domingo, 21 de septiembre de 2008

El Héroe de las mil películas

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, George Lucas leyó el libro de Joseph Campbell y produjo una saga épica que aún se parodia en nuestros días. En verdad, no es difícil percibir la estructura. En los primeros tres largometrajes, una serie de fallas en los héroes provoca el surgimiento de Darth Vader: Qui-Gon Jin muere ante Darth Maul, provocando que Obi-Wan tome su lugar, el lugar del padre; Yoda no puede eliminar a Dooku; Anakin falla todas las pruebas, incluídas el matrimonio sagrado y la superación del padre, Obi-Wan. En los siguientes tres, el foco se mueve hacia un nuevo héroe: Luke, capaz de superar todas las pruebas, incluída la superación del padre (aquí, de manera literal), la purificación del alma por la renuncia al cuerpo (y al incesto, al reconocer a su hermana en Leia) y el retorno a la aldea o el ambiente familiar para enseñar lo aprendido (de nuevo, de manera literal, el héroe es un maestro Jedi). Pero Campbell propone otras fórmulas, más cómicas que épicas, y Lucas las usó para sus cuatro cintas de Indiana Jones.

Aquí, el héroe (Indiana) va por voluntad propia por un bien deseado, todos ellos, relacionados con la divinidad (las piedras Adi Shankara, el Arca de la Alianza, el Santo Grial, la Calavera de Cristal). El héroe debe sortear una serie de pruebas, pero éste no es todopoderoso, y, a menudo, es más bien sobrepasado en términos de poder (Indiana contra la mafia chin, contra los nazi, los rusos). Su capacidad para improvisar e investigar es lo que lo salva del aprieto: si hay un patrón de dibujo en el suelo, seguirlo te llevará al tesoro; si la fe ciega te llevará al Grial, no confíes en tus ojos, y aparecerá el camino. Esta misma característica, la preparación para presentarse ante la divinidad, es la que lo salva de un trágico final, al contrario de sus perseguidores o adversarios (Indiana sabe que el grial sería más bien una copa de madera, pero sus captores toman la más barroca y mueren). Finalmente, el retorno no puede ser feliz y sencillo ya que, como se ha dicho, éste no es un héroe de poder físico que tome el poder del padre a garrotazos o sablazos; este es casi un bufón, un duende travieso al que le es permitido escapar con el conocimiento adquirido gracias a su inteligencia e ingenio. Indiana no es un héroe que regresa como un gran Maestro Jedi a dirigir a sus alumnos; es un héroe perseguido que, luego de luego de vivir innumerables aventuras por el desierto y la selva, se ve reducido a dar clases a un aburrido grupo de estudiantes de arqueología. Es decir, es un héroe que regresa a compartir lo que ha conseguido, pero sus alumnos no lo toman en serio.

La misma fórmula puede encontrarse al infinito en una y mil películas, no sólo norteamericanas, también chinas, japonesas o hindúes. En Piratas del Caribe, por ejemplo, Will toma el poder del padre, simbolizado en la figura de Davy Jones, mientras que Jack Sparrow realiza el viaje más allá de la muerte y vuelve con su preciado barco (aunque al final vuelva a perderlo). En WuJi (El Guerrero de la Armadura Roja), el héroe toma el poder de otro padre simbólico (el emperador WuHan) a través de un objeto mágico (la capa del tiempo). Sólo así KunLun puede atravesar el umbral de la eternidad y escapar con su princesa.

El héroe que falla o se niega al retorno parece más bien una figura propia de la tragedia. En Camino a la Perdición, el joven Michael sólo puede volver a la granja tras el sacificio del padre (en realidad, el muchacho nunca logra obtener el poder). En Moulin Rouge, Christian sólo escribe tras la muerte de Satin; aquí, el padre es aquél que tenga posea a la madre simbólica (la cortesana), en este caso, el Duque. Ambos héroes, Michael y Christian no obtienen un desarrollo tras lo aprendido; se quedan en la misma situación en que acabaron. En La Maldición de la Flor Dorada la estructura ni siquiera se disfraza: el príncipe Jai literalmente debe asesinar a su padre para liberar a su madre y obtener el trono. En este caso, el joven falla, y a pesar del perdón paterno, se niega a regresar al estado previo a su rebelión, por lo que se suicida.

Campbell ilustra estos patrones, estos caminos del héroe en la literatura popular, en el ámbito del mito el de los cuentos de hadas, es decir, en obras más antiguas que la palabra escrita. No es de extrañarse que las mismas fórmulas se sigan repitiendo en otras formas de la palabra no escrita (al menos en su formato terminado, como es el caso del cine). Después de todo el ser humano sigue haciéndose las mismas preguntas: ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? La posición del hombre en su entorno (la aldea, el pueblo, la ciudad) cambia con él mismo (niño, adolescente, adulto), lo que explica que toda obra se trate de un viaje, ya sea interno (en meditaciones o crecimiento de carácter, como Michael al acercarse al mundo del padre, Christian al enamorarse de Satin) o externo (el viaje de Luke a la Estrella de la Muerte, el de Indiana al Templo de la Perdición, el de KunLun al pasado).

Desde el punto de vista del psicoanálisis (que desde el que escribe Campbell), lo ideal al final de un viaje es el retorno. Así, el individuo experimenta un verdadero crecimiento como persona y es capaz de transmitir ese conocimiento, lo que impulsa el desarrollo de su sociedad. Pero, ¿qué haríamos con Hamlet, Edipo y el príncipe Jai?

En la literatura y sus obras derivadas, no importa tanto el final, sino el viaje. Hamlet no regresa, pero tenemos ya la obra escrita que nos cuenta su tragedia; Jai se suicida, pero ya vimos todo lo que fue capaz de hacer y deshacer con tal de salvar la vida de su madre.

Finalmente, hay algo que a veces se olvida, una vez leídos estos libros, o escuchadas las declaraciones de Lucas: primero es la obra y después la estructura. Campbell escribe su libro para analizar obras de todos los tiempos y todos los confines de la tierra, y no al revés. No se hizo el libro de reglas y después obras que encajaran en ellas como huevos en su huevera. Es muy probable que la mayoría de los autores de las cintas aquí citadas no hayan leído nunca el libro de Campbell, y aún así, las teorías se ajustan a las obras. Poe ello Campell explora tantas posibilidades: el héroe que pasa las pruebas y el que no, el que triunfa y el que no, el que regresa y el que no. Un escritor no puede escribir pensando en la estructura primero y en la obra después, o la condena a muerte; debe dejarla respirar y después, trabajarla, analizarla, ver qué es el pequeño monstruo que tiene en las manos para decidir si un día se convertirá en el águila trágica del Cid o en un grotesco guajolote de Navidad.


- 1999. Cynthia N. Sánchez

miércoles, 17 de septiembre de 2008

SIGUIENDO A LOLA

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., agosto 20 de 2008. (Penúltima revisión septiembre 17 de 2008)
AMISTOSO.

