El héroe de las mil caras Joseph Cambell
¿No queremos jugar a ser dioses? ¿No queremos jugar a ser héroes?
1956
Desde la trinchera del salón de clases me he cuestionado cuántas veces los maestros de educación primaria jugamos a ser héroes. Joseph Campbell en su libro de El héroe de las mil caras, hace referencia a “El héroe es el hombre de la sumisión alcanzada por sí mismo”. La primera semana de Octubre asistía a una asesoria respecto al Programa Nacional de Lectura. El objetivo de este proyecto es motivar a los alumnos de educación primaria para que lean y escriban por placer. A través de la Secretaria de Educación Pública llegaron a las escuelas primarias acervos de libros, llamadas bibliotecas de aula, de las cual se tiene que hacer un inventario y cuidarlo como si fuera oro, pero no por el conocimiento que te brinda un libro sino porque si se llega a extraviar, además de la sanción que recibe el profesor por escrito tiene que reponer el ejemplar. Lo cual ha traído como consecuencia que algunos profesores los guarden bajo llave y no se realicen los préstamos de esos libros. Más tarde en la conferencia el expositor mencionó las actividades que se deben realizar mensualmente con maestros, alumnos y padres de familia. Para que posteriormente entregar informes y una memoria de las producciones efectuadas durante el ciclo escolar. En sus conclusiones hizo referencia a la conformación de una biblioteca escolar, con préstamos de libros internos y a domicilio. Y que los profesores encargados del Programa Nacional de Lectura serán los maestros bibliotecarios. Después de escuchar esto, los intestinos se me hicieron nudos pero lo peor viene después. Cuando mis compañeros aceptan a través de su opinión realizarlo porque objetan que es nuestro deber como formadores de la educación y que no es más trabajo si no parte de la cotidianidad escolar. Por qué aceptan que somos sabelotodo y multifuncionales. Que no les parece demasiado con preparar el material y la clase de español, matemáticas, ciencias naturales, historia, geografía, educación cívica, educación artística, educación física. La carga administrativa es innumerable desde boletas, listados, hojas de evaluación, fichas biopsicosociales, expedientes de los alumnos, hojas de inscripción, etc, etc, que requisitamos ¡hoy! porque supuestamente eran para antier. ¡Ah! Y con la alianza por la educación se me olvidaban las clases de inglés ¿guat? Además de la infinidad de actividades que suelen ser parte de los usos y costumbres de la organización institucional. Al finalizar los comentarios acerca de nuestra vocación, apostolado y no se que madres más, pedí la palabra y le comente al expositor que para mi ese proyecto era un compromiso y que si se trata de simular no era más trabajo, pero que si se realizaba a conciencia si sería más trabajo.
Que le solicitaba que el compromiso fuera mutuo porque los materiales citados en el proyecto como posters, audiolibros, entre otros no llegan a tiempo, ni a todas las escuelas. Y por último que si quería que la biblioteca escolar funcionara que anexaran en nómina a un bibliotecario porque yo no iba a ser también de bibliotecaria. “La educación para la vida práctica no forma más que personas de principios, incapaces de pensar y actuar salvo en función de máximas, pero no forma hombres principales. Tan sólo forma espíritus legales, pero no libres” Max Stirner
Por eso nos tratan como nos tratan. Además de abonero para las cooperaciones del aula o institucionales, edecán para los eventos escolares, bailarín para las festividades de diez de mayo, día de la primavera, enfermero para auxiliar a los alumnos, guardia de seguridad en la puerta, vigilante durante los recreos, chofer en caso de emergencia, cocinero durante las actividades de salud o convivíos, conserje en el salón de clases, decorador del salón o de la institución para algún evento programado, supervisor del aseo en el recreo y dentro del salón, organizador de kermeses, promotor de campañas de vacunación, remodelación de edificios y mobiliario escolar, de la cruz roja, de ecología, promoción del voto, recaudador de donaciones, psicólogo con padres de familia y alumnos, experto en elaboración de libros de texto, materiales didácticos y periódicos murales, marionetista, maquillista, peinador, líder social, deportista, diseñador, cantante, pintor, declamador, matemático, lingüista, biólogo, geógrafo, fotógrafo, administrador educativo, jurado de eventos, gerente de compras, investigador, defensor de las causas nobles, traductor, evaluador, sin vicios, ni antecedentes penales, ni preferencias sexuales atípicas, sano, responsable, ingenioso, creativo, alegre, entusiasta, por citar algunas.
¡Ayyy! que melcocha tan apestosa. Pero aunque uno se queda perplejo y en horario laboral andamos como en un manicomio esto se vive cotidianamente en las instituciones educativas. Y todavía se preguntan por qué no hay calidad en la educación. “Entre las múltiples consecuencias de la intensificación laboral del docente podemos resaltar la carencia de tiempo, de tranquilidad para concentrarse en la tarea de atención a los estudiantes dentro y fuera del aula, de reflexionar sobre el sentido de su quehacer y formarse en los aspectos científicos/culturales que componen el sustrato de su pensamiento y sensibilidad” De acuerdo a lo que escribe Ángel Pérez en su texto La cultura escolar en la sociedad neoliberal las funciones anteriores provocan que los docentes trabajen en condiciones de estrés y en su salud severamente se refleja en los procesos de interacción con los alumnos. Durante mi etapa como estudiante normalista leí el trabajo de Deolidia Martínez una investigadora argentina, quien realizó un estudio de la salud y el trabajo docente donde explicaba las enfermedades más frecuentes de los profesores de educación primaria entre las cuales hacia alusión a disfagia, varices, reumatismo, ardor de ojos y lagrimeo, disfonía, cefalea/migraña, gastritis/úlcera, edema de extremidades inferiores, astigmatismo, asternia/adinamia, psicodermatosis, hipoacisia, colitis, miopía, hipermetropía. Es necesario alejarse del ser divinizado, sabio pero a la vez sometido. Resignificar la labor docente y delimitar nuestra profesión. No juguemos a ser héroes.
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