sábado, 9 de agosto de 2008

"Para ser Novelista" o "Para ser Mc Novelista"




En el libro “Para ser Novelista”, John Gardner, nos presenta diversas características y detalles con los que se debe contar si es que se pretende ser escritor de novelas. Armado con una buena dosis de consejos y experiencias, el autor ejemplifica las situaciones por las que seguramente han pasado muchos aspirantes a escritores de novela.
En un intento por desmenuzar el platillo estrella de John Gardner, a continuación presento mi percepción de la “Receta para ser Novelista” basada en las enseñanzas de Gardner.



Ingredientes



1.- Sensibilidad Verbal
2.-Inteligencia anormal (entiéndase locura): con capacidad para interpretar los gestos, gustos y sentimientos de las personas, lugares y situaciones.
3.-Agudeza: capacidad para distinguir lo importante y crear sorpresas.
4.-Carácter compulsivo: Llevar las cosas al máximo, vigor, paciencia y tenacidad equiparables a las de un caballo de tiro o un corredor de maratón, obsesión por escribir aun cuando fuera ilegal, mentalidad de un adolescente.
5.-Deseos de estudiar y compartir experiencias con los demás.
6.-Haber sido influenciado por buenos modelos literarios: Opcional: Conocimientos en filosofía, psicología, historia, algún idioma extranjero o cualquier otro arte. Indispensable: Buena ortografía.
7.-Deseos de Publicar.
8.-Fé.



Procedimiento:



Combinar todos los ingredientes en una persona con antecedentes de vida anormales, de preferencia con experiencias desafortunadas y tendencias de fijación oral o anal. Esto puede notarse en su amplia preferencia por beber, fumar o comer así como falta de seriedad y objetivos claros en la vida.
Sazonarlo en cualquier taller literario donde se compartan textos, la presencia de algún escritor reconocido es recomendable. Mantener al individuo ejercitándose en el arte de escribir y compartir. Empaparlo con novelas clásicas y modernas que sean ejemplares. Comentar sus ejercicios y avances en clase así como los de sus compañeros.
Debido a que pasará por trances de iluminación que al día siguiente parecerán sin alma, sentirá que ha sido tocado por una musa, incitarlo a encontrar la llave mágica que lo lleva a ese estado de imaginación donde lo irreal parece estar vivo.
Durante el proceso, es probable que presente bloqueos de diversos tipos como el sentir que nada de lo que escribe vale la pena, necesidad excesiva de complacer a sus lectores y necesidad de demostrarse a si mismo que es mejor a los demás. En estos casos, se puede recurrir a la auto hipnosis o cualquier tipo de distracción ya sea un cigarrillo, una bebida o alguna experiencia novedosa. Si es necesario, se puede aumentar la dosis del ingrediente 8.
Muy importante: Alentar sus deseos de publicar antes del siguiente paso.
Exponerlo a la imaginación cuantas veces sea posible. Pedirle que comience por planear su novela con hondura intelectual y emotiva, sin olvidar el equilibrio entre los personajes y la historia, teniendo en cuenta el ritmo de las situaciones y la precisión de las palabras. Una vez terminada y revisada la novela, deberá enfrentarse a los editores y seguir el proceso de selección que seguramente lo pondrá intranquilo.
Si es posible, conseguir algunos amigos con influencias que ayuden a favorecerlo en las decisiones que tomen los editores.
Durante toda la preparación, se recomienda conseguirle un amante millonario, una herencia cuantiosa o en su defecto algún trabajo sencillo que no lo distraiga de su objetivo. El trabajo de maestro de creación literaria es una opción arriesgada, que de ser bien llevada, además de sufragar sus gastos, permitirá el enriquecimiento de su sensibilidad verbal e inteligencia anormal.
Para llegar a un buen resultado, es indispensable seguir todos los pasos del procedimiento y sobre todo, la calidad suprema del ingrediente 8. Ya que es lo que impulsará al individuo a seguir buscando esa llave que abre la puerta de la imaginación y lo pone a escribir sueños que son reales, es el ingrediente que le da la fortaleza para continuar por el camino de los atrevidos, venciendo bloqueos y desánimos.
Una vez terminado, es probable que se posicione como un escritor consumado, que obtenga méritos, becas y publicaciones que le permitan mantener sus gastos e incluso nuevas experiencias para futuros proyectos.

El producto final, que presenta John Gardner, es definitivamente un platillo para paladares que no por excéntricos dejan de ser exigentes. Con la descripción tan clara sobre las características de un aspirante a novelista, pareciera enumerar ingredientes que se pueden adquirir en un supermercado común y después prepararse en un sartén con una dosis de fe. Gardner, pretende preparar un platillo de primera que no deja de tener un gusto a comercial, donde se corre el riesgo de equiparar el difícil camino de escribir novela a la preparación de una hamburguesa como las que se venden en los restaurantes de comida rápida. Sin duda, los consejos y experiencias relatadas son valiosas, sin embargo me parece que para aquellos escritores que de forma quizás romántica, paladeamos el camino de las letras como una forma de vida, Gardner, nos queda debiendo un platillo más exótico donde la sazón personal y la innovación sean ingredientes principales, sin olvidar que el escribir no es cuestión de una receta mágica.

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