Ese ruido ¿Qué hora es? Dejaron algo en la estufa y no me avisaron. Se oye como si estuvieran friendo. Algo pusieron a calentar y se les olvidó apagarle. Pero no huele a quemado. Si estoy solo, es puente, mis papás se fueron a su pueblo, me dejaron solito todo el fin de semana. Ahora si, Nerón te quedaste corto ¿A quien le aviso? Ni modo, tendré que inventar algo, para este larguísimo fin de semana.
Ese ruido. El calentador, no es. Las llaves de la estufa; están cerradas ¿Ese ruido, donde lo he escuchado? Ya sé, así se oye donde hay acuarios, como el ronroneo de un mega gato. Otra vez los del piso de arriba dejaron las llaves del agua abiertas. Aunque sea me pongo los pantalones y voy a ver, que tal, y se está quemando el edificio. Ese ruidito es agradable.
Es increíble; en este edificio vivo, que oscuro, cuanta basura. No hay agua derramada, ni bajando en cascada por la escalera. El ronroneo, no lo oigo. Ese ruido. Pisadas ¿Quién anda ahí? ¿Qué animal será? Puede ser una rata ¿traigo las llaves? Si, ya sonaron. Porque si me quedo afuera, son muchos días; sin dinero, sin comida, sin bañarme, sin cagar, bueno si no como que me va a salir. Si, traigo las llaves, ya puedo cerrar la puerta, que tal si se mete ese animal, aunque puedo dejarle comida en el piso y esperar que regresen mis papás y lo descubran. ¿Y si está cebado y espera que me duerma y me ataca? ¿Y si me arranca un pedazo de nariz? No, de nariz no, me afearía un poco. De mejilla, tampoco. Mejor que me muerda un dedo, pero que no sean el índice o el pulgar de ninguna de las dos manos. ¡Uf! Que feo sentí nada más de imaginarlo, que tal y me muerde el pirrín. ¡Puaf! Me dieron ganas de orinar, no quiero ser personaje de novela.
¿Está fundida una lámpara de la calle o todavía no amanece? Aquí está muy oscuro. Creo que está en aquel rincón, parece inofensivo. ¿Como le hago para que se acerque? quis, quis, quis, michu, michu, michu, ha de ser extranjero y no entiende el español.
Si la montaña no viene a mí, yo me acercaré a la rata. ¿Qué asco, o miedo? Neta, una mezcla científica, de las dos. Ya se movió, viene hacia mí. Esta pared no estaba, no puedo retroceder. Se prepara para saltar; me va a morder ¡Ag, me va a matar!
Que pelo tan abundante y tan suavecito ¿Será de mi vecina este animal? Creo que estaba dormido. ¿De donde saqué que había tanta basura? La sensatez es mala consejera; a la mejor ni tenía los ojos abiertos, hay tanta luz pareciera que estamos en el parque, a mediodía. Que manso es el animalito y que calientita tiene su pancita. Voy con la señora…mi vecina a devolverle su mascota; aunque cuando trataba de someter a esta fiera salvaje, de reojo pude ver que alguien salía de su casa; un ojo al animal, y el otro a que vestía muy elegante, olía riquísimo, tal vez era su hija ¿Quién es? ¡E l v i r a, que bien te ves! Mejor voy a desayunar algo ¿Por qué no abren? Tengo mucho rato tocando.
Animal ¿Dónde estás? Ya te vi, vas a tirar el cortinero. Pareces gimnasta, como se marcan tus músculos, me alegra que lleves esa vida tan sana. ¿Qué vas a comer? Ya sé que la leche no te gusta, yo me voy a abrir una lata de sardinas ¡Guácala! si antes no me gustaban ¿Por qué se me habrán antojado? Qué feo huelen, dan ganas de vomitar. Las echo en este plato. Mientras lavo la lata, y la meto en una bolsa para que el olor se vaya pronto. Bájate de la mesa, mira ya tiraste el florero, que bueno que no se rompió. ¿Te tragaste todas las sardinas? Que bueno; pero te faltó, el plato.
Animal ven a mirar tu retrato ¿Qué te parece? La semejanza es bastante. Porque pareces gato, pero todavía no descubro que te falta. Por los ojos y las orejas pareces Rex; pero el pelaje tan abundante, aunque no tienes cara de enojado, te haría un persa; pero esos, el Rex y el Persa son gatos y a ti, algo te falta.
Orale, ya encontré lo que te falta, los cojinetes de tus cuartos no son como los de todos los gatos, tienen una hendidura, parecen ventosas, y tampoco tienes uñas, iba a decirte otra cosa, pero ¿si me acusas de acoso? Está bien te diré, no parecen ventosas parecen nuchitas, ja, ja, ja, bájate de mi cabeza.
Hemos tenido una mañana muy agitada, vamos a descansar un rato, acuéstate conmigo, ¿Qué haces? Estás mullendo mi panza para estar más cómodo, hazme más, es agradable y muy reconfortante. Elvira me sorprendió; gratamente, no la conocía así. Que bonita, con su mallón blanco, su top a medio ombligo y esa sonrisa que me dedicó cuando me dijo “estás muy grande para jugar con muñecas”. No se dio cuenta que eras tú. ¿Cómo estarán mis papás? Que malo que no puedas contestar el teléfono, me tendré que parar. Ahorita estaba pensando en ustedes… Cuando se regresan, ah es cierto, si apenas se acaban de ir… Si me estoy portando bien, me dan permiso de organizar un reven… ¿No?... Y una fiestecita íntima… ¿Tampoco? … Pero mamá, acaso crees que no soy responsable… Está bien que se diviertan… Si, adiós.
Vente animal ¿animal donde estás, qué haces metido en el baño, a poco tomaste agua de la taza? ¿Te fijaste en Elvira? Voy a poner agua para café. Brinca animal, te cargo. No le conocía esos encantos, tiene de todo ¿Por qué andará tan arreglada? Si apenas, el otro día, tenía la cara llena de granos, y hoy que lisita se veía, me dieron ganas de acariciarla. Sobarle sus cachetitos, tocar su cuello con mis manos, rodear su cintura, apretarla, rozar su ombligo con mi dedo. Déjame sobarte el pescuezo. Me gusta tu ronroneo, bueno, si es un ronroneo. Me gustaría que viniera Elvira y me dijera: ayúdame con mi tarea, no le entiendo. Ya voy, voy, voy, no tengo alas en los pies.
- ¿Estás enojado? Que carácter
- No estoy enojado. Discúlpame, si. No sabía que eras tú. Estás guapísima
- Te invito a mi fiesta de cumpleaños
- ¿Es tu cumpleaños? Déjame felicitarte
- Eres un aprovechado
- Que bien hueles. Me faltó la otra mejilla
- Llega puntual a las siete, sin muñeca
- Sin muñeca y puntual a las siete.
El agua. El pocillo ya debe estar fundido. Queda poco agua. Casi se llenó la taza. Si no me gusta el café. Estoy muy raro; no me conocía tan atrevido, suertudo, y eso que todavía no me baño ¡Ay! Me quedó rasposa la lengua, que feo sabe, voy a esperar que se enfríe. Mientras, busco que ponerme. Está sucia; pero, se alcanza a secar. Tibio no sabe tan mal. Animal donde estás. Que viniera Ramiro y me dijera, pasaba por aquí y me dije: voy a pagarle, al Ferdi, lo que le debo. Así ya tendría para el regalo y hasta un aperitivo llevaría.
La fortuna llama a mi puerta. ¿Qué? Hoy es el último día para pagar la cuota de vigilancia ¿Cuánto es? Ahora sí, me convertiré en ermitaño, ayunaré, y seré un santo, un anacoreta. El teléfono.
Bueno… que no se me ocurra, porque tus papás no lo acostumbran, aquí en la casa tampoco, tenemos una botellita y nada más lo usamos para limpiar las heridas…Oye, quieres ser… Quieres que llegue más temprano… Para ayudarte con los preparativos… Para acompañarte a la tienda… Para cargar la bolsa del pan… Las que te adornan…Nos vemos… Si, ya sé, puntual.
Oye, deja mi taza, casi te acabas el café. A ver a que sabe frío. Sabe bueno. Que asco. Se me olvidó que te metiste al baño. Bueno, si te gusta el café, ya sé que no tomaste agua de la taza, pero no me fijé si te lavaste la cola. Tengo ganas de vomitar. Brinca, te cargo. En serio animal nos llevamos muy bien. Si nadie te reclama y podemos tenerte nos irá muy bien. Tienes la panza bien suavecita, eres una bufanda calientita, acogedora. Sabes animal eres mi talismán de la suerte, déjame sobarte la panza. Concéntrate, Ferdi, cierra los ojos y piensa, que Elvira me diga que sí, que sí, que sí.
La puerta. Estoy muy solicitado ¿Quién será?
- ¿Estará mi mascota en su casa?
- Si, Señora, está conmigo ¿Es un gato? Voy por el animal. Hace rato vi a su hija salir.
- Era yo
- ¿Era usted? Mire, aquí esta su gato, es un animal muy raro, pero… si. Si, tiene uñas.
- Todos los gatos tienen uñas
- Bueno si, todos tienen uñas, pero no las sacaba ¿su hija es tan hermosa cómo usted?
- No tengo hijas
- ¿No tiene hijas?
- Es usted muy guapa
- Es usted un jovencito muy galante. Ahí viene Elvira
- Ya la vi viene para acá
- ¿Ya son novios?
- Todavía no. Cuando quiera salir, con gusto cuido su gato. Nos llevamos muy bien
- Ya nos vamos. Hasta luego
- Sí señora, hasta luego.
- Hola, gustan pasar
- Vine por ti para que me ayudes
- ¿Si quieres que te ayude, eso me agrada?
- Te presento a mis primas
- Mucho gusto. Siéntense ¿Gustan tomar algo?
- No, apúrate
- Es muy temprano, no estoy listo. Nomás, me cambio y nos vamos.

