martes, 29 de julio de 2008

¿Qué se escucha en el silencio?

Estaba callada, no había forma de que él adivinara lo que pasaba por mi cabeza.
Yo no había dado señales de trabajo cerebral. Sólo estaba ahí, en silencio, con la mirada clavada en el bote de basura.

-¿Qué te pasa?- Preguntó.

-¡No más preguntas! ¡Te lo he pedido más de mil veces! ¡Me vuelves loca!- dije.

Él no tenía la culpa de mi neurosis, y ya bastante duro era superar su terrible pérdida.
Caí en cuenta que tenía que confesar lo que había hecho.

-Fui yo, yo lo maté.-

Él se quedó pasmado, pensé que me golpearía en cualquier momento, o pero aún, que se levantaría sin decirme nada, se iría y no volvería jamás.

Lentamente se levantó.

Me miró.
Lo miré.

Se sentó.

-¿Por qué lo hiciste?- otra vez preguntando.

-Porque no me dejaba dormir. Porque no se quedaba quieto.- dije en voz muy bajita.

Se levantó otra vez. Buscó la huella del delito, o tal vez buscaba el cadáver.
Buscó detrás de los libros, debajo de la cama, en el bote de basura, en el cenicero.
Y entonces, lo inevitable, me miró como quien no puede creer en lo que está pensando.

-No serías capaz.- y salió de la recámara.

Yo lo seguí, no tenía alternativa, no podía quedarme lejos de él cuando descubriera el pequeño cuerpo muerto.
Abrió la puerta del baño, entró, destapó el excusado y ahí lo encontró.

-¿Por qué en el excusado?- Lloró, no sé si de coraje o de tristeza… tal vez de las dos.

-Tenía que hacer algo, por nuestro propio bien.- dije.

-Esta vez te pasaste- me dijo, más que enojado desilusionado.

Salió del baño, y entró a la recámara, se metió entre las cobijas tapándose hasta las orejas.

-Perdón. No era mi intención herirte, en verdad me estaba volviendo loca. No paraba de hacer ruidos, no se callaba nunca.- le dije mientras me recostaba a su lado.

Él permaneció en silencio.

Mirando al techo, después de reflexionar, dije –¿Sabes? Después de todo, creo que era un gran pez. No debí hacerlo.-

Apagué la luz, y en el silencio de la noche, sólo escuché por unos minutos los sollozos de este pobre hombre herido.

2 comentarios:

Ada dijo...

Mmmmmm muy interesante, hermoso, aunque puedes ser más creativa y profunda; es más me han gustado otras cosas tuyas, esté me deja solo con un buen sabor de boca.

Enrique Angeles dijo...

Algún día los animales se revelarán, saldrán de los excusados y nos comerán...Los sonidos heridos toman las noches...Me gusta...