- La gente no se da cuenta de todo lo que pongo de mí
Ian Curtis
El libro de Gardner termina tratando el tema del bloqueo de los escritores y es justamente por ahí que voy a empezar. Estoy bloqueado. No sé qué pregunta responder al escribir este ensayo y eso me hace sentir desesperado como una tortuga de cabeza. No me inspira hacer un resumen del texto. Sólo escribo cuando le encuentro sentido a escribir y hacer una tarea no es razón suficiente (aunque al aproximarse la fecha de entrega me apresuro a encontrárselo). En realidad empecé a escribir este ensayo porque le encontré uno: describir cuándo tiene sentido para mí escribir (que es cuando lo que se escribe vale la pena).
Aunque este libro hizo que me interesara mucho por el arte de la novela, la verdad no me interesa tanto escribirla, me gusta más la poesía y el relato corto. Me llamó la atención el libro en tanto que trata los temas del acto creativo y de las cualidades del novelista que son compartidos por el escritor de relatos cortos y del poeta, y el autor los presenta de una manera muy interesante. No obstante, me cuesta trabajo encontrarle sentido a escribir una novela porque ésta narra una historia compleja y llena de personajes y yo ni siquiera le he encontrado sentido a escribir un cuento de más de 5 cuartillas. A las dos cuartillas me digo bueno ¿y luego? ¿A dónde quiero llegar?
Se escribe una novela por diversas razones y yo no escribo por ninguna. Yo escribo para buscar esos momentos en que, como dice Gardner, me hallo inmerso dentro de un sueño y todo lo que me viene a la mente lo siento verdadero (que no realista). En esos momentos me olvido de todo y como ido me pongo a garabatear en algún cuaderno, con mi letra apresurada que parece mar picado. Es cuando el inconsciente sale a la superficie, cuando como dice Gardner “se domina brevemente el proceso real de los sueños” y uno, como secretario, lo único que hace es tomar nota del dictado. En esos casos es como dice Rimbaud que uno no debería decir Yo pienso sino Soy pensamiento, y que es igual que decir que uno no debería decir Yo escribo sino Me escribo o Se me escribe o Soy escritura. Cuando sucede eso, lo que se registra en el papel está alejado de prejuicios e intenciones que fuerzan nuestra imaginación para agradar a tal o cual situación. Además cuando pasa eso, no me importa si está bueno o no porque es como si yo no lo hubiera escrito. Yo soy el otro. ¡A mí qué más me da sino un sentido!
Como dice el verso de Neruda Sucede que me canso de ser hombre. Sí, a mí Me sucede que me canso de pensar. Me canso de pensar en lo que es cierto y en lo que es falso y en la explicación racional de x fenómeno, y entonces tras ese cansancio, surge, como los rayos naranjas en una puesta de sol, la respuesta literaria, libre de toda carga ética y científica.
En mi caso, la música es mi musa. A lo mejor etimológicamente estas palabras no tienen el mismo origen pero para mí está clara la relación. La música precisa puede despertar al mecanismo creativo, comienza el movimiento. O igual pasa con un buen texto, como el de Gardner. Un buen texto es como una máquina trabajando que se engrana con la máquina de mi cabeza y yo lo único que tengo que hacer es seguir girando la manija para escribir. Mi cabeza adquiere el ritmo del texto que leo o de la música que oigo y empieza a girar, hasta que ya no hay que tener encendido el piloto y se mantiene sola en movimiento y uno se pone a escribir. Toda la literatura y el arte está hecha de engranes de una misma máquina. O también puede pasar con otras cosas, al fin y al cabo la literatura está hecha de ideas y según yo incluso la música está hecha de ideas muy sutiles, por eso cualquier imagen o acción o cualquier idea en cualquiera de sus representaciones puede despertar el proceso creativo.
En fin, lo que quiero decir es que lo que escribo lo hago como una forma de búsqueda o de exorcismo o de liberación. Por eso quiero escribir y por eso lo hago aunque no pueda vivir de ello. Casi es cierto que no me gusta la vida, me gusta la literatura. Si no pudiera escribir me volvería boxeador o me iría a la luna o me treparía en un barco que fuera en busca de una enorme ballena blanca. Definitivamente empezaría a fumar.
En suma, escribo por capricho. Escribir es mi capricho y mi asidero y lo único que hace que esta larga vida sea corta, o mejor dicho, se acorte.
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