martes, 16 de septiembre de 2008

CALVINIANDOLE


6 propuestas para el próximo Milenio

Cuando comencé el libro, no voy a decir que no dije: Yiuuuuh! La verdad a las 5 páginas era toda yo un bostezo. Que la hermana buena gente nos daba la reseña, que mil novecientos ochenta (ja, yo iba naciendo), que no se que…  y Levedad. Hasta ahí no iba nada leve el asunto. Pero, después de unas frases célebres – levedad como reacción al peso de vivir- uno le va agarrando el gusto a Don Calvino, y hasta le sonreía yo al viejito de la portada del libro. No voy a hacer un recuento de las seis virtudes, se me hace escueto, y fue como leer la guía “Todo sobre Europa” y decir, Mira, con tal emoción, Ahí estuve, en esa iglesia y esa piedra y esa banca, justo después de haber ido de mochilazo (lógico que los destinos que faltaron pues uno también los va saboreando en la guía y se da el tope en la frente cuando ve a esas holandesas que nunca vió en la cervecería).

Creo que es una cosa bien Darwinesca: la cadencia de la evolución, así que al mono se le cae el pelo y se da cuenta que piensa y de repente dice: Ay guey, igual y los demás también y no es tan facil hacerlos pendejos.  Pues que igual pasa con el libro y con sus invitados a tomar el cafecito: señor escritor, señor lector.

Señor escritor se da cuenta un dia que no era cosa de nada más sentarse y escupir un par de vomitados versos que luego medio peinaba para que se vieran bien y los mandaba a la fiesta para que se los cambiaran por medallas… ¡No! Y Señor lector se comienza a dar cuenta que no era tampoco de que le pongo pegamento a este recorte y me lo pego en la lengua para sacarlo en las fiestas ¡No!

El libro exigió un respeto mutuo. Los niños crecieron y quería que los dos pensaran, necesitaba que el escritor- hermano mayor- fuera más ágil, más rápido, menos viajado, por que el lector vivía cada vez más rápidamente también, entre autos y computadoras y su mente revolucionada, viajando a mil vueltas, requería retos para estar entretenida. Las historias digeridas eran cosa de niños. Ellos ya no eran unos niños, estaban creciendo. A los adolencentes hay que tenerlos muy entretenidos.

Así que Señor escritor tuvo que tener que aprender a tener respeto por su hermano Señor lector, para que este le tuviera respeto por que si no se gastaba su lana en antros, viejas y chupes, y no en libros , cosa que si pasaba, hermano mayor no iba a poder ir también de reven y eso que hermano mayor era como el que estaba menos ciego de los dos, se supone, y es el que tenía que manejar de regreso.

Muchas veces por querer ser demasiado… DEMASIADO, no sabemos como hacer para dar el mensaje sin arborecencias inutiles. En dos palabras pueden estar implicitas, otorgadas por un silencio pródigo, toda una ráfaga de sensaciones e ideas que el lector agradecerá a un escritor que sepa planificar su obra consisamente. Seguramente, entre más años de trabajo, es más posible ser breve. 

Fuera de que éste libro me pareció un poco “Italo can finally happilly die as a Hero” (and you can say he read like he had no life) puedo decir que es una obra fantástica, la cual resume una gran vida de trabajo, de pasión de parte de Calvino, que se desborda en su pluma. Un placer haber llegado a ella, y que ella llegó a mi.

En cuanto a nuestro encuentro, supongo que será muy últil para mis proyectos, y que lo que dejó en mi cerebrito, ya está más que impregnado para que cada vez que saque el lapicero recuerde: ser como el pájaro, no como la pluma.

Y ahora, el arte de saber acabar.

TAN TAN.

viernes, 12 de septiembre de 2008

REPORTE ITALO CALVINO

Cuenta número 1987. Hernández García Fernando de Jesús.
México, DF., septiembre 10 de 2008.
ITALO CALVINO.

Sabes guardar un secreto. Yo también. Por eso nada te digo. El señor Calvino presenta su trabajo intitulado “Seis propuestas para el próximo milenio” dividido en cinco partes y un añadido:
1 Levedad 2 Rapidez 3 Exactitud 4 Visibilidad 5 Multiplicidad 6 El arte de empezar y el arte de acabar. Escribió sus primeros cuentos en mil novecientos cuarenta y cuatro y ocho lustros después estos escritos para sus conferencias. Si el arte de escribir es personal e intransferible, entonces como escritor incipiente recibir tal cantidad de información es como enterarse, por casualidad, de un secreto que no puede ser comentado. Escritor en cierne, como puedo aspirar a la “Levedad” entendida en la forma como la presenta el autor “asociada con la precisión y la determinación, no con la vaguedad y el abandono al azar” si mis primeras letras presentadas, las protejo, luchando a brazo partido, armado hasta los dientes, con un discurso vehemente, donde defiendo no la palabra escrita, sino lo que pretendí decir; quizás, de forma intuitiva trato de aplicar la “Rapidez” y cito “…en la propiedad estilística se trata de rapidez de adaptación, agilidad de la expresión y del pensamiento…escritura dispuesta a la divagación…perder el hilo cien veces y a encontrarlo al cabo de cien vericuetos…” hacer uso de esta velocidad para modificar, parlando, el texto escrito.
El célebre aforismo, dicen que es árabe, “Un viaje de mil millas comienza con un paso” da pie para referirme a la “Exactitud” que es: “1 diseño de la obra bien definido, bien calculado…
2 la evocación de imágenes nítidas, incisivas, memorables…3 un lenguaje lo más preciso posible como léxico y como expresión de los matices del pensamiento…. Como escritor aspirante, parvulario, perdulario, patibulario un diseño, creo poseer, se que existen varios géneros literarios, la lírica, la dramaturgia, la narrativa; para las imágenes, en el drama recurro a la televisión; para la lírica, veo películas infantiles y para la narrativa, cine de acción; el lenguaje no me preocupa, nada más contextualizo al “wek”, “web”, “güee”, vulgarizado “güey”.
“Visibilidad” citando “…la escritura será la que guíe al relato en la dirección en la cual la expresión verbal fluya más felizmente…”, me resistía a reiterar, a recalcar mi novatez, me daré una oportunidad para demostrar que si entiendo y escribiré de vegetales, de una floresta, que término ¡eh!, sus plantas, árboles altos, bajos, verdes, de levas, de la vida, genealógico, talados, de navidad, el bolígrafo de gel deslizándose por el aserrín, se ven y se oyen muy bien, además se llena espacio, “…la imaginación como repertorio de lo potencial…de lo que no ha sido…pero que hubiera podido ser…”.
¿El genio nace o se hace, cómo escribo? “Multiplicidad”: “un discurso de una voz que se interprete en varios niveles o un texto múltiple que sustituya la unidad del yo por múltiples sujetos, voces, miradas sobre el mundo o una obra inconclusa por querer abarcar todo…”. “El arte de empezar y el arte de acabar”…“dar con algo que todavía no existe y que podría existir por medio de la aceptación de los límites y las reglas…los antiguos iniciaban con una invocación a las Musas… que era también un adiós…el final realmente importante es el que pone en entredicho toda la narración”.
Aquí empieza lo bueno, todo se pone serio porque el autor dice: “…para el próximo milenio una literatura que haya hecho suyo el gusto por el orden mental y la exactitud, la inteligencia de la poesía y al mismo tiempo de la ciencia y de la filosofía…”. ¿Cómo voy a lograr todo eso? Algo había escuchado, la creación es obra de la inspiración o del trabajo, y es común aceptación que la inspiración ayuda, pero que el porcentaje de trabajo es alto ¿y el orden mental? Por arrebato místico no lo creo obtener, otra vez el trabajo, dedicación, constancia, empeño y mucha paciencia ¿exactitud? Hace poco conocí una sugerencia, leer a mis autores favoritos, para saber como lo hicieron, consultar a los autores clásicos y actuales ¿inteligencia de la poesía? Léxico galano que convoque e invoque imágenes, con capacidad de interpretación empática por mi experiencia como lector ¿y la ciencia y la filosofía? Una con conocimiento, concreto, circunscrito; y la otra ocupándose de temas universales; cada una con sus lenguajes particulares, certeros, precisos; leído, oído o visto ¿Cómo puede uno, estar informado? Una aclaración, tan sólo es información, no conocimiento.
Es importante para mi saber estos puntos de vista del autor, que me acompañen desde mis comienzos, absorberlos, digerirlos, mezclarlos con mi experiencia, para que mis escritos, en unos cuantos mañanas, salgan, con el lenguaje de uso presente, pergeñados con mis propias palabras.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Y Calvino descansó el séptimo día

