miércoles, 20 de agosto de 2008

Los personajes

APUNTES PARA COMENTAR EN CLASE

Queridos colegas:

Les dejo estos apuntes sobre los personajes, para que los lean y tengan en cuenta. Son elementos que deberán incluir en su trabajo final (el proyecto de novela).

Saludos y nos vemos en clase.

Guillermo Vega Z.


LA CARACTERIZACIÓN DE LOS PERSONAJES

La única diferencia entre una persona real y un personaje es que éste último sólo existe en un mundo creado con palabras, pero, por lo demás, los personajes tienen (o deberían tener) exactamente las mismas características que las personas “reales”.

Así, en un relato (cuento o novela), un personaje se construye a partir de los datos e información que proporciona el narrador (que puede ser protagonista, testigo, omnisciente o alguna otra variación de los anteriores). El personaje no se construye en forma aislada sino que participa en la constelación del mundo ficticio, es decir, el personaje se hace, sobre todo, de las relaciones que tiene con los demás personajes y de sus acciones, de cómo sus acciones afectan a los demás y de cómo las acciones de los demás lo afectan.

El escritor debe saber más de los personajes que éstos sobre ellos mismos. En alguna ocasión, un maestro recomendó que no hay que empezar a escribir hasta no saber qué tienen los personajes “en los bolsillos del pantalón”. Desde luego, no se trata de saber TODO acerca del personaje, pero sí sobre los aspectos esenciales de su vida y de su personalidad; esenciales, se entiende, para el desarrollo del relato.

Es muy importante tener lo más claras posibles las características de sus personajes principales y secundarios, por lo que se sugiere al escritor primerizo emprender la realización de fichas de caracterización de los personajes antes (si es posible) o al mismo tiempo de emprender la escritura de un texto de ficción.

Estas fichas deberán incluir datos sobre los siguientes aspectos, lo más detallados posibles:

- Nombre y atributos físicos: En principio, conviene hacer un “retrato” del personaje. Recuérdese que el retrato incluye los aspectos físicos, morales y de comportamiento del personaje, tales como carácter, hobbys y aficiones, hábitos, rasgos de salud, manías o excentricidades, gustos y disgustos, miedos o fobias, etcétera.

Los atributos de un personaje deben ser coherentes y significativos; es decir, dentro de lo posible, a un atributo físico destacable le debe corresponder una calidad moral y un comportamiento esencial, que exprese algún aspecto de su personalidad.

Uno de estos atributos es el nombre de los personajes. Resulta fundamental una adecuada elección de los mismos, evitando lo obvio y lo demasiado irónico o paradójico (ponerle el apellido Blanco a un personaje negro, o el apellido Mata a un doctor, etcétera). También hay que rehuir a los nombres demasiado simples o comunes. (Juan, Pedro, María, etcétera)

Lo ideal es buscar nombres que tengan resonancias míticas, que nos remitan a otras historias y a otros personajes históricos y literarios, y sobre todo que busquen conjugar en el nombre los atributos principales del personaje.

Recuérdese a Edipo: su nombre, “el de los pies torcidos”, refleja un aspecto de su origen, pero también está unido a un atributo físico (la cojera), la cual está ligada a un atributo moral: cada vez que cojea es porque está enojado; la ira es lo que lo pierde y lo hace cometer errores. Es, lo que dirían los griegos, su “defecto de carácter”.

Es recomendable decidir también cuáles son los puntos fuertes y débiles de cada personaje. Es conveniente, sobre todo en los personajes principales, otorgarles rasgos definidos, fuertes, y añadir alguna flaqueza o debilidad de carácter. Los personajes tienen que ser atrayentes, pero las flaquezas ayudan a subrayar la tensión que conlleva su comportamiento. Esto permite darles tridimensionalidad a los personajes y huir de los estereotipos.

- Edad: Es necesario definirla para ubicar temporalmente al personaje y ser coherente con su tiempo y su experiencia. Conviene crear una pequeña biografía organizada cronológicamente sobre los acontecimientos principales de la vida del personaje principal, incluyendo en ella sus interacciones con los demás personajes.

- Origen, educación y ambiente: Estos aspectos resultan determinantes para definir la personalidad de los individuos: dónde nació, quiénes son sus padres, dónde estudió, dónde vivió, dónde vive actualmente, a qué clase social pertenece, etcétera.

- Sexualidad: Este aspecto resulta sumamente importante, sobre todo si se toma en cuenta que el amor y el sexo (incluso sublimados) son los que mueven a todos los individuos. La sexualidad incluye, además de la orientación sexual, todo tipo de experiencias sobre el tema: la relación con sus padres y con personas del sexo opuesto; complejos, perversiones y obsesiones; cuándo fue su primera vez; si es casado o soltero; obsesivo o reprimido; promiscuo o casto, etcétera.

- Creencias religiosas y políticas: Esto no tiene que ver necesariamente con la religión ni con la militancia política sino con el aspecto espiritual y ético, que determina la visión del mundo que tiene cada individuo: ¿el personaje cree en algún Dios o es agnóstico?, ¿creía y dejó de creer y por qué?, ¿nunca le ha interesado la religión o vive obsesionado con interrogantes metafísicas?, ¿es un desencantado de la política y de los políticos?, ¿milita o militó en algún partido?, ¿es comprometido o escéptico políticamente?, ¿es reaccionario, revolucionario o anárquico?

- Motivaciones, sueños y esperanzas: Estos son aspectos fundamentales, pues permiten identificar y prever los posibles conflictos con lo que se encontrará a lo largo del relato. Las motivaciones pueden ser muchas. He aquí algunas de ellas: amor, avaricia, celos, venganza, obligación, miedo, vanidad, odio, soledad… Entre más motivaciones tenga un personaje, más complejo se volverá y más interesante se hará la historia en la que participa.

- Problemas y conflictos: Dependiendo de qué lo motive, será posible definir lo siguiente: ¿qué quiere el personaje? ¿qué se le opone para conseguirlo? ¿qué está dispuesto a hacer para lograrlo? Hay que recordar que sin conflicto no hay acción y si el personaje obtiene sin obstáculos todo lo que quiere no hay interés en la historia por parte del lector.

Es conveniente que los problemas o conflictos a los que se enfrente el personaje realcen sus fortalezas y flaquezas o limitaciones. Deben tratarse de dificultades o problemas temibles que el personaje deba superar. Así, la historia contará la batalla para convertir al final su flaqueza en una victoria. Por encima de todo, nunca hay que dejar que el protagonista (pero sobre todo el lector) sepa que va a triunfar... si es que triunfa.

Los personajes más interesantes son aquellos que poseen un conjunto de problemas complejos. El objetivo principal debe estar a la vista, pero hay que otorgarle algunos obstáculos creíbles y superables al personaje, a fin de subrayar los rasgos que se hayan escogido para ayudarle o entorpecerle en el camino.

Para iniciar el relato, conviene escoger un punto de crisis para el personaje. Es vital darle al protagonista la oportunidad de tomar una decisión totalmente trascendente. Por ejemplo, si debe hacer una elección moralmente equivocada para tener éxito y sobrevivir, el protagonista ganará todo lo que quería, pero el precio a pagar por ello debe ser alto.

Generalmente, los personajes secundarios sólo tienen un problema principal por resolver. No deben estar tratados con tanta profundidad como los del protagonista, a riesgo de que la novela parezca sobrecargada. De los personajes menores no hay necesidad de plantear sus problemas, son como extras de un escenario que dicen las frases adecuadas, pero cuya historia no es relevante para el objetivo del relato.

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