llegar al borde de su redondo seno. Lo quito rápidamente, más la curiosidad la venció una vez más. Pasó el dedo sobre la toalla a la altura de su seno derecho. Frotó.
Intentó alejarse del espejo más algo le atraía a permanecer de pie frente a él. Su dedo inconscientemente regresó a su seno, colocó una mano sobre el lavabo y el dedo comenzó a frotar y frotar el seno. Después se sumo otro dedo y uno más hasta que su mano entera acariciaba su seno. Comenzó a tocar su otro seno. Primero de manera lenta y suave, después con mayor frenesí hasta tocar los dos de manera simultánea.
Sólo desató su toalla y la dejo caer. Una de sus manos froto su estomago lentamente hasta bajar a aquella zona de protuberancias y éxtasis. Sus dedos navegaron entre el mar de tempestuosos bellos húmedos que cubren el acceso a la fuente del desbalago y el placer intenso.
Gemidos, ¡aaah!, largos suspiros ¡aaa!, un ligero vaivén de las caderas, ojos celestiales cerrados, , respiración excitada, mejillas rojas, pezones firmes, manos inquietas, senos rojos, un dedo, dos dedos ¡aaah! ¡aaah! ¡aaaaah! ¡aaa! ¡uuff!
Montserrat limpió su sudor con la toalla, no quiso cubrirse, miro una vez más el espejo, acerco su rostro y dio un beso a su reflejo en el espejo.
Seis, seis, seis
Leonardo Bastida Aguilar
“La literatura sólo vive si se propone objetos desmesurados, incluso mas allá de toda posibilidad de realización” Italo Calvino
Seis propuestas para el nuevo milenio, seis opciones para refrescar la literatura del siglo XXI, seis conceptos sobre los cuales reflexionar acerca de la tarea del escritor.
El nuevo milenio implica un grato para la literatura y por ende, para el arte de escribir. Nuevas tecnologías y la preponderancia de la imagen ante la escritura han provocado que el escritor del siglo XXI adquiera nuevas tareas.
El arte de la escritura no es una novedad en la historia de la humanidad, por el contrario, desde la época remota de pueblos como el babilonio u otros que a través del uso de tablillas de arcilla y escritura cuneiforme registraban hechos o registraban inventarios de lo que poseían.
Cuando los mitos se comenzaron a plasmar, como en el caso del de Gilgamesh o posteriormente los de la Ilíada y la Odisea, es cuando se inicia la tradición literaria propia.
Desde aquellos momentos hasta hoy en día han acontecido un sinfín de hechos fundamentales para la literatura, han surgido movimientos, vanguardias y escritores que cada determinado tiempo
Sin embargo, hay aspectos que prevalecen o que han permitido a la literatura dar pasos firmes. Italo Calvino nos propone seis aspectos para auxiliar al escritor a un mejor desenvolvimiento de sus tareas narrativas.
Por medio de la levedad se evita la pesadez, a través de la rapidez se narra lo esencial, lo preponderante, bajo la exactitud el escritor no pierde el camino por el que quiere llevar su historia, la visibilidad para que cada imagen literaria sea una fotografía, multiplicidad para entretejer historias de manera artesanal.
Para Calvino escribir implica una combinatoria de todos estos factores con el fin de aprovechar elementos que se han desarrollado en distintas etapas de la historia de la literatura y que perviven gracias a su efectividad.
El profético seis, seis, seis en la tradición católica es un indicador del final, del Apocalipsis, por medio de las propuestas de Italo Calvino, es posible percibir que es necesario un final de muchas cosas y muchos vicios dentro de la literatura para comenzar a elaborar esa literatura del siglo XXI que le exige al escritor una devoción hacia su trabajo y el arte de hilar palabras. “…desde el momento en que empieza a escribir; la palabra escrita es la que cuenta: primero como búsqueda de un equivalente de la imagen visual, después como desarrollo coherente de la impostación estilística inicial, y poco a poco se adueña del terreno” (Italo Calvino).