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Jn 1.1,2; Sal 8.3; Is 44.24; 42,5; 45.18) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Jer 4.23; Sal 104.30)

Y pasaron segundos, minutos, horas, días, meses, años, décadas, centurias, milenios… hasta 1985, cuando el hombre ya se había olvidado de (Jn 1.1,2; Sal 8.3; Is 44.24; 42,5; 45.18) y de (Jer 4.23; Sal 104.30) porque Dios fue reemplazado por el conocimiento, sobre (Jn 1.1,2; Sal 8.3; Is 44.24; 42,5; 45.18) y (Jer 4.23; Sal 104.30) ya que para muchos –tal vez pocos, si así lo desean algunos fanáticos–­­ (Jn 1.1,2; Sal 8.3; Is 44.24; 42,5; 45.18) y (Jer 4.23; Sal 104.30) existían sólo para los intereses de ciertos curas pederastas… Creo que eso pertenece a otro ensayo.

El caso es que Italo Calvino en 1985, casi, repito: casi, estuvo a punto de tener sus no seis días de la creación del mundo, sino seis puntos para la creación literaria. Cierto tipo de Génesis a manera de propuestas para que la literatura no fuese olvidada en el futuro como sucede en el presente con (Jn 1.1,2; Sal 8.3; Is 44.24; 42,5; 45.18) y (Jer 4.23; Sal 104.30). Dije casi porque antes de siquiera exponer las seis propuestas se fue a conocer en persona –en espíritu– al creador de (Jn 1.1,2; Sal 8.3; Is 44.24; 42,5; 45.18) y (Jer 4.23; Sal 104.30).

En el primer día Dios creó la luz porque sólo había oscuridad, dividiendo ambas entre el día y la noche.

Para Calvino esta oscuridad pesaba sobre la historia de la literatura y dijo:

–Hagamos de la lectura un deleite donde la levedad de la misma propicie que hombres y mujeres se acerquen a ella.

–¿Cómo pretende aligerar lo que por principio debe carecer de ligereza si en verdad queremos ser tomados en serio? –dijo un apóstol… o un literato, no recuerdo bien.

–Si confundís la levedad con actos vanos, hijo… mío, en verdad os digo que nunca pisarás el reino de los cielos por más ligero que os sintáis, pues levedad es virtud y no vicio. Antes cruzará la puerta del Paraíso un camello millonario que un rico hipócritamente humilde.

El segundo día Dios separó las aguas de los cielos, esto fue llamado expansión.

Calvino leía este pasaje bíblico cuando se percató de algo muy interesante: tanto el primer día como el segundo fueron detallados en un párrafo; el primero de cinco líneas, el segundo de siete. Dependiendo de la edición que cada uno tenga lo podrá comprobar, pero no son demasiadas palabras.

Para el escritor todo quedaba completamente claro, salvo (Sal 36.6,9; 2 Co 4.6.), (Is 45.7), (Sal 74.16), (Jer 10.12) y (Pr 8.28; Sal 148.4). No porque no tuviera la referencia, es algo así como una nota al pie de página, pero esos detalles restaban lo que para Calvino fue la segunda propuesta: la rapidez.

–Maestro –dijo un hombre.

–Dime, buen hombre –contestó Calvino.

–Buen hombre –respondió el que para Calvino era un buen hombre.

–No, que me digáis qué se te ofrece –contestó Calvino al que ya no le parecía un buen hombre sino un tipo un tanto idiota.

–Hace tiempo, otro maestro nos habló de una mujer llamada María Magdalena a la que todos intentaron lapidar por su rapidez en cuanto a relacionarse con varios tipos.

–Mary, así la llamaban sus amigos cercanos, ayudaba a cuanto pobre desdichado buscaba consuelo en sus brazos. No de la manera en la que vuestras sucias mentes imaginan, sino con palabras de acogimiento… sí, me parece que la palabra es la indicada. No necesitaba de un largo discurso, pues encontraba las palabras correctas para consolar sus espíritus atormentados. Para las mujeres del pueblo –porque siempre han existido las viejas chismosas– esto era muy extraño. ¿Hombres entrando y saliendo en un solo día de su casa? Calumnias cayeron sobre la pobre Mary. Piedras casi también le caen, pero afortunadamente los trabajos de pavimentación en aquellos tiempos habían terminado con cuanta roca había en el pueblo. Sé que hay otra versión, pero la verdad, ¿cuándo se ha visto que un solo hombre controle a una turba de entrometidos? La pueden provocar, pero controlar no.

Para el tercer día, Dios juntó las aguas y descubrió lo seco. A esto lo llamó tierra, pero no contento con ver un páramo sin chiste, lo decoró con hierbas, flores y frutos. Rasgo femenino que siglos después las mujeres conservarían.

¿Por qué donde hace más calor la piel de sus habitantes es oscura para protegerse del sol, cuando en las zonas frías son blancos para recibir los rayos solares? ¿Por qué algunos perros necesitan pelo cubriendo sus ojos para no lastimar su vista? ¿Por qué Carlos Trejo escribió Cañitas cuando se decía que en nuestro país no se lee? –se preguntaba Calvino. Bueno, tal vez lo de Cañitas no se lo preguntaba… tal vez tampoco lo demás, pero el punto era descubrir cierta exactitud en lo que existe.

–Maestro –preguntó uno de sus alumnos.

–Dime –respondió Calvino.

–¿Cómo puedo escribir con exactitud?

–Había alguna vez un perro –comenzó la explicación a manera de parábola y no de chiste, que no se confunda– que llegó con el carnicero, donde su amo lo envió. En el hocico llevaba un sobre con instrucciones que el dependiente del establecimiento leyó cuidadosamente, extrañado al mismo tiempo. La nota decía: <>. El hombre obedeció. Preparó el pedido sin salir de su asombro. Tomó el billete de quinientos pesos –o la moneda nacional del lector– y regresó el cambio al sobre. Maliciosamente el carnicero sólo entregó la mitad, pero el perro comenzó a gruñirle. Por lo que tuvo que entregarle el dinero faltante. El perro salió del local e inmediatamente el carnicero cerró su negocio para seguirlo, con la intención de descubrir a dónde se dirigía el animal. Lo siguió por varias calles observando como el perro miraba hacia uno y otro lado de la calle antes de cruzarla. En cierta esquina se detuvo esperando el camión. Llegó uno y el animal alzó la cabeza para mirar el letrero del transporte. No era el indicado por lo que siguió esperando. Cuando un segundo camión llegó, y el perro se cercioró que era el adecuado, lo abordó. Pagó con parte del cambio que llevaba en el sobre. El carnicero cruzó una mirada con el chofer que no salía de su asombro. Diez minutos más tarde, el perro ladró indicando que había llegado a su destino. El chofer paró el camión, abrió la puerta y el perro, junto con el carnicero, bajó del autobús. Nuevamente el hombre lo siguió por varias calles, ahora el perro no sólo se fijaba en que no pasaran automóviles para cruzar la calle, sino en los semáforos para estar más seguro. Contaba las luces porque todos sabemos que los perros no ven colores –por si algún listo quiere caer en un detalle ilógico de la parábola– pero sí saben contar. Finalmente el animal llegó frente a una puerta, se paró en dos patas para tocar el timbre y esperó un minuto. Como no recibió respuesta repitió la operación tres veces más. Incluso rasguñó la puerta, pero nada. Así que se dirigió al patio trasero, saltó la barda trepando por unas cajas y unos botes de basura. El carnicero se asomó justo cuando un hombre golpeaba brutalmente al perro. Entonces indignado le gritó que no era posible semejante crueldad con un animal tan extraordinario e inteligente. A lo que el hombre le respondió: <<¿Inteligente? Esta es la tercera vez en la semana que se le olvidan las llaves al pendejo>>.

