
Para ser novelista
John Gardner
Empezare por decir que mucho de lo que dice Gardner es cierto, por lo menos a mi desde el principio me ha transportado hasta aquel día donde inicié mi primer taller de creación literaria en un Instituto Italiano, esa pregunta que para mí fue básica estoy segura que los profesores la han de ver recibido más de un millón de veces o dependiendo de los años que lleven dando clases; pero independientemente de los caso que con anterioridad cite, yo creo que hasta el más grande de los genios se lo ha preguntado ¿ De verdad tengo o no lo que hace falta para ser un buen escritor?, y la respuesta seria a mi forme de ver, que nadie tiene las reglas a seguir para hacer de un texto una obra maestra, si no el talento innato y las horas nalga.
Si bien es cierto que el éxito genera éxito, entonces es hora de aumentar las horas de trabajo y escribir cuando hay que hacerlo y dejar de tomar cervezas a diario con los compañeros de la escuela. Para ser escritor es necesario serlo y creerlo, yo no creo que la publicación de una obra te haga ser escritor, aunque es parte del trabajo que tenemos que hacer; el punto es que una buena creación hace de un texto una obra y de ahí nace el éxito. Aunque tenga un profesor que diga que el éxito lo hacen tus relaciones, yo pensaría que los zopilotes vuelan en parvada y las águilas en la soledad.
Es tan extraño y verdadero leer sobre el hecho de que cuando un escritor abandone sus hábitos técnicos o a veces de su personalidad puede mejorar como escritor, y de la misma forma, que con el tiempo podría pasar de probable no escritor a convertirse en uno de éxito; sin embargo creo que todas las posibilidades estar abiertas siempre y cuando las horas de trabajo sean eso y olvidemos los estigmas en los que vivimos, que se deje salir el alma por medio del lápiz y que dejemos esos instantes fluir sin un reloj.
El escritor es sensible, disfruta buscando la metáfora gráfica y precisa porque su imaginación se lo permite y logra con ello crear realidades paralelas, hace resaltar su originalidad porque así es el un creador, un dios que juega con las palabras a crearlas y borrarlas; le interesa descubrir secretos, porque la vida misma es uno de los más grandes y no podemos vivir con la pérdida de capacidad de asombro; Si el escritor no escucha cada sonido, será imposible escribirlo porque entonces no existirá la forma de hacer que el lector sienta como se introducen los motores de una moto por sus odios solo al leer.
¿El talento solo si no existe es imposible de cultivar?
Decía Víctor Hugo Rascón Banda (q.e.p.d) “Lo que natura no da, SOGEM no presta”
Gardner te regala en estas líneas tan sencillas de digerir, un universo de ideas, un taller inmediato, un sinfín de respuestas. Una magia difícil de encontrar en otros libros de ensayo, un deleite tan complaciente que te permite subir en sus alas (siendo estas las hojas) y volar en un universo de palabras riquísimas de verosimilitud.
Me ha hecho recordar el párrafo del prologo (de un libro el cual no recuerdo el titulo)
“Así pues, junto con el deseo de estudiar, tenía también un deseo muy fuerte de escribir; era un deseo tan fuerte que, con el aliento que recibí en la universidad y el criterio que adquirí, seguí escribiendo durante mucho tiempo a pesar de que el «sentido común» y la «cruda realidad» me aconsejaban una y otra vez que desistiera, que dejara de soñar, que siguiera adelante discretamente y me dedicara a otra cosa”
Dice bien que el arte, hasta cierto punto, también; pero exceptuando ciertas cuestiones de técnica, el arte no se aprende, simplemente se le coge el truco.
El novelista principiante que tenga el don de saber introducirse en la piel de otras personas es quizá el que mayores posibilidades tiene de triunfar; también dice Eduardo Casar “Las mujeres tienen que saber escribir sobre una patada en los huevos y los hombres describir un cólico menstrual” Cada escritor tiene su método, y las reglas se van haciendo, rehaciendo y rompiendo con el tiempo.
El mensaje y la forma en que Gardner lo hace llegar a nuestros cerebros, de ahí pasar al pecho, recorrer todo el cuerpo, quedarse en el estomago y digerirlo es sombroso, no utiliza un vocabulario en particular difícil de entender ni mucho menos ese lenguaje filosófico que terminas odiando después de terminar con un libro, al que de paso entendiste lo que las imágenes sin color te dejan; la verdad es que es muy buen libro recomendado no solo para quien es escritor, planea serlo o tiene deseos de convertirse en uno, sería bueno que a las personas que les gusta la novela leyeran este texto con esa capacidad de asombro con leen un libro, de ficción y permitirse trasladarse con él hasta el escritorio en donde el creador le da vida a cada uno de los personajes, crea la historia y hace vivir por unos instantes en un mundo paralelo.
Termino mi tarea citando a Faulkner que dice:
"Para escribir bien, no sirve leer, no sirve fumar, no sirve el alcohol, no sirve dormir, no sirve caminar, no sirve hacer el amor, no sirve sufrir. Lo único que sirve es escribir”
ANME 1966
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