Mostrando entradas con la etiqueta psicótico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psicótico. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de julio de 2008

¿Se enamoraría de mi Marjane Satrapi si me conociera? por Gastón Spratt

Sshhhh… No hagas ruido. Tranquila, tranquila. No te muevas. ¡Que no te muevas, te digo! Mirá, dejá que te explique. No te voy a soltar por ahora. No antes de que me escuches. ¿Me escuchás? Bien. Te tuve que traer acá… así… porque te necesito. Necesito preguntarte algo. Bueno, preguntarte preguntarte no. En realidad es otra cosa. Tengo que ver… conocer tu reacción, sí. ¿Se entiende? No, me imagino que no, pero mejor así. Tampoco tenés que enterarte de todo ahora. A ver si me explico. Claro que en vez de hacer todo este lío simplemente te pude haber imaginado en un ascensor, en donde teníamos una charla normal: “calor, ¿no?”, “si, bastante”, “me gustó mucho tu libro”, “que bueno”, “¿qué pasó con aquellos cisnes de miga?”, “¿qué?”, “los cisnes… los cisnes de miga”, “aquí me bajo” pero no. Las cosas no son tan fáciles. Además odio tener que hablar con la gente en el ascensor. Así que decidí que lo mejor era hacer esto. Traerte atada de pies y manos. Y la mordaza, por supuesto. Sin ella, ¿me dejarías hablar? Seguro que no, empezarías a gritar. Sería lo normal, no te culpo. Entonces abrí bien los ojos y los oídos y escuchame. Soy Gastón. Gastón Spratt, con doble t. ¿No te suena? ¿Segura? Pensá, hacé memoria. Quizás alguna vez hayas leído un Paseo nocturno parte 3… ¿No? También tengo un poema que empieza así: “Si dormir es un largo gemido…” ¿No lo conocés? ¿Estás segura? No estarás intentando hacerme enojar... ¡si son bien conocidos! Bueno, la cuestión acá es que soy escritor. Soy escritor como vos. ¿Ves? Somos iguales. Claro, la diferencia es que yo sí leí tu libro, y hasta entré dos veces al cine a ver tu película, y vos no, pero no importa. No me enojo. ¡No, que va! No importa. Lo importante es que escuches bien lo que tengo que decirte y luego vos decidirás. Mirá, somos iguales. Vos sos iraní y estás viviendo en Francia; yo soy argentino y estoy viviendo en México… No me mires así. Dejame seguir: de vos siempre piensan que vas a explotar; a mi siempre me dicen “sensishito y carismático”. ¿No es revelador? Vos escribiste Persépolis; yo el Paseo nocturno parte 3. Tu abuela se murió; la mía también. A vos te gusta Bruce Lee; a mi Chuck Norris. ¿Te das cuenta? Y ahora, por fin nos conocimos. Quizás este sea el comienzo de una amistad para toda la vida. O de un amor de esos de película. Pero pará. Dejá que continúe. No creas que yo soy así, ¿eh? Porque yo no soy así. Jamás retendría a un ser humano (menos a una mujer) de esta manera, en contra de su voluntad. Pero sólo van a ser unos minutos más. Y tampoco creas que ahora viene la parte Misery de la historia, donde te parto los tobillos con un mazo para que revivas a un personaje. Quizás podría sugerirte que, no sé, me metas por ahí en alguna historia… ¡Una chiquita! Y un papel secundario… o de extra. O quizás como el hombre de tu vida. Porque en el libro no hay “hombre de tu vida”, y quizás ése podría ser yo, ¿no te parece? Cuando mi Paseo nocturno parte 3 se estrene en el cine y me haga reconocido, quizás podríamos casarnos… y ya para entonces seríamos la pareja más famosa del ambiente literario, ¿que te parece? ¿Querés decir algo? ¿Por qué movés así la cabeza? A ver, quedáte quieta un rato más, ya casi terminamos. Lo que necesito saber es si te enamorarías de mí. Si, ya sé. Suena medio cursi… además de algo femenil. Pero ¿qué querés? Los hombres también tenemos nuestros sentimientos, ¿sabés? Sufrimos y lloramos en silencio, y no por eso somos menos machos. ¿Qué decís, eh? Claro, todavía tenemos que conocernos más, pero a mi por lo menos este me parece un buen comienzo. Generalmente me bloqueo de los nervios y no digo nada. Me pongo todo colorado y me tiembla todo. Qué raro, ¿no? Que me anime a hablar así con vos. Y es que yo se que me vas a entender, nuestras vidas son calcadas, somos el uno para el otro. Ahh, que cursi, pero bue… así es el amor. ¡Es pura poesía! Listo, entonces te voy a sacar la mordaza, así me decís que te parece, porque una pareja se hace de a dos, ¿estás de acuerdo? No pretendas que yo vaya a cargar con todo. Está bien que lo haría por gusto pero creo que no sería sano. Ni para vos ni para mí. A ver, a ver… quedate quietita que si no te vas a lastimar. Shhh, shhh. No hagas ruido que mi mujer te va a escuchar. A ver. Listo. ¿Qué? Uhhh. Que tarado. Como me fui a olvidar. Quedáte tranquila, no grites. Cómo me fui a olvidar que hablás francés. Bueno, a ver, mejor empiezo todo de nuevo. Y tené en cuenta que mi francés no es muy bueno. Bueno. Marjane… ¡je t’aime beaucoup!

Con faltas de respeto pero mucha admiración hacia Marjane Satrapi.