–¿Cuál será la anécdota? –preguntó Calvino.

–Que falta exactitud en la parábola, porque viajó demasiado lejos para ir a comprar carne, cuando resulta muy extraño que por su casa no haya una carnicería –respondió el alumno.

–Podría ser, no lo había pensado, pero tenéis algo de razón. Sin embargo la anécdota es que nada es exacto, pero el camino a la exactitud sólo se encuentra tratando de encontrarla. E incluso hallándolo, para los demás nunca será lo suficientemente perfecto.

Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años.

Así fue como se crearon en el cuarto día lo que hoy conocemos como el Sol y la Luna. Todos hemos utilizado ambos astros para poder ver lo que nos rodea, producto de la naturaleza o del hombre. Sin embargo, Calvino se preocupaba por la imagen literaria. Un peligroso acercamiento de la naturaleza por medio de las palabras, que no todo escritor logra plasmar adecuadamente.

Fue entonces que un após… alumno preguntó:

–Maestro, ¿por qué otros escritores como usted vilipendian a Roberto Gómez Bolaños?

–¿A quién? –preguntó Calvino.

–A Chespirito, maestro.

–¡Ah, claro! ¡Chespirito!

–En efecto, maestro. ¿Chespirito ha sido un gran observador de la conducta humana y lo ha plasmado en sus cuadros dramáticos, películas y montajes escénicos?

–Tenéis toda la razón, hijo mío. Para criticar, la comedia es el medio más eficaz y delicioso. Para poder criticar hay que saber observar. Para que la crítica funcione la observación debe plasmarse lo más fiel posible. Para que el público se sienta identificado con los personajes o con las situaciones planteadas, debe escribirse impecablemente. Tener la cualidad de la visibilidad. Sin embargo, la envidia es uno de los peores pecados capitales, hijo mío. No siempre resulta agradable burlase de algo serio porque entonces se piensa que ya no es serio, cuando se habla en serio de lo que es serio pero no tan en serio como otros quisieran, pues ellos se creen serios por siempre hablar lo que es serio muy en serio… Bueno, la idea es esa. En verdad os digo, que todo aquél que escriba como Roberto no sólo entrará al Paraíso, sino será multimillonario sin necesidad de ser narcotraficante o dedicarse a la política.

El quinto día creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Primero: hay un rasgo megalómano en la última frase, pues Dios se califica así mismo como excelente creador. Segundo: esto no tiene importancia para lo que estoy explicando pero no pude aguantarme las ganas de subrayar el detalle. Tercero: Calvino también juzgó conveniente crear tanto aves como peces en un solo día. Bueno, no aves y peces, sino que un mismo texto tuviera más de una función. Lo que llamó multiplicidad.

–Hay alguna parábola que ilustre su propuesta, maestro –preguntó el alumno. Cabe señalar que se trata del mismo alumno que ha preguntado las ocasiones anteriores. Pues siempre hay uno que pregunta y muchos que callan. Pero en esta ocasión por fines prácticos para no estar indicando quién pregunta en cada ocasión, decidí que fuera sólo uno.

–Así es, alumno mío. ¿O hijo mío?

–Como quiera, maestro. Pero abreviemos que ya me estoy desesperando.

–Pues sí, os decía que hay parábolas para todo. Os contaré una contemporánea y algo machista pero muy conveniente para dejar muy en claro el punto. Hubo alguna vez en alguna colonia de la ciudad más corrupta, peligrosa, habitada y contaminada… llamémosla México, sólo para darle un nombre cualquiera. Una mujer, ejecutiva ella, o más bien burócrata en cualquier oficina, digamos que en una delegación cualquiera, donde la entrada es a las nueve de la mañana. Pues ella iba en su automóvil, rumbo al trabajo, como a las 10:00 am…

–¿No dijo que la entrada era a las nueve?

–Así es, pero ella iba en camino a las diez. Todavía tendría que pasar por un café y el desayuno porque como se levantó tarde ya no le dio tiempo de comer algo.

–¿Esto es indispensable para comprender la parábola?

–Absolutamente.

–Muy bien, entonces continúe, por favor.

–Iba en el auto, conduciendo y al mismo tiempo…adivina.

–No, pues… no sé.

–Anda, adivina.

–Escuchando la radio.

–También, pero otra cosa más.

–No sé.

–Adivina.

–No sé, maestro.

–Anda, trata.

–¡No sé, maestro! Dígame, por favor.

–¡Enchinándose las pestañas!

–¡Qué!

–¡Enchinándose las…!

–Ya escuché. Fue sólo un “qué” de admiración.

–Conducía, escuchaba la radio y se enchinaba las pestañas.

–Muy peligroso, ¿no?

–Y no es todo. Después se aplicó rimel, rubor en las mejillas, se pintó los labios de carmín, aplicó un poco de sombra azul en los párpados, se quitó los tubos del cabello y se terminó de peinar. Aclaro: sin dejar de conducir un solo momento. Cuando llegó a su cubículo, atendió a un centenar de personas que esperaban. Esto mientras desayunaba, platicaba con su amiga del cubículo contiguo y hablaba por teléfono con otra amiga.

–No entiendo todavía el punto.

–Que todos somos hábiles para realizar varias cosas a la vez. ¿Por qué la literatura no puede tener varias funciones? El conocimiento no sólo está en las enciclopedias, ni en los evangelios.

–¿En qué?

–Olvídalo.

En el sexto día… los animales y el hombre. Para resumir.

Para Calvino el arte de empezar y el arte de acabar en sus seis propuestas. Nos dice que lo más difícil es el principio, porque es donde se decide el escritor. Después de dar vueltas y vueltas a una idea, cómo plasmarla, con qué palabras, etc. Como toda obra de teatro: debe despertar el interés desde que se levanta el telón y no desilusionar al público cuando se da el último oscuro.

–Maestro, ¿cómo empieza sus obras?

–Nunca lo sé. Principio y fin son un arte. Quien te revele ambos secretos os dará la clave del éxito. Por mi parte, no puedo deciros cómo empiezo porque nunca lo he sabido. Si queréis os puedo decir cómo las termino, eso sí lo sé.

–¿Cómo las acaba?

–Las termino con…

Italo Calvino falleció el 19 de septiembre de 1985, en el Hospital de Santa Maria della Scala, víctima de un ataque de ictus cerebral.

Carlos Rodríguez

No. de cuenta: 1996

martes, 2 de septiembre de 2008

ITALO CALVINO



SEIS PROPUESTAS PARA EL PRÓXIMO MILENIO
ITALO CALVINO

Dirigido al publico vivo y presente, leyéndolo un ausente en la butaca y en el mismo milenio lejano o me equivoco y ¿Es que Calvino lo escribió para evitar la muerte de la literatura en el futuro?