“La literatura sólo vive si se propone objetos desmesurados, incluso mas allá de toda posibilidad de realización” Italo Calvino
Seis propuestas para el nuevo milenio, seis opciones para refrescar la literatura del siglo XXI, seis conceptos sobre los cuales reflexionar acerca de la tarea del escritor.
El nuevo milenio implica un grato para la literatura y por ende, para el arte de escribir. Nuevas tecnologías y la preponderancia de la imagen ante la escritura han provocado que el escritor del siglo XXI adquiera nuevas tareas.
El arte de la escritura no es una novedad en la historia de la humanidad, por el contrario, desde la época remota de pueblos como el babilonio u otros que a través del uso de tablillas de arcilla y escritura cuneiforme registraban hechos o registraban inventarios de lo que poseían.
Cuando los mitos se comenzaron a plasmar, como en el caso del de Gilgamesh o posteriormente los de la Ilíada y la Odisea, es cuando se inicia la tradición literaria propia.
Desde aquellos momentos hasta hoy en día han acontecido un sinfín de hechos fundamentales para la literatura, han surgido movimientos, vanguardias y escritores que cada determinado tiempo
Sin embargo, hay aspectos que prevalecen o que han permitido a la literatura dar pasos firmes. Italo Calvino nos propone seis aspectos para auxiliar al escritor a un mejor desenvolvimiento de sus tareas narrativas.
Por medio de la levedad se evita la pesadez, a través de la rapidez se narra lo esencial, lo preponderante, bajo la exactitud el escritor no pierde el camino por el que quiere llevar su historia, la visibilidad para que cada imagen literaria sea una fotografía, multiplicidad para entretejer historias de manera artesanal.
Para Calvino escribir implica una combinatoria de todos estos factores con el fin de aprovechar elementos que se han desarrollado en distintas etapas de la historia de la literatura y que perviven gracias a su efectividad.
El profético seis, seis, seis en la tradición católica es un indicador del final, del Apocalipsis, por medio de las propuestas de Italo Calvino, es posible percibir que es necesario un final de muchas cosas y muchos vicios dentro de la literatura para comenzar a elaborar esa literatura del siglo XXI que le exige al escritor una devoción hacia su trabajo y el arte de hilar palabras. “…desde el momento en que empieza a escribir; la palabra escrita es la que cuenta: primero como búsqueda de un equivalente de la imagen visual, después como desarrollo coherente de la impostación estilística inicial, y poco a poco se adueña del terreno” (Italo Calvino).
Entre héroes y mitos
Leonardo Bastida Aguilar
Odiseo cruzó el mundo antiguo para regresar a Itaca mientras su mujer tejía y destejía suéteres. Enfrentó a cíclopes, sirenas, visitó el mundo de los muertos y pudo por fin regresar.
La guerra de Troya surge tras el rapto de Helena e incitó al mundo antiguo a llevar a cabo una de las más grandes batallas de aquella época. El Mio Cid y Pelayo han sido inmortalizados en España por su fiereza dentro de las batallas. Asterix es uno de los grandes héroes de Francia. Un sin fin de caballeros medievales conquistaron reinos y se casaron con las princesas más hermosas.
Un día llegó un barbado hombre rubio a las costas yucatecas y logró derrumbar a uno de los más grandes imperios de América construido sobre el islote donde se paró sobre un nopal un águila devorando una serpiente.
Todas estas anécdotas, todos estos hechos nadie los puede negar, se ha escrito un sin fin de libros, se han realizado análisis, e incluso muchos de ellos han sido retomados en las “historias nacionales” de algunos países.
El mito y el héroe mítico son una de las primeras formas en que el ser humano comenzó a explicar su entorno. ¿Cómo explicar que llueve? ¿Cómo surgió el fuego? ¿Por qué pelear por la princesa más bella del mundo antiguo?
La única explicación posible es a través de los mitos, de hechos alegóricos que dentro de un sinnúmero de alegorías encierran las más grandes verdades. La mano de ese dios que movía las nubes era el viento. Prometeo tomó el fuego de algún árbol incendiado por un rayo, sólo que nadie se atrevió antes a hacerlo.
