domingo, 10 de agosto de 2008

Gardner

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., agosto 9 de 2008.

Gardner

Una interesante lectura, el libro intitulado “Para ser Novelista” de John Gardner, un libro para ser consultado muchas veces, las suficientes, hasta que se integre a nuestra personal manera de ser y pueda aclararnos dudas o servir de aliciente en momentos de languidez intelectual.
Consejos invaluables para los jóvenes escritores; pero no para aquellos que sólo desean publicar su obra como fundamento de su quehacer literario, sino a la persona dedicada, comprometida con su arte.
Sus indicaciones están dirigidas básicamente a los escritores que desean ser novelistas, porque dice, que se requieren diferentes manejos del lenguaje, que no son semejantes a los de los escritores de relatos cortos y los poetas; son importantes sus recomendaciones acerca del uso de las palabras, su ritmo y también la exactitud para representar con el lenguaje escrito, lo que elaboramos en nuestra imaginación y, además, la forma en que estructuremos el lenguaje y poder narrar nuestra historias con fluidez, evitando el lugar común o, mejor aun, lo que dicen las palabras del autor “Cualquier palabra o frase, ya sea sagrada, inocua u obscena, tiene un ámbito propio en el que resulta eficaz y no ofende a nadie”.
Sus recomendaciones para incrementar el personal acervo cultural, leyendo la producción literaria de nuestros autores favoritos y transcribiendo párrafos que hayan subyugado la atención; otra recomendación fundamental, revisar la página escrita hasta estar plenamente convencidos, que la forma en que está redactada, informa lo que verdaderamente quisimos decir; sus consejos acerca de contar con un agente literario. Por último, el autor declara en su capítulo “Tener Fe”, “que el arte de escribir, es más difícil, de lo que el escritor principiante cree, pero puede dominarse con mucho trabajo y buscando el apoyo de las personas que lo rodean”.
Gratificante pudo haber sido, escuchar en alguna de sus clases, en entrevistas o personalmente, del autor, las inflexiones de sus emociones; después correr al recinto dedicado a nuestra escritura y llenar resmas y resmas, ahogarlas en ríos de tinta, aunque a mí eso no me hubiera servido, sólo entiendo, corn flakes y carnation milk, cuando alucino por voraz apetito consumido.
Tener al alcance de la mano un libro que compendie la experiencia, la creación de su obra, y su publicación, de Gardner escritor, es una enseñanza invaluable, porque concreta algunas de las dudas respecto a la escritura; pero aquí en la escuela de Sogem, al alcance de la vista, el oído y del tacto, podemos acudir con nuestra pregunta en la mano, o en el aula, y solicitar a los docentes, asistencia para resolver nuestros problemas y aclarar nuestras dudas, siempre es mejor el diálogo en presencia, tenemos posibilidad de matizar la interrogación, hasta el límite de la propia ignorancia (necedad). Porque como Gardner decía: “Por último, el verdadero novelista es el que no renuncia”.

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