Si bien se trata del ciclo de conferencias que el autor fue invitado a dar en Harvard en los años ochenta, también se podría hablar de el testamento poético definitivo de Calvino, ya que murió días antes de poder llegar a Harvard, dejando las maletas preparadas y el texto para su conferencia cerrado; sin embargo Calvino habla en este texto como si estuviera ante un público vivo y presente (pues esa era la razón primordial de escribir estas propuestas), sin imaginarse en el momento en el que lo escribió, que se dirigiría a un lector ausente de su butaca, lejos del estrado, leyéndolo en el mismo milenio, aplaudiendo, aprendiendo y estando festejando el milenio que él veía lejos.

Levedad.- Se ha confundido tantas veces la ligereza, suavidad y delicadeza con la frivolidad, que afortunadamente Calvino tiene las palabras exactas para decir que esto no es así, este reclama la naturaleza indivisible suspendida en una pizca de polvareda, los cuerpos celestes y las cabezas de las nubes. La levedad es andar rozando el suelo apenitas con los pies.
La palabra como tal crea más universos y nos mantiene en ellos solo por existir, es el aliento que recibes al nacer y con qué te despides al morir.
Las letras en la hoja, la escritura el libro, las palabras en la mente, el agua en el aire o son lo que el byte a la pantalla: no pesan y eventualmente se transformaran.

Cito a Kundera: “La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra”

Rapidez.- 6 m/s (unidad que es una longitud entre un tiempo).
Festina lente, apresúrate despacio, si bien este es el lema de Calvino, hoy sabemos que la velocidad se ha vuelto en contra de nuestro reloj, va por encima de nosotros nos acoge, nos mira, se burla.
Para Calvino la lentitud no es un valor en sí; pero ¿No es cierto que la rapidez no es capaz de robarle la esencia a los actos?
La rapidez está sobrevaluada en la relación de los contenidos, la literatura y los literatos debemos aprender sobre los mecanismos sinápticos del cerebro, hay escritores, lectores y observadores, esto me lleva a la chispa que confiere de la inteligencia, “ser rápido no significa precipitarse, solo es ser preciso”. La imagen cuando es más nítida y poderosa en su precisión es cuando es formada por menos preámbulos.
La rapidez es una velocidad escalar, no una velocidad que hay que escalar para alcanzarla.

Cito a Marañón: “la rapidez es una virtud, que engendra un vicio, la prisa”

Exactitud.- Para Calvino todo tiene que ser exacto. La búsqueda de le mot juste, no es sólo lo que algunos llaman un sibaritismo estilístico, es la piedra de toque de todo edificio literario, en todas sus facetas.
Hay imágenes escondidas en nosotros, esperando ser escritas y narradas en un papel, para mostrarlas al mundo y ser leídas e imaginadas por otros, ¿Cómo hallar la clave correcta?, ¿el orden preciso?, ¿las combinaciones adecuadas?, ¿la extensión idónea?; solo logrando que el lenguaje e idea se fundan en una sola cosa, ser exactos.

The prestige “La ciencia exacta no es exacta”

Visibilidad.- A menor visibilidad peor se verán objetos a la lejanía, mientras que a mayor visibilidad se verán mejor objetos lejanos.
Así como el pintor, ve imágenes que después pinta, tiñe e ilumina sobre un paño, para que el público pueda saciarse de ellas. El escritor debe ver imágenes, que después deberá plasmar, recortar, mover, agitar por medio de las letras, dando la misma tonalidad con el que él las vio, para que el lector las vea, se envuelva en ellas y se percate de lo que el escritor vio y ve durante la creación.
En el ártico, en el desierto y en las tormentas la visibilidad es tan complicada, como una narración mala de las imágenes.

¿Por qué Job, creía que Dios se lo daba y dios se lo quitaba, si nunca lo vio?

Multiplicidad.- ¿Ingles sin barreras?, de que le sirve al escritor buscar entre todos los libros, uno en el que estén escritos todos estos.
El libro del todo es aquel en el que todo está hablando por su propia voz.
Mientras más herramientas tenga una maquina, más eficaz es.
Mientras más usos tenga un objeto, más efectivo es.
Mientras más vocabulario tenga un escritor, mas verosimilitud tendrá al escribir.

Consistencia.- ¿De qué consistencia querría hablar Calvino? La consistencia es el método para desvelar los sentidos ocultos en la mirada de concatenaciones de acontecimientos.
El máximo afán al que aspira la literatura es al de crear un universo consistente.
Pero eso no lo sabremos pues consistencia aparece garabateada como titulo de la sexta propuesta.

¿Por qué leer a Calvino?
Por el mundo que ya está escrito, por el mundo de palabras que faltan por leer, por el mundo que no se ha creado, por el mundo de escritores que no dejaran que la literatura muera.


ANME 1966

LAS SEITE PROPUESTAS PARA EL NUEVO MILENIO Y LOS JOVENES LECTORES DEL NUEVO MILENIO

(PARTE 1)
La situación: Una alumna de preparatoria sale de la clase de Matemáticas refunfuñando y, no es precisamente por haber fallado uno de los ejercicios en clase, sino por el profesor de la clase. El profesor en cuestión, minutos antes, entró dichoso, a su parecer había encontrado el hilo negro, posible conductor de los alumnos de quinto año de preparatoria: un complemento del periódico Reforma, donde se detallan las carreras y las mejores universidades para estudiarlas. Habiendo encontrado esto el profesor se dispuso a leer las carreras prometedoras: Contaduría, Ingeniería en Bioquímica, Ingeniería en Mecánica, Ingeniería Automotriz Medicina, Derecho.
La alumna se cuestiona: sí son relevantes aquellas carreras, tienen una utilidad, posiblemente quienes destaquen puedan apropiarse del tan anhelado sueño americano; PERO ¿no es gracias a la falta de cultura en México lo que ha propiciado parte de la actual situación? ¿Y qué ocurre con los estudios del lenguaje? ¿Y la literatura? Y es entonces cuando se plantea lo siguientes:

Hipótesis: ¿Por qué los adolescentes no leen? ¿Podrán aplicarse las 6 propuestas de Italo Calvino, como herramienta para aumentar el número de lectores (principalmente los lectores juveniles)?

Objeto de estudio: Alumnos del quinto año de preparatoria de la escuela Manuel Toussaint (A); profesorado (M)

¿Por qué los adolescentes no leen?

Hoy en día es muy común escuchar en boca de los adolescentes, expresiones como: “no me dan ganas de leer, prefiero mirar T. V., ir a Internet, o ver la película”, “los libros que me dan en la escuela me aburren y no me interesan”.
Si observamos a un alumno en su hora de lectura es posible que comprobemos que no puede concentrarse, se distrae, busca otro elemento, duerme, anota algo en un papel, pregunta por la “prueba” del día siguiente, etc.
Otro alumno puede ser que lea y no moleste, pero después cuando se lo interroga no revela haber entendido. Incluso es muy común que alguno no recuerde lo que acaba de leer. Sucede también que mientras “leen”, están imaginando y soñando otras cosas.

Leer es dialogar, sintonizar con pensamientos de otros, es comunicarnos con los demás, con espacios, tiempos y lugares diferentes. Al leer se desarrolla nuestra sensibilidad y nuestro sentimiento lírico que hace más bella la vida. Leer es poder soñar, volar con la imaginación, viajar con el pensamiento, divertirnos, entretenernos, es tomar contacto con la realidad y adquirir herramientas para transformarla, es construir futuros a partir de imaginarlos.

A partir de esto vale la pena preguntarnos ¿cuáles son las causas que hacen que los adolescentes pierdan el interés por los libros? o mejor dicho ¿por qué los chicos no leen?

Podemos decir que este desinterés por la lectura obedece a dos factores: uno es el económico-familiar y el otro está relacionado con los medios masivos de comunicación.
Cuando nos referimos a esta problemática, encontramos numerosos y muy diversos motivos que permiten explicarla y justificarla.

En primer lugar se presenta el factor económico: se considera la situación de padres que deben comprar una docena de libros para cada hijo en edad escolar, y el alto costo de muchos textos universitarios.

Es importante que notemos que muchas veces los libros comprados quedan casi sin uso.