Los mitos han sido tan trascendentes para la humanidad que se han preservado, muchos de ellos nos han llegado por medio de escritos o fueron retomados para seguir dando sentido a nuestro mundo. ¿Acaso alguien se ha preguntado como fue realmente la conquista de México? ¿Realmente confundieron a Cortés con Quetzalcoatl?
Tanto el texto de Campbell como el de muchos otros estudiosos de los mitos muestra esa continuidad de mitos, esa naturaleza del ser humano de tener que relatar lo que le ha sucedido o ha visto en su experiencia por el mundo.
Muchas veces se ha considerado al mito como algo arcaico o alejado a nuestros “tiempos posmodernos” que parecen ser un mito más, y dejamos de asombrarnos de lo que pasa en el mundo, ¿Quién se detiene a mirar el cielo?
Los mitos, como lo expone Campbell y otros autores como Mircea Eliade o Levi Strauss, están implícitos en la sociedad, antigua o contemporánea, son un rasgo humano que da pie a muchas otras derivaciones del conocimiento y del desarrollo artístico por lo que no debemos olvidar que somos seres humanos y estamos entre mitos y héroes. (Si no ¿Para qué escribir).
Odiseo cruzó el mundo antiguo para regresar a Itaca mientras su mujer tejía y destejía suéteres. Enfrentó a cíclopes, sirenas, visitó el mundo de los muertos y pudo por fin regresar.
La guerra de Troya surge tras el rapto de Helena e incitó al mundo antiguo a llevar a cabo una de las más grandes batallas de aquella época. El Mio Cid y Pelayo han sido inmortalizados en España por su fiereza dentro de las batallas. Asterix es uno de los grandes héroes de Francia. Un sin fin de caballeros medievales conquistaron reinos y se casaron con las princesas más hermosas.
Un día llegó un barbado hombre rubio a las costas yucatecas y logró derrumbar a uno de los más grandes imperios de América construido sobre el islote donde se paró sobre un nopal un águila devorando una serpiente.
Todas estas anécdotas, todos estos hechos nadie los puede negar, se ha escrito un sin fin de libros, se han realizado análisis, e incluso muchos de ellos han sido retomados en las “historias nacionales” de algunos países.
El mito y el héroe mítico son una de las primeras formas en que el ser humano comenzó a explicar su entorno. ¿Cómo explicar que llueve? ¿Cómo surgió el fuego? ¿Por qué pelear por la princesa más bella del mundo antiguo?
La única explicación posible es a través de los mitos, de hechos alegóricos que dentro de un sinnúmero de alegorías encierran las más grandes verdades. La mano de ese dios que movía las nubes era el viento. Prometeo tomó el fuego de algún árbol incendiado por un rayo, sólo que nadie se atrevió antes a hacerlo.
Los mitos han sido tan trascendentes para la humanidad que se han preservado, muchos de ellos nos han llegado por medio de escritos o fueron retomados para seguir dando sentido a nuestro mundo. ¿Acaso alguien se ha preguntado como fue realmente la conquista de México? ¿Realmente confundieron a Cortés con Quetzalcoatl?
Tanto el texto de Campbell como el de muchos otros estudiosos de los mitos muestra esa continuidad de mitos, esa naturaleza del ser humano de tener que relatar lo que le ha sucedido o ha visto en su experiencia por el mundo.
Muchas veces se ha considerado al mito como algo arcaico o alejado a nuestros “tiempos posmodernos” que parecen ser un mito más, y dejamos de asombrarnos de lo que pasa en el mundo, ¿Quién se detiene a mirar el cielo?
Los mitos, como lo expone Campbell y otros autores como Mircea Eliade o Levi Strauss, están implícitos en la sociedad, antigua o contemporánea, son un rasgo humano que da pie a muchas otras derivaciones del conocimiento y del desarrollo artístico por lo que no debemos olvidar que somos seres humanos y estamos entre mitos y héroes. (Si no ¿Para qué escribir).
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