martes, 2 de septiembre de 2008

LAS SEITE PROPUESTAS PARA EL NUEVO MILENIO Y LOS JOVENES LECTORES DEL NUEVO MILENIO

(PARTE 1)
La situación: Una alumna de preparatoria sale de la clase de Matemáticas refunfuñando y, no es precisamente por haber fallado uno de los ejercicios en clase, sino por el profesor de la clase. El profesor en cuestión, minutos antes, entró dichoso, a su parecer había encontrado el hilo negro, posible conductor de los alumnos de quinto año de preparatoria: un complemento del periódico Reforma, donde se detallan las carreras y las mejores universidades para estudiarlas. Habiendo encontrado esto el profesor se dispuso a leer las carreras prometedoras: Contaduría, Ingeniería en Bioquímica, Ingeniería en Mecánica, Ingeniería Automotriz Medicina, Derecho.
La alumna se cuestiona: sí son relevantes aquellas carreras, tienen una utilidad, posiblemente quienes destaquen puedan apropiarse del tan anhelado sueño americano; PERO ¿no es gracias a la falta de cultura en México lo que ha propiciado parte de la actual situación? ¿Y qué ocurre con los estudios del lenguaje? ¿Y la literatura? Y es entonces cuando se plantea lo siguientes:

Hipótesis: ¿Por qué los adolescentes no leen? ¿Podrán aplicarse las 6 propuestas de Italo Calvino, como herramienta para aumentar el número de lectores (principalmente los lectores juveniles)?

Objeto de estudio: Alumnos del quinto año de preparatoria de la escuela Manuel Toussaint (A); profesorado (M)

¿Por qué los adolescentes no leen?

Hoy en día es muy común escuchar en boca de los adolescentes, expresiones como: “no me dan ganas de leer, prefiero mirar T. V., ir a Internet, o ver la película”, “los libros que me dan en la escuela me aburren y no me interesan”.
Si observamos a un alumno en su hora de lectura es posible que comprobemos que no puede concentrarse, se distrae, busca otro elemento, duerme, anota algo en un papel, pregunta por la “prueba” del día siguiente, etc.
Otro alumno puede ser que lea y no moleste, pero después cuando se lo interroga no revela haber entendido. Incluso es muy común que alguno no recuerde lo que acaba de leer. Sucede también que mientras “leen”, están imaginando y soñando otras cosas.

Leer es dialogar, sintonizar con pensamientos de otros, es comunicarnos con los demás, con espacios, tiempos y lugares diferentes. Al leer se desarrolla nuestra sensibilidad y nuestro sentimiento lírico que hace más bella la vida. Leer es poder soñar, volar con la imaginación, viajar con el pensamiento, divertirnos, entretenernos, es tomar contacto con la realidad y adquirir herramientas para transformarla, es construir futuros a partir de imaginarlos.

A partir de esto vale la pena preguntarnos ¿cuáles son las causas que hacen que los adolescentes pierdan el interés por los libros? o mejor dicho ¿por qué los chicos no leen?

Podemos decir que este desinterés por la lectura obedece a dos factores: uno es el económico-familiar y el otro está relacionado con los medios masivos de comunicación.
Cuando nos referimos a esta problemática, encontramos numerosos y muy diversos motivos que permiten explicarla y justificarla.

En primer lugar se presenta el factor económico: se considera la situación de padres que deben comprar una docena de libros para cada hijo en edad escolar, y el alto costo de muchos textos universitarios.

Es importante que notemos que muchas veces los libros comprados quedan casi sin uso.

La multiplicación de planes de estudio y asignaturas hizo que no siempre se encontrarán textos adaptados a las nuevas materias.

En años recientes, el hábito de la lectura en la familia se ha descuidado gravemente. Por una parte, porque se cree que la escuela es la única que debe encargarse de la educación y del fomento de este hábito y por otra, debido a la crisis económica y social que atravesamos, los padres no tienen tiempo, en muchos casos, para ocuparse de sus hijos y también escasos momentos para sentarse a leer con ellos.

Otro factor importante a considerar es la permanencia de los adolescentes frente al televisor. Aunque las historias televisivas son muy pobres en vocabulario, son ricas en ritmo visual, lo cual permite ver a los chicos sentados durante varias horas frente a la pantalla sin que, al parecer, se sature su capacidad de atención. En la experiencia docente podemos registrar que no pasa lo mismo cuando los jóvenes se sientan frente a un libro. Desde el punto de vista psicoanalítico, se considera que frente a la palabra sin imágenes, el lector queda expuesto a su propia fantasía interna y probablemente eso cause mucho temor, de ahí el aburrimiento o la resistencia a leer.

También podemos decir que el libro está siendo olvidado, debido a que los medios de comunicación, la informática, atraen con mayor eficacia el interés y la atención de los niños. Es decir la TV, Nintendo, Internet, entre otros, son los que ocupan buena parte del tiempo de los adolescentes.

Pero sobre todo es el contenido, la presentación y el primer contacto libro- lector es lo que hace la diferencia entre preferir o tomar una lectura a otra.
En el 100% de los encuestados del grupo A afirman que algunas de las razones por las cuales no leen son las siguientes:

1)Los temas no son de su agrado o de su interés, podrían leer libros de fantasía (Harry Potter), pero sobre todo deben estar relacionados con su situación personal, o mínimo algo mejor que la telenovela de la tarde.
2) Si los libros son de mucho grosor no los leen porque los ven interminables.
3) Si los adolescentes no tienen un vocabulario extenso, algunas obras no las pueden leer.
ANDREA DÍAZ MARTÍNEZ
No. de cta. 1983

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