La multiplicación de planes de estudio y asignaturas hizo que no siempre se encontrarán textos adaptados a las nuevas materias.

En años recientes, el hábito de la lectura en la familia se ha descuidado gravemente. Por una parte, porque se cree que la escuela es la única que debe encargarse de la educación y del fomento de este hábito y por otra, debido a la crisis económica y social que atravesamos, los padres no tienen tiempo, en muchos casos, para ocuparse de sus hijos y también escasos momentos para sentarse a leer con ellos.

Otro factor importante a considerar es la permanencia de los adolescentes frente al televisor. Aunque las historias televisivas son muy pobres en vocabulario, son ricas en ritmo visual, lo cual permite ver a los chicos sentados durante varias horas frente a la pantalla sin que, al parecer, se sature su capacidad de atención. En la experiencia docente podemos registrar que no pasa lo mismo cuando los jóvenes se sientan frente a un libro. Desde el punto de vista psicoanalítico, se considera que frente a la palabra sin imágenes, el lector queda expuesto a su propia fantasía interna y probablemente eso cause mucho temor, de ahí el aburrimiento o la resistencia a leer.

También podemos decir que el libro está siendo olvidado, debido a que los medios de comunicación, la informática, atraen con mayor eficacia el interés y la atención de los niños. Es decir la TV, Nintendo, Internet, entre otros, son los que ocupan buena parte del tiempo de los adolescentes.

Pero sobre todo es el contenido, la presentación y el primer contacto libro- lector es lo que hace la diferencia entre preferir o tomar una lectura a otra.
En el 100% de los encuestados del grupo A afirman que algunas de las razones por las cuales no leen son las siguientes:

1)Los temas no son de su agrado o de su interés, podrían leer libros de fantasía (Harry Potter), pero sobre todo deben estar relacionados con su situación personal, o mínimo algo mejor que la telenovela de la tarde.
2) Si los libros son de mucho grosor no los leen porque los ven interminables.
3) Si los adolescentes no tienen un vocabulario extenso, algunas obras no las pueden leer.
ANDREA DÍAZ MARTÍNEZ
No. de cta. 1983

SEIS PROPUESTAS YA ENTRADOS EN EL MILENIO

LUIS EMILIO MEDINA MEDINA.


Por supuesto que este libro pudo haberse llamado también Seis propuestas para la literatura del próximo milenio. Y es que cada una de las propuestas de Italo Calvino, son herramientas fundamentales para construir la obra literaria en nuestros días, en un mundo, como ya lo prefiguraba Calvino, donde ya casi nadie querrá leer. ¿Cómo enfrentarse a esta realidad? ¿Cómo rescatar el arte literario para que trascienda y actualice dentro de sus propios recursos, los que le ayudarán a alimentarse a sí misma y continuar alimentando al Universo?
La primer respuesta es Levedad. Lo aéreo, lo volátil, lo fluido y natural del lenguaje que busca:
1)Un aligeramiento (…) mediante el cual los significados son canalizados por un tejido verbal como sin peso, hasta adquirir la misma consistencia enrarecida.
2)El relato de un razonamiento o de un proceso psicológico en el que obran elementos sutiles e imperceptibles, o una descripción cualquiera que comporte un alto grado de abstracción.
3)Una imagen figurada de levedad que cobre un valor emblemático como, en el cuento de Bocaccio, Cavalcanti saltando con sus delgadas piernas por encima de la losa sepulcral. (CALVINO, Seis propuestas para el próximo milenio, 31-32. Ciruela)

Levedad, el acto de elevarse por los cielos del pensamiento y de la Tierra, el aligeramiento mercurial que renueva de significados al lenguaje, el verbo que une las palabras en una consistencia enrarecida que, como sugiriera John Gardner, le hará bien al relato por tratarse de algo extraño a la razón, la intrusión de lo extraño en la vida siempre es digna de contarse, de saberse, de atestiguarse, de leerse. Levedad como también lo pueden ser los razonamientos, dentro de la cabeza del personaje, consigo mismo o él contra el mundo. Ese proceso de irse contando la historia que nos cuenta una historia, y por supuesto, esa bella, irreverente y divertida imagen de Cavalcanti brincando la losa sepulcral, brincándose la muerte desde su vida, la poesía.
La levedad para Calvino no es insoportable en el sentido de Milán Kundera, sino que es lo que necesita el espíritu creativo para elevarse, para dejarse llevar por el lenguaje de la sencillez en cuanto a la conducción de imágenes, formas y las emociones en ese contenedor llamado palabras. A mayor levedad, mayor ductibilidad.
Rapidez. Ha pasado el tiempo y Aristóteles sigue vigente. Calvino lo sabía bien. La mejor manera de contar es haciendo uso de la rapidez. Comienzo, desarrollo y fin. Los tres tiempos dramáticos. Acomódense al antojo, pero que tengan un comienzo, desarrollo y fin. Y mientras más rápido pasemos a la parte medular de la historia, al asunto, al conflicto que mueve al personaje, y mientras más rápido este logre salir de ahí, o por lo menos, sea la rapidez una constante en su actuar, podremos capturar al lector del nuevo milenio que está hiper acostumbrado a la vertiginosidad. Su vida es un zapping constante. En la computadora, en la televisión, en la radio, en el internet, en las relaciones humanas, en los amores, etc. Aquí estamos luchando contra el déficit de atención contagiado en las sociedades pus modernas.
El ritmo acelerado de la vida real es el handy cap que tiene en contra el escritor ¿Cómo atrapar al lector que no tiene tiempo de leer todo lo que quisiera? ¿Cómo provocar el gusto por la lectura en una sociedad mediatizada? Hablándole rápido y sin rodeos de lo que va la historia, quién es el personaje, cómo le va a hacer para conseguir su objetivo, etc. Rapidez no tiene nada qué ver con descuido, de hecho, es un valor premeditado y pre revisado incesantemente para que el texto brinde la sensación de que el ritmo del mundo que se está contemplando en la hoja, obedece a su propia velocidad, a su musicalidad. El tiempo es el espectro de la narración que el escritor debe jugar a su favor para plantear las cosas según su propio nivel espacio-temporal, pero de la manera más efectiva ante las sensaciones del lector, y esto se logra con rapidez. El entramado que hila las historias, el famoso anillo citado por Calvino que une vidas como protagonista que enlaza personajes, debe identificarse lo más pronto posible, y de ahí, el anillo o el personaje, sabrán qué hacer o con quién quedarse.
Visibilidad. Un cinéfilo como Italo Calvino sabía perfectamente que la visibilidad, el poder de la imagen que sintetiza con gran poder dramático el inicio o el término del proceso creativo, es fuente de toque inacabable para la escritura. Y ahora que vivimos en un mundo controlado por los medios audiovisuales, el lector necesita vorágine de imágenes para poder ser enganchado.
El proceso que sugiere Calvino resulta iluminador.
Al idear un relato lo primero que acude a mi mente es una imagen que por alguna razón se me presenta cargada de significado, aunque no sepa formular ese significado en términos discursivos o conceptuales. A penas la imagen se ha vuelto en mi mente bastante nítida, me pongo a desarrollarla en una historia, mejor dicho, las imágenes mismas son las que desarrollan sus potencialidades implícitas, el relato que llevan dentro. En torno a cada imagen nacen otras, se forma un campo de analogías, de simetrías, de contraposiciones. En la organización de este material, que no es sólo visual sino también conceptual, interviene en ese momento una intención mía en la tarea de ordenar y dar un sentido al desarrollo de la historia; o más bien, lo que hago es tratar de establecer cuáles son los significados compatibles con el trazado general que quisiera dar a la historia y cuáles no, dejando siempre cierto margen de opciones posibles. Al mismo tiempo, la escritura, la expresión verbal, asume cada vez más importancia; diría que, desde el momento en que empiezo a escribir, la palabra escrita es lo que cuenta: primero como búsqueda de un equivalente a la imagen visual, después como desarrrollo coherente de la impostación estilística inicial, y poco a poco se adueña del terreno. La escritura será lo que guíe el relato en la dirección en la cual la expresión verbal fluys más felizmente, y la imaginación visual no tiene más remedio que seguirla. (CALVINO, Seis propuestas…, 96)

De aquí puedo desprender que el poder de una imagen siempre será prioridad en el momento de escribir, sin embargo, donde radica el oficio de escritor, el esfuerzo por alcanzar esa epifanía visual, es describirla o escribirla tal y como es, no sólo que encuentre su forma, sino que se entienda tal y como apareció en la imaginación. Y ahí, volvemos al campo del lenguaje, como lo menciona Calvino en esta cita, la imaginación visual no tiene más remedio que seguir la dirección de la expresión verbal. Aquí levedad, rapidez y visibilidad trabajan juntas, en equipo para crear el relato de imágenes en movimiento, que a diferencia del cine, influencia incalculable en las artes y la literatura de nuestro tiempo, van concatenándose gracias a la palabra escrita que debe de servir en la mente del lector como proyector de una historia cinemática donde la visibilidad nunca quede empañada, y la claridad conceptual y visual sean condiciones rigorosas de la escritura. Lo que se imagina se tiene que ver tal y como se imaginó, y lo más difícil y más divertido: tiene que verse desde el lenguaje.
…Todas las realidades y las fantasías pueden cobrar forma sólo a través de la escritura, en la cual exterioridad e interioridad, mundo y yo, experiencia y fantasía aparecen compuestas de la misma materia verbal; las visiones polimorfas de los ojos y del alma se encuentran contenidas en líneas uniformes de caracteres minúsculos o mayúsculos, de puntos, de comas, de paréntesis; páginas de signos alineados, apretados como granos de arena, representan el espectáculo abigarrado del mundo en una superficie siempre igual y siempre diferente, con las dunas que empuja el viento del desierto. (CALVINO, Seis propuestas…, 104)

La multiplicidad es quizá una de las propuestas de mayor dificultad y envergadura que propone Calvino, pues presupone la labor del escritor como un gran investigador y compilador del conocimiento del mundo. La meta, e intertextualidad de la literatura se desprenden de este concepto. Y por supuesto que su mejor ejemplo tendría que ser Jorge Luis Borges y Ulises de James Joyce. La obra como LA GRAN OBRA del mundo y en sí misma.
…La novela contemporánea como enciclopedia, como método de conocimiento, y sobre todo como red de conexiones entre los hechos, entre las personas, entre las cosas del mundo. (CALVINO, Seis propuestas…, 109)

Líneas arriba hablaba de que la multiplicidad implicaba un reto para el escritor. Esto se debe a que si existe alguien en el mundo que esté obligado a conocerlo TODO, o por lo menos (por lo imposible e inalcanzable que parece este absoluto), tratar siempre de saber más. Es de otras disciplinas (del arte o no), de otros oficios, de la ciencia, de la existencia personal y colectiva, en fin, de todo su entorno material y físico, así como espiritual e intelectual, que el escritor y la literatura deben nutrirse, pues ante la muerte de los grandes discursos, ante la decadencia de La Historia y el advenimiento de las historias, en este milenio que comienza, la univocidad ya no es vía ni para el conocimiento, el entretenimiento, y mucho menos para la relación con el Universo. Estamos aquí ante la posibilidad que se abre a la literatura: ser el GRAN compendio del conocimiento del ser humano. En su futuro vislumbrado durante la creación de sus conferencias, seguramente Calvino pensaba que la literatura sería la gran enciclopedia, el gran punto de referencia, más allá de Googles y Wikipedias. Es obligación de la literatura contener en sí los grandes mitos que han nutrido a la historia de la cultura, pero también los que actualmente se están desarrollando. El libro: Enciclopedia, el escritor: Creador de mitos, referencias y conocimiento.
Multiplicidad indica también múltiples discursos. Los más posibles, y múltiples lecturas, las más que se deseen. La obra como una ventana abierta y organismo vivo que se actualiza tras cada lectura y se carga de sentido desde el background del lector y su entorno. La obra literaria, como producto, representación y creación de este entorno, debe sostenerse a partir de los más de 2008 años de cultura que han desfilado antes de ella, volviéndose polisémica, así como la consecuencia material e intelectual de la memoria del ser humano.
En tanto al arte de empezar y el arte de acabar, Calvino arroja grandes destellos respecto a la primera, pero deja abierta la segunda opción, quizá por ser el final abierto, con el que más concuerda en dicha conferencia.
…Cuando se empieza a escribir una novela. Es el instante de la elección: se nos ofrece la posibilidad de decirlo todo, de todos los modods posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial. (CALVINO, Seis propuestas…, 125)

Desde mi perspectiva, escribir es un acto de decisión. Todo el tiempo se están tomando decisiones, y estas decisiones tienen que ver con la imagen y con el lenguaje, con la historia y el destino de los personajes, con el conflicto y la necesidad de contar, de describir una atmósfera.
Estas decisiones comienzan desde que se tiene la primer imagen del cuento o la novela, pero es evidente que sobre la escritura comenzarán a darse algunas de manera natural, dadas por ese otro ente que se está creando y cobra nueva vida o por la decisión del tono y la trama de la historia. Como dice Calvino, el principio es entrar a un mundo verbal, cruzar el umbral del lugar en el mundo, y entonces iniciar ese viaje heroico que es escribir y contarlo de la mejor manera posible, y esto es y siempre es, lo que el esfuerzo técnico a través de la disciplina y lo que la experiencia sensorial y extrasensorial que se tenga en el acto mismo de escribir, pueda alcanzar y permitirle al escritor según su periodo histórico personal y contextual en el mundo..
Una vez cruzado el umbral, el mundo se abre desde la visión verbal de las emociones, y he ahí el difícil segundo acto, el cómo seguir contando y cómo resolver los entuertos. Ese cómo decir que preocupaba a Samuel Beckett en el bello poema del mismo nombre. La diversidad de posibilidades y la necesidad de escoger una, apegarse al destino y los actos a favor o en contra del héroe.
Ya sea por este camino. por el inicio aplazado o el inicio encilopédico, lo que se puede rescatar de estas propuestas de comienzo de Calvino es la suma de todas: la necesidad de presentar a un personaje en una situación en su mundo, a partir de una elección y con las puertas de los caminos abiertas, seduciéndolo como cantos de sirenas, y así continuar en un constante comenzar a cada capítulo, renovando de información y acción la historia del personaje.
En cuanto al final, Calvino pareciera dejarnos pensar que es lo menos concreto y quizá lo menos importante de una novela, pues si bien ahí radica su fuerza, pareciera que el acto de escribir y leer una novela es el transcurrir, y si este tiene un final, al menos podría ser el inicio de otro nuevo transcurrir, el llamado final abierto.
Junto a este, Calvino propone el final que se proyecta retrospectivamente sobre la novela, con el atinado ejemplo de La educación sentimental de Gustave Flaubert, donde a partir de la cotidianidad, se aborda ese estado que acaba de ocurrir, que acaba de deshilvanarse en el tiempo de la lectura y el tiempo interno de la obra, que le de nuevamente esa vida que tuvo para nosotros, como citaba a Stéphane Mallarmé: todo, en el mundo, existe para concluir en un libro.
He ahí el enciclopedismo de Calvino, quien ejercita el arte de terminar justo al cerrar este libro de conferencias:
A lo mejor por vez primera en el mundo hay un autor que cuenta el agotamiento de todas las historias. Sólo que, por agotadas que estén, por poco que quede por contar, todavía se sigue contado. (CALVINO, Seis propuestas…, 142)

Seis propuestas para el próximo milenio me deja así, con una sensación de haber abierto arcanos respecto al oficio de escribir que se revelan indispensables para pensar, escribir y corregir el papel de la literatura en el mundo actual, la necesidad de contar y ser referencia enciclopédica del conocimiento del ser humano a partir de estrategias que el maestro ha probado infalibles y que, seguramente, después de esta lectura, estarán presentes en cada momento dentro de mi acto